Escribe Emilio Martín
Reproducimos a continuación un poema publicado en el muro de Facebook "Cuento con Emilio".
Tiempo de lectura: 2 minutos
Una nación se arroga
derechos y títulos
de propiedad valedera
de todo lo que emerge
en esta azul esfera.
Y así invade
destituye, bombardea
a vista y paciencia
de la comunidad terrena.
Un águila sangrienta
codiciosa
artera
se apropia de lo ajeno
y lo hace sin siquiera
enunciar formalmente
que les declaró la guerra.
La ONU procede
al saber de su experiencia
dejar que el poderoso
al oprimido agreda
y mirar para otro lado
como el imperio ordena.
No es que la ONU duerma
el sueño de los justos,
de ninguna manera,
ella adopta un gesto adusto
e ignora lo que ocurre
en tierras de Venezuela
porque está muy ocupada
en cumplir otras tareas
se ocupa sin descanso,
de ignorar lo que pasa
en días y noches de muerte
en el territorio de Gaza.
Mientras tanto el mundo
gira y chorrea
sangre
en la latitud que sea.
África negra
saqueada en varios siglos
por imperios rivales
se debate entre guerras
hambrunas, pestes
y mil calamidades.
Europa del este
también esquilmada
escupe desahuciados
hacinados en barcos
que en el mejor de los casos
arriban a puertos
donde serán deportados
o lograrán el ansiado
status de refugiados.
Alineados en serie
conseguirán una carpa
y si no a la intemperie.
La mitad de los seres
que habitan este mundo
son pobres por derecho ajeno
y potenciales rebeldes
por derecho propio.
Nada de esto impide
que se anuncie cada año
bienaventuranza plena
de amor y de esperanza.
Habrá que hacerlo pronto
porque los imperios quieren
promover otra guerra
y cabe preguntarse
ante esta tercera
si será la decisiva
que nos borre de la Tierra.
Me olvidé al comenzar
a escribir este poema
ponerle nombre
y eso
atenta
contra al sentido de la rima
el texto
y la cadencia.
Debo remediarlo
para no colocarme al borde del abismo
lo voy a subsanar.
El poema se llama:
Estas son las credenciales
reales
del capitalismo.
