Los choferes ante una situación crítica

Escribe Vero Fernández

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Junto con los trabajadores de la salud, uno de los sectores que está siendo más castigado es el marco de la pandemia es el de los trabajadores del transporte automotor urbano, de media y larga distancia.

En el transporte urbano, declarado “esencial”, no están garantizadas las condiciones de salubridad que contengan a los compañeros tanto en su salud física como psicológica. En la zona sur del conurbano bonaerense, se confirmó, en las últimas horas, el caso de un chofer de la línea 159 (MOQSA) que dio positivo de coronavirus y dengue. En las líneas 266 y 263 (Expreso Villa Galicia) hay, por lo menos, tres casos de COVID-19 confirmados, a pesar de lo cual la patronal se niega a realizarle los tests a la totalidad de los trabajadores. El transporte público es considerado el canal número uno de transmisión del virus, por lo cual la negligencia patronal y estatal pone en riesgo a toda la población usuaria. A la presión generada por el miedo de llevar el virus a sus hogares, debemos sumarle una situación social en descomposición, de la cual los trabajadores del transporte también son víctimas, como lo demuestra el brutal ataque al chofer de la línea 188 en Fiorito.

Esta situación ahora se ve agravada por la falta de pago de salarios. En el interior del país, las patronales del transporte urbano no han depositado los salarios correspondientes al mes de abril, afectando a 35 mil trabajadores. Para el transporte de media y larga distancia, la falta de pago de salarios es una realidad nacional. Los trabajadores de MiBus, en Bariloche, no cobraron ni un peso del sueldo de abril. En otros casos, los trabajadores percibieron parte del salario a través del ANSES, con cifras que van desde diez mil pesos al 50% del salario. Los trabajadores de Horianski, en la provincia de Misiones, ni siquiera pudieron cobrar el dinero de ANSES, por no haber sido inscriptos por la patronal. Cuando se acercaron a la empresa para aclarar la situación, fueron golpeados por una patota del sindicato.

Desde UTA convocaron a un cese de actividades en el interior del país, exceptuando CABA y conurbano, San Juan y Salta capital. En las últimas horas la medida fue levantada en Tandil, Olavarría, Mar del Plata, Bahía Blanca y San Nicolás. De esta manera, la dirección del sindicato rompe con el principio más básico de unidad de los trabajadores, restando fuerza a la medida.

Las patronales del transporte pretenden aprovechar la crisis abierta por la pandemia de COVID-19 para llenarse los bolsillos a costa del padecimiento de los trabajadores. Así queda demostrado por las maniobras en torno a la municipalización de Autobuses La Pampa de Santa Rosa. En un comunicado del 4 de mayo, los funcionarios locales afirmaban que, una vez transferido el transporte a la órbita municipal, “para el pago de salarios, la comuna no tendrá gastos significativos, debido a que utilizará los mismos fondos que le estaba dando en concepto de subsidios a la empresa”; sin embargo, hasta el 12 de mayo, la empresa seguía negándose a depositar la totalidad de los salarios, a la espera de un subsidio nacional, bajo el pretexto de no contar con los fondos suficientes. La complicidad estatal en este fraude es evidente y obedece a una orientación general de rescate a las patronales a través de subsidios millonarios.

Para enfrentar estas maniobras, se hace necesario desarrollar un programa de los trabajadores del transporte que reclame la totalidad de los salarios adeudados, el 100% del salario para los trabajadores que no están cumpliendo tareas por encontrarse suspendido los servicios, la reducción horaria sin afectar salarios para los trabajadores en actividad y protocolos de seguridad e higiene bajo control de los trabajadores. Testeos masivos para los trabajadores de Expreso Villa Galicia, MOQSA y toda línea donde se detecten casos positivos.

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