La clase obrera y las suspensiones masivas

Escribe Juan Ferro

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Uno de los grandes problemas que afrontará la clase obrera en el próximo período será la cuestión de las suspensiones masivas. La burocracia sindical ya ha acordado rebajas salariales en proporciones que oscilan entre el 30% y el 40%, y la CGT ha aceptado un “acuerdo marco” de que la rebaja salarial sea del 25%. Se trata de 1.200.000 de suspendidos. En muy poco tiempo, tres millones entrarán en un régimen de suspensiones rotativas.

Las patronales dejan caer los contratos de trabajadores al vencimiento; anulan los premios anuales que siempre están ligados de una forma u otra a los procesos productivos; eliminan los acuerdos de empresas que constituyen la base substancial de los salarios. Sueldos “conformados” en los cuales el presentismo, los premios a la producción y las “actas de fábrica” constituyen desde hace tiempo más del 50% por ciento del salario de bolsillo.

La burocracia sindical de todos los gremios ya hace muchos años se ha desentendido de la mitad del salario que cobran los trabajadores. Firma, en las paritarias, básicos anuales o semestrales en cuotas y deja a las comisiones internas y cuerpos de delegados los llamados “arreglos de fábrica”.

A la hora de discutir las suspensiones rotativas, lo que verdaderamente se pondrá en discusión en cada lugar de trabajo es sobre qué base la patronal, el gremio o los delegados discuten una eventual reducción salarial de los suspendidos. La salida debiera ser que se reduzcan las horas de trabajo y se repartan entre todos los trabajadores sin afectar los salarios; los capitalistas deben cargar con una crisis de la cual los trabajadores no tienen ninguna responsabilidad. Este planteo absolutamente correcto debe estar acompañado de un grado de organización, y para ello preparado con antelación.

El primer ejemplo fuerte para analizar es el de Bed Time, donde los trabajadores tuvieron que ocupar la fábrica pues la patronal no les pagó la última quincena de marzo ni las dos quincenas de abril, y los extorsionó para que eligieran entre una reducción del salario del 50% o una reducción del personal del 50%. La ocupación dio como resultado el pago de todo lo adeudado y la eliminación de los despidos, pero debieron conceder una reducción salarial en las suspensiones rotativas. En una empresa declarada esencial que hasta ahora funcionaba con todos sus trabajadores, Bed Time es un caso típico de la lucha que debieron impulsar las internas ante el boicot de la burocracia para defender el pago del 100% de las suspensiones.

La gran empresa Granja Tres Arroyos, de Concepción del Uruguay, irá a un conflicto, previsiblemente, por este tema pues, la patronal, que está trabajando a pleno (procesa pollos al mercado), pretende mantener el nivel de la producción, cuando hay una cuarentena de un 10% entre trabajadores con factores de riesgo y madres al cuidado de sus hijos.

Esta situación ha generado dos tipos de reclamos: el primero, que la producción sea equivalente a la cantidad del personal. En segundo término, que no se discrimine el sueldo de los trabajadores de riesgo suspendidos, un planteo que ya se extiende a todas las fábricas de la alimentación.

Esto deja configurado un primer problema a afrontar para los cuerpos de delegados, pues siempre en una suspensión rotativa un trabajador sólo percibe el 100% del salario 15 días, y lo que se llegue a acordar, por el resto de los otros quince. El trabajador con factor de riesgo estará suspendido durante todo el mes, cuando es el que más necesita el salario completo.

Otro gran problema son los premios anuales. Las patronales los quieren sacar o reducir pues están atados a resultados productivos por año, que obviamente no se van a cumplir; equivalen aproximadamente a un mes de sueldo. La burocracia de un sector de los gremios petroleros aceptó que no se paguen, la burocracia de la UOM “no sabe/no contesta” y algunas internas han acordado el pago del 100% del mismo en dos cuotas del 60% y el 40%, como otro ejemplo del tipo de luchas que se vienen librando.

Otro problema es el premio negrero del presentismo – un 10% al 12% de los sueldos. Las empresas, en muchos casos, quieren sacar el presentismo, en otros, establecer el pago de la mitad si no se producen faltas en los 15 días activos. El pago de la turnicidad (sistema de turnos rotativos) en las suspensiones es otro tema, pues no es lo mismo que los días francos y feriados se paguen al 100% como corresponde legalmente, a que se consideren a los 15 días de suspensión como días hábiles.

Finalmente, lo que en mayo va a estar en discusión, lugar por lugar, es cuál va a ser el verdadero sueldo que se tomará como base entre los básicos y los conformados para aplicar en este sistema de suspensiones. El reclamo general deberá ser el pago de las suspensiones rotativas al 100% o la reducción de las jornadas sin afectar el salario. Reclamo que debe plantearse para el conjunto del sindicato.

Lo segundo será establecer las condiciones de la pelea. El Sutna lleva adelante conferencias virtuales del cuerpo de delegados, como alternativa a las asambleas en planta. En una variedad de empresas esenciales se pueden hacer asambleas, con las precauciones del caso. En las que aún no retoman tareas, los preacuerdos deberían ser puestos a consideración en el reinicio. Se trata de una gran lucha para defender un salario.

Por último, está planteada la lucha por impedir los despidos encubiertos de contratados, miles de ellos incluso con varios años de antigüedad, pues se les ha ido renovando años tras año los contratos.

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