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La fábrica textil Cocot inicia los períodos de vacaciones de forma escalonada hasta la última quincena de febrero, cuando se produce una parada de planta al salir de vacaciones los trabajadores que cuentan con 15 días de receso. A tan solo dos días del inicio de las vacaciones de los trabajadores con mayor antigüedad, la patronal decidió no pagárselas, a pesar de que se trata del salario que debían percibir durante ese período.
El trastorno no puede ser mayor, sobre todo si se tiene en cuenta que se trata de salarios de alrededor de 600.000 pesos, cobrados en mitades por quincena y compuestos en gran parte por ítems no remunerativos para la mayoría del personal encuadrado en el convenio de la Asociación Obrera Textil (AOT). Los trabajadores encuadrados en el gremio del Vestido -aproximadamente el 30 % del plantel- cobran de forma mensual y perciben salarios algo superiores, aunque todavía lejos de alcanzar la canasta familiar.
Las acciones de lucha desarrolladas por los trabajadores durante jueves y viernes de la semana pasada forzaron el desembolso de un bono annual de 200.000 pesos y la intervención del sindicato AOT, que se reunió con la patronal para acordar el cobro en cuotas de las vacaciones -a comenzar en febrero y según la antigüedad-. La llegada del sindicato no fue bien recibida por los trabajadores, que conocen de las entregas sistemáticas de la burocracia sindical.
La patronal argumenta una supuesta caída de las ventas y el impacto de las importaciones chinas. Sin embargo, entre los trabajadores circula la sospecha de que la empresa estaría utilizando fondos salariales para la especulación financiera. A esto se suma el antecedente del año pasado, cuando se incorporó personal “a prueba” que, al cumplir los seis meses, fue despedido en su totalidad.
En todo el país, la política recesiva del gobierno es utilizada como excusa por las patronales para descargar la crisis sobre los trabajadores, y la industria textil no es la excepción. Este es el caballito de batalla con el que se encubre la aplicación de hecho de la contrarreforma laboral. Sin ir más lejos, en Cocot ya se registran prácticas como el pago de horas extra en negro y al valor de una hora normal.
El cuadro de toma de personal a prueba y apertura de horas extras no indica, en principio, una quiebra, algo que los propios trabajadores ya advierten. Por eso, la maniobra patronal de golpear justo en la antesala de las vacaciones plantea el desafío de sostener la comunicación y el estado de alerta frente a nuevos movimientos de la empresa, así como el reclamo por el pago íntegro de las vacaciones. Ante los argumentos patronales se abre la necesidad del debate de la apertura de libros y la transformación de la lucha que ya ha surgido en organización por la elevación del salario que hoy está en niveles de indigencia.
