Villa Nueva, Berisso: las compañeras a la cabeza de organización

Escribe Delfina Irala

Por el derecho a la salud, a la alimentación y al agua potable.

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Como a lo largo de la historia, como en el Argentinazo, las mujeres trabajadoras se encuentran a la cabeza de la pelea contra la miseria a la que nos quiere condenar este régimen social, ahora exacerbada por la pandemia del COVID, por el Dengue y por la incapacidad del Estado en dar respuesta para salvaguardar la vida del conjunto de los trabajadores.

En Villa Nueva la mayoría de los vecinos que allí residen son desocupados, viven en casillas de madera, chapa o material rústico. Escasea la comida, los elementos necesarios para la higiene y lo más grave: no cuentan con acceso al agua potable. O bien tienen que recorrer cuadras y cuadras en busca de algún bidón, o tienen que purgar con mangueras en los pozos donde, si logran sacar agua, sale con olor a podrido o con larva de mosquitos. Una realidad que se réplica en otros barrios como Villa Roca o Villa Paula donde las militantes de la Tendencia refuerzan su intervención.

Así las cosas, el municipio de Berisso hace caso omiso de la desesperante realidad. No están mandando alimento para los comedores, ni agua ni insumos para la higiene. Mucho menos han siquiera comenzado a testear a los vecinos para identificar casos sospechosos y contagios para así poder aislarlos y evitar la propagación del virus. En estas condiciones, un solo caso que se introduzca en el barrio desataría una catástrofe, tal y como lo demuestran los casos de las villas porteñas o el caso de Villa Azul. Esta situación, podría volverse realidad en los próximos días, ya que Berisso cuenta con 12 contagios y el municipio de Cagliardi, como denuncian las familias aisladas con casos positivos, se ha lavado las manos por completo y así los infectados no cuentan con la asistencia necesaria.

Frente a la falta de respuesta las compañeras no se paralizan. Con una campaña de donaciones para conseguir los alimentos, han reforzado el trabajo en el comedor del Polo el cual funciona todos los días de la semana y da de comer a más de 800 personas, incluyendo a vecinos de barrios aledaños que recorren cuadras y cuadras por un plato de comida. No podía ser de otra manera, pues estas compañeras, forjadas en la lucha de clases, vienen haciéndole frente al régimen capitalista y a cada una de sus crisis desde el año ‘98. Un ejemplo de lucha, con la particularidad en la que la pandemia nos coloca: defendemos la cuarentena y por eso nos organizamos para garantizarla y que sea tal, es decir, el Estado y su abandono, nos obligan a reforzar la organización y salir a luchar porque el hambre, la desocupación, la precarización, se imponen al aislamiento social.

Ollas Populares: El #3J no será la excepción

Con el objetivo de impulsar la mayor organización del barrio es que a la vez que ponemos en pie las ollas populares, convocamos a los vecinos con petitorios, carteles y redes de contactos a discutir para poder organizarnos por las reivindicaciones que la realidad exige. Luchamos por poner en pie un Comité Barrial que organice a los vecinos por todas sus demandas y es por eso que este #3J, con las medidas de distanciamiento social necesarias, nos encontraremos cortando la calle y poniendo en pie una Olla popular para reclamar por todas las reivindicaciones, donde la principal y la más urgente es el acceso al agua potable.

Mientras el Estado se encuentra ocupado intentando rescatar al capital, dejando a los más necesitados a la buena de Dios, los vecinos de Villa Nueva, con las compañeras del Polo Obrero Tendencia a la cabeza, responden con organización en defensa de la vida de las familias obreras frente a un régimen que ha demostrado ser incompatible con la defensa de la vida humana. Este #3J, junto al Plenario de Trabajadoras tendencia, apuntaremos nuestros cañones contra él para pelear por: Ni una menos sin trabajo digno.

Ni una menos sin salario igual a la canasta familiar.

Ni una menos a causa de los femicidios.

Ni una menos en manos de las redes de trata.

Ni una menos sin acceso al agua potable.

Ni una menos sin vivienda digna.

Ni una menos por abortos clandestinos.

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