Escribe Aldana González
La derecha de Miami presiona para que México deje de enviar combustible a Cuba.
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Este lunes, antes de su reunión con Benjamín Netanyahu, Trump anunció una escalada, al informar de un ataque con drones a una instalación portuaria venezolana realizado el 24 de diciembre —sin especificar el lugar—, y también aseguró que habló recientemente con Nicolás Maduro, sin dar más detalles. La CNN, por su parte, informó de un ataque portuario realizado por la CIA, pero a principios de mes, no el 24. El medio estadounidense divulgó que, según el gobierno de Trump, el objetivo fue un muelle que era utilizado por el Tren de Aragua para supuestamente almacenar drogas y trasladarlas a embarcaciones para su envío. No habría habido víctimas.
El gobierno de Maduro no dio cuenta de ningún ataque terrestre. El 24, la fecha que dio Trump, hubo un incendio en un depósito portuario de una química, pero la empresa afectada informó que no hubo ningún dron implicado y que solo se trató de un accidente.
Las declaraciones de Trump se dan cuando Estados Unidos se encuentra atorado en un impasse, al haber realizado la mayor concentración bélica desde la guerra del Golfo sin obtener ningún resultado hasta ahora. El operativo en aguas del Pacífico y del Caribe, que tiene cercado a Venezuela —y que, hasta ahora, se limitó a bombardear barcazas centroamericanas de civiles, causando más de 100 asesinatos—, le cuesta millones de dólares al día a Estados Unidos, por los que en algún momento Trump va a tener que rendir cuentas. Los asesinatos a sangre fría también transitan la ilegalidad.
Los gusanos —que financiaron buena parte de la campaña de Trump—, junto con Exxon —que opera a través del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS)—, bregan por un aumento de las sanciones, los ataques bélicos y un cambio de régimen inmediato. Por lo tanto, Trump está embretado entre la necesidad de aumentar la presión sobre Maduro para lograr algo; la necesidad de exacerbar la performance de esta presión para conformar a los gusanos; los límites que le impone el marco legal de Estados Unidos, que todavía no ha logrado destruir; la base MAGA, que le reclama el fin de las “guerras inútiles”; y una incipiente movilización del pueblo norteamericano en contra del belicismo y la injerencia en América Latina.
En la fecha en que, según CNN, se realizó el ataque al muelle, el Pentágono estaba siendo acusado de cometer “crímenes de guerra” por haber bombardeado a dos náufragos el 2 de septiembre. Ahora Trump admite un bombardeo que aparentemente no ocurrió el 24, el mismo día que anunció otro bombardeo en Nigeria. La verborragia bélica y su naturalización es el terreno que necesitan los fascistas para imponer el estado de excepción, sobre todo cuando vienen perdiendo 23 elecciones locales al hilo y se les viene un año de elecciones parlamentarias que amenaza con más derrotas. Las precisiones poco le importan, cuando de lo que se trata es de disolver las garantías de todo tipo, primero en el discurso, después en los hechos.
Mientras, María Corina Machado —quien apenas logró una movilización raleada de asistentes cuando su candidato presidencial ganó las elecciones en Venezuela, y a quien le regalaron un Nobel para darle alguna legitimidad— ha prometido volver a su país para, esta vez sí, derrocar a Nicolás Maduro. Esta derecha gusana, que opera en el mismo gobierno de Trump a través de Marco Rubio y que le ha prometido a Trump tener preparado un recambio si actúa bélicamente, sigue sin dar señales de capacidad de acción real. Ha logrado influir más en Washington y en Oslo que en su propio país.
La medida que realmente le ha dado un golpe a la economía venezolana es el secuestro de buques petroleros, acción que ha establecido un total bloqueo del país. Entre ellos hay un buque iraní sancionado y uno chino “legal”, libre de sanciones. El otro gran objetivo de este bloqueo a Venezuela es terminar de asfixiar a Cuba, que depende de los envíos de petróleo de Venezuela, Rusia, Irán y México. Los legisladores gusanos de Miami y de Florida están presionando al gobierno para que exija a México que ponga fin a sus envíos de petróleo subsidiados a Cuba, aprovechando la renegociación de 2026 del acuerdo comercial T-MEC.
Sheinbaum, hasta ahora, a través de una filial de la petrolera estatal Pemex, ha defendido sus envíos de combustible a Cuba como ayuda humanitaria destinada a evitar apagones generalizados en la isla. Hay operaciones en el país contra el aumento de estos envíos y datos sobre la deuda que Cuba acumula con Pemex, sumados a la caída del suministro en el propio México por falta de inversión, todo destinado a que corten los envíos.
Venezuela logró reunir al Consejo de Seguridad de la ONU —motorizado por China y Rusia—, que ha expresado preocupación oficial por el conflicto y ha llamado a la desescalada, pero no votó ninguna resolución vinculante.
A la par de los dos buques secuestrados por Estados Unidos, Irán —que le dio su apoyo moral a Maduro— procedió al secuestro, en el Golfo Pérsico, de dos buques con supuesto petróleo de contrabando —el combustible en Irán es muy barato—, de procedencia ignota, pero que sirve para recordar el control que tiene la República Islámica sobre el estrecho de Ormuz, por donde pasa el 20% del crudo del mundo. Este martes Trump anunció nuevas sanciones a 10 personas por el comercio de drones y misiles entre Irán y Venezuela, tres días después de que China sancionara a 20 empresas norteamericanas por vender armas a Taiwán. El mismo martes, China declaró un bloqueo naval a Taiwán —análogo al del Comando Sur en el Caribe—, no solo con pertrechería bélica, sino con ejercicios de fuego con munición real, con el objetivo explícito de disuadir cualquier apoyo externo al separatismo de la isla. En la reciente reunión con Netanyahu en Mar-a-Lago, Trump hizo un guiño ambiguo a un nuevo bombardeo sobre Irán.
Trump precisa tener alineada a América Latina para enlistarla en esta guerra mundial que se prepara y para doblegar a su propia población con el mismo fin. Lo que Trump no sabe es que, junto con las garantías, disuelve todos sus instrumentos de contención y muestra nítida una opresión que hasta ahora estaba velada por las buenas formas del derecho internacional.
El silencio de los nacionales y populares frente al ataque a Venezuela es complicidad con el imperialismo, que debe ser detenido y expulsado con la movilización de los trabajadores en toda América.
Estados Unidos intensifica el bloqueo a Venezuela También secuestra barcos que no están en la lista de sancionados. Por Aldana González, 26/12/2025.
