Dos políticos vinculados a la familia Bolsonaro son detenidos por ser los autores intelectuales del asesinato de Marielle Franco

Escribe Luciana Diaz

Tiempo de lectura: 4 minutos

El domingo pasado fueron detenidos los presuntos instigadores del doble asesinato de Marielle Franco, activista y concejala de Rio de Janeiro por el PSOL, y de su chofer Anderson Gomes, ocurrido el 24 de marzo de 2018.

Dos de los tres acusados son hermanos y políticos profesionales bolsonaristas. Domingos Brazão ha sido concejal, diputado y actualmente es consejero del Tribunal de Cuentas del estado de Rio de Janeiro. Ya se ha visto envuelto en sospechas de corrupción, vínculos con grupos criminales y milicias, e incluso un asesinato. Su hermano, Joăo Chiquinho, fue elegido concejal por primera vez en 2004, formó parte del Ayuntamiento de Rio durante 14 años y, como diputado federal desde 2019, goza de inmunidad. Por eso, la Cámara de Diputados debe votar si continúa o no en prisión.

Los vínculos de familias

Joāo Chiquinho Brazão y Flávio Bolsonaro crecieron políticamente juntos. Primero, como concejales. Después, como diputados regionales. Flávio Bolsonaro votó a favor de la nominación de Domingos Brazão para el Tribunal de Cuentas del Estado, hecho citado en el informe de la Policía Federal sobre el asesinato de Marielle Franco. En la caravana de campaña a favor de Bolsonaro en 2022, Chiquinho compartió auto con Flavio, y ambas familias están metidas en los negocios inmobiliarios en Río, vinculados a las milicias parapoliciales desde hace años.

El tercer apresado es Rivaldo Barbosa, que tomó posesión de su cargo como jefe de la policía civil de Rio de Janeiro justo el día antes del asesinato de Marielle. La investigación le acusa de haber planeado “meticulosamente” el homicidio y de intentar desviar la atención de la investigación de los instigadores.

Cómo se llegó

En 2019, debido a la presión nacional e internacional fueron detenidos los autores materiales del doble crimen, los dos ex policías militares, Ronnie Lessa y Élcio Queiroz. Ronnie Lessa era uno de los más reputados sicarios del Escritório do Crime, la poderosa milicia liderada por Adriano da Nóbrega.

Estas milicias nacieron supuestamente para combatir al narcotráfico pero hoy compiten con él por el control del territorio y los negocios ilegales.

Adriano da Nóbrega, también policía retirado y acusado de ordenar el crimen, estuvo prófugo, escondido por un concejal bolsonarista, hasta que fue asesinado en 2020 en un sospechoso intento de arresto. En ese momento se publicaron audios de la hermana de Adriano que acusaban a Bolsonaro de haber ofrecido cargos para convertirlo en un "archivo muerto". Los dos detenidos se atuvieron a un acuerdo para conseguir mejoras procesales. Primero el chofer, Élcio Queiroz, y la semana pasada declaró el sicario, Ronie Lessa. En su declaración ante la Policía Federal, como parte de su acuerdo de culpabilidad, Lessa reveló que los intereses inmobiliarios de las milicias parapoliciales chocaron con las denuncias de Marielle, conocida por su activismo y su trabajo en las favelas. Él describió las reuniones que tuvo cara a cara con los dos hermanos Brazão y los señaló como los instigadores junto con Rivaldo Barbosa.

El motivo que más tarde llevaría a planear el asesinato de la activista habría sido un proyecto de ley aprobado en 2017 por el Ayuntamiento de Río para regularizar las ocupaciones clandestinas, operadas de hecho por las milicias. Marielle había votado en contra de este proyecto y, según relatos de testigos, Chiquinho Brazão estaba furioso. El proyecto se convirtió en ley, pero posteriormente fue anulado por los tribunales. La ocupación ilegal es frecuente en Río y es operada por estas organizaciones criminales. En estos terrenos, las milicias construyen edificios irregulares que luego venden a los ciudadanos de las favelas que buscan estabilidad habitacional. En 2020 esto saltó a la luz cuando un edificio de este tipo se derrumbó.

La relación de Bolsonaro

Tanto Jair como Flavio Bolsonaro se apuraron a declarar que estas detenciones demostraban que ellos no tenían nada que ver con el doble asesinato. Incluso, intentaron vincular a Domingos Brazão con Vilma Rousseff. Sin embargo, muchos indicios los desmienten.

Se constató que uno de los autores materiales, Elcio Queiroz visitó el condominio Vivendas da Barra, la residencia de los Bolsonaro. Y aunque Jair Bolsonaro llegó a afirmar que no conocía a Ronnie Lessa, existen vínculos entre ambos. Eran vecinos y su hijo Jair Renan estaba comprometido con la hija del sicario, una relación que el ex presidente ha dicho que no recuerda. Sin embargo, las investigaciones revelaron que en el mismo dia del asesinato se realizaron varias llamadas telefónicas desde la casa de Bolsonaro a la hija de Lessa, que en ese momento vivía en Estados Unidos.

Por otro lado, la familia Bolsonaro tenía una relación asidua con Adriano da Nóbrega. Flávio Bolsonaro empleó en su gabinete en la Asamblea Legislativa de Río de Janeiro a su madre y a su mujer entre 2010 y 2018. Por si fuera poco, Flávio entregó a Antônio da Nóbrega una medalla en la cámara en 2005. Y el propio Jair Bolsonaro calificó de “héroe” a Antônio cuando fue misteriosamente asesinado en febrero de 2020.

Además, cabe mencionar que Fabrício Queiroz, ex policía del Bope, el cuerpo de élite de la Policía Militar y ex ayudante de Flávio Bolsonaro, “aún mantiene influencia sobre las milicias”, según el Ministerio Público de Río de Janeiro (MPRJ).

Por su parte Amnistía Internacional pide que las investigaciones se amplíen más allá de los tres principales detenidos el domingo pasado para incluir a otros actores, porque “los ataques fueron altamente planificados” y porque la expansión de las milicias detrás del asesinato “depende de varios factores, incluyendo omisiones, tolerancia y aquiescencia del Estado, así como la impunidad y la incapacidad de las autoridades estatales para responder a las desviaciones internas dentro de sus estructuras”.

En Brasil, los crímenes políticos se intensificaron a partir de 2020, a razón de un asesinato por semana. Las ejecutoras son mayormente las milicias que pretenden mantener el control sobre las autoridades locales.

A la luz de estos datos y a pesar de implicar al poder político de Río, la confesión del sicario parece ser parte de una operación para salvarle el pellejo a Bolsonaro.

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