Delcy Rodríguez ordena detener a dos testaferros de Nicolás Maduro bajo el patrocinio del FBI

Escribe Aldana González

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El miércoles pasado, medios internacionales dieron a conocer la detención de los presuntos testaferros de Nicolás Maduro —los empresarios Alex Saab y Raúl Gorrín— en Venezuela. Según la información, obtenida por declaraciones de agentes estadounidenses, la operación fue una tarea conjunta del FBI junto con fuerzas venezolanas. Habrían sido llevados a la cárcel de El Helicoide —la misma cuyo cierre anunció la presidenta Delcy Rodríguez por denuncias de torturas— para ser después extraditados a los Estados Unidos (Saab habia sido liberado, en Estados Unidos, en un canje por presos norteamericano en Venezuela, y nombrado ministro de Industrias por Maduro y recientemente destituido por Delcy Rodríguez.

Las autoridades venezolanas niegan las detenciones y el abogado de Saab también. Este dice que, por el momento, Saab no quiere dar declaraciones. Lo cierto es que los dos empresarios no dan muestras de vida. Muchos detenidos por el régimen de Nicolás Maduro han estado semanas y meses desaparecidos hasta que el gobierno dio noticias de su paradero en El Helicoide. La CIA está trabajando en establecer un departamento permanente en Caracas para operar en forma conjunta con las fuerzas de seguridad locales.

En 2016, con la creación de los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP), Saab se había convertido en uno de los principales proveedores del plan de alimentos subsidiados y fue denunciado por vender con sobreprecios al Estado venezolano. En 2018, asumió tareas oficiales para gestionar compras de alimentos, medicinas y repuestos en Rusia e Irán. También se lo acusa de asociación ilícita para desviar 350 millones de dólares de programas estatales de vivienda y de obtener dólares subsidiarios mediante documentación de importación falsa, con artículos que nunca ingresaron al país.

El empresario, nacionalizado en Venezuela pero nacido en Colombia, estuvo preso en Estados Unidos por lavado de dinero y había sido liberado en 2023, en el marco de un canje por ciudadanos estadounidenses detenidos en Venezuela. Había sido detenido en una escala en Cabo Verde en 2020. En Miami enfrentó ocho cargos de lavado por cientos de millones de dólares.

Raúl Gorrín —empresario y propietario de Globovisión— está acusado de usar bancos de inversión para lavar dinero y obtener dólares subsidiados, y sería otro testaferro de Maduro. La corrupción durante el gobierno de Maduro tenía lugar a través de empresas registradas en paraísos fiscales

La justicia yanqui necesita una carpeta más consistente que la de “narcotráfico” para procesar a Maduro —sobre todo después de haber admitido la inexistencia del “Cartel de los Soles”— y el legajo de “corrupción” le calza justo. Es por esto que la “amnistía” que declaró Darcy Rodríguez por orden de Trump excluye a la corrupción, y no alcanzaría a estos dos empresarios.

Revista EDM