La educación privada en terapia intensiva

Escribe Mercedes Colau

Tiempo de lectura: 3 minutos

La agudización de la crisis capitalista, acelerada por el Covid-19, puso al desnudo la bancarrota histórica de este sistema social. Repentinamente, el conjunto de la sociedad visibiliza lo “invisible” como miles de villas miserias que cubren gran parte de la geografía nacional o que más del 50% de los trabajadores registrados perciben salarios inferiores a $28.000 netos. O sea, la mayoría de la fuerza de trabajo ocupada y en blanco es pobre. Este cuadro de crisis social intenta ser tapado, sigilosamente, por los explotadores y sus medios de comunicación. Misión imposible.

Los diarios especializados en economía escriben ríos de tintas sobre la crítica situación por la que atraviesan tal o cual rama de la producción como forma de colaborar con la campaña de “normalización de la economía”. Sin embargo, poco se sabe de la crisis por la cual atraviesa el sistema educativo privado cuyas consecuencias están golpeando fuertemente a miles de trabajadores y estudiantes de todos los niveles educativos.

Contra las cuerdas

La educación privada viene creciendo con fuerza desde hace varias décadas, pero muy especialmente desde las reformas educativas privatistas de los 90´con su secuela de ajuste permanente al sistema educativo público. Actualmente, según diversas estimaciones, el sistema privado acaparo 1/3 de toda la matrícula estudiantil a nivel nacional y en el caso de la provincia de Buenos Aires esa cifra asciende al 43% (ver La Nación, 20/05, y primerplanoonline.com.ar, 13/05). Es evidente, de acuerdo a estos datos, que el capital avanzó implacablemente sobre el sistema público y gratuito y que los capitalistas del sector amasaron grandes beneficios.

A pesar de esta tendencia general, el sistema educativo privado es muy sensible a las crisis económicas. Cuando el ciclo económico entra en su fase recesiva se asiste a una migración de matrícula desde el sistema privado al sistema público. Tiende a ocurrir lo contrario en la fase de auge del ciclo económico. Es así, que en la crisis de la convertibilidad de 2001/2 se produjo una gran migración al sistema público que fue revertida en los años posteriores signados por la reactivación capitalista de la economía. En la actualidad, la agudización de la recesión, que tiende a transformase en depresión, puso en jaque todo el sistema de educación privada. Esto que acabamos de afirmar lo pone en palabras el secretario ejecutivo de la cámara empresaria bonaerense (AIPBA), Martín Zurita, quién afirma que “el 70% de las familias dejaron de pagar las cuotas” en abril y que el impago se profundizará en los meses venideros. Concluye Zurita “Estamos preocupados porque la situación es crítica (…) todas las semanas cierran jardines maternales.” (Lapolíticaonline.com, 27/05/20).

Peligran los puestos de trabajo, el salario y la continuidad pedagógica

Ni lerdas ni perezosas todas las cámaras empresarias del sector educativo privado emprendieron un trabajo de lobby sobre los diversos poderes del Estado para reclamar más subsidios. En el caso de la provincia de Buenos Aires se reunieron con dirigentes de FdT y de JpC. En ninguna de esas reuniones la preocupación fue la defensa del derecho a la educación, las fuentes de trabajo o el salario. Los patrones sólo quieren preservar la ganancia capitalista por encima de todo (Diputadosbsas.com.ar, 23/05/20; Eldia.com, 28/04/20).

Hace dos semanas Trotta recibió a los máximos representantes de los institutos privados y les prometió una ayuda que excede el habitual subsidio que perciben las escuelas de gestión privada para el pago de salarios. Se trata de un “refuerzo” con ATP que, seguramente, se embolsarán las patronales.

Según un informe de AIEPA/JUNET en abril el 80% de los trabajadores cobraron el 100% del salario a pesar de ser un rubro que no cesó en su actividad. Es más, las labores docentes bajo la modalidad virtual se incrementaron. Con los salarios de mayo, en cambio, sólo el 40% de los trabajadores percibieron el 100% de sus salarios.

Lo peor está por venir

Esta crisis es la punta del iceberg porque la recesión pos-pandemia se hará sentir en todo el cuerpo social y el sector educativo privado será uno de los más golpeados. Esto planteará varios problemas para los trabajadores: defender los puestos de trabajo, las condiciones laborales y el derecho a la educación de miles de alumnos. La nacionalización sin pago de todo el sistema educativo de gestión privada está a la orden del día. Tenemos que abordar esta situación con un programa de lucha en defensa de todos los puestos de trabajo y condiciones laborales y la defensa de una educación estatal única, laica y gratuita. Mayor inversión en educación (infraestructura, capacitación, etc.). No pago de la deuda externa.

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