La precarización laboral sí fue televisada

Escribe Maxi Duque

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Se ha viralizado un fragmento de un video donde puede verse y escucharse a un movilero de Crónica TV exponiendo su situación laboral, la misma que afecta a cientos de trabajadores de prensa. Ante el pedido socarrón del conductor para que colaborara con la vendedora ambulante a la que, todo pareciera, acababa de entrevistar, el periodista claramente enojado por el pedido y el tono ofreció un panorama demoledor de las condiciones en que se desempeñan desde hace años las y los trabajadores de prensa, sean del medio que sean: contrataciones en negro, tercerización, sueldos de miseria, el no pago de las cargas sociales ni las vacaciones, etc.

La hoy venida a menos “grieta” nunca fue algo que separara a la patronal de medios en dos bandos antagónicos. Siempre hubo, como hay hoy, un “frente único” de la burguesía mediática contra la clase trabajadora en los medios (y fuera de ellos). Hoy, y desde hace largo tiempo, la situación laboral en los medios que no forman parte de aquellos denominados hegemónicos por la pequeña burguesía universitaria -desde los estatales en su momento hasta los del Grupo Octubre, del sindicalista Víctor Santamaría, propietario de Página/12- es igual o peor que en aquellos que operan a favor del gobierno, como LN+ o el Grupo Clarín, y ha sido denunciada sistemáticamente por sus comisiones internas allí donde se han podido poner en pie. Es que las patronales contrahegemónicas (sic) han sido también igual de hostiles a la organización sindical de los trabajadores -por fuera de la burocracia sindical tradicional- como la de los medios de “la derecha”.

Cuando han surgido conflictos entre las diferentes facciones de la burguesía mediática, como por ejemplo en torno a la sanción y aplicación de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, no fue a raíz de un interés por la “democratización de la palabra” sino por la expectativa de quedarse con la parte de la torta (el mercado) que iba a resultar vacante a partir de la adecuación -que nunca fue- a la normativa que limitaba, entre otras cosas, la cantidad de medios que podía poseer una misma empresa.

Fue en ese contexto que el gobierno de Cristina Fernández financió desde el Estado la creación de diferentes grupos de medios afines, como el del empresario vinculado a los servicios de inteligencia sionistas -los que hoy perpetran un genocidio en Gaza- y candidato kirchnerista, Sergio Spolski, que luego de vaciarlos dejó en la calle a decenas de familias.

Entre la avanzada de la casta gobernante sobre Télam y la situación laboral denunciada por el periodista de Crónica, y sufrida por los trabajadores de prensa en todos los medios incluidos los “progresistas”, no hay grieta alguna sino puentes que comunican fuertes intereses de clase. Pero todo lo sólido se desvanece en el aire.

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