Vicente López: 500 trabajadores de la salud en lucha por sus puestos de trabajo

Escriben Federico Decoppet y Agustina M.

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Trabajadores de la salud del sanatorio Pelliza de Munro y del Centro de Salud Norte de Villa Adelina se encuentran luchando por sus puestos de trabajo.

En el caso del Centro de Salud Norte, la clínica fue clausurada definitivamente el pasado 29 de mayo, luego de la denuncia por la muerte de una paciente. La denuncia derivó en la detención del empresario Benjamín Teitelbaum, titular de la firma ROPHE SA y responsable de ambos establecimientos. Fue acusado de “propagación dolosa”, homicidio culposo y de falsificación de las historias clínicas, ocultando los resultados positivos de covid-19 y exponiendo a trabajadores y pacientes al virus.

La jueza Sandra Arroyo Salgado, quien está a cargo de la investigación por esta muerte, le había pedido en abril al Ministerio de Salud de la Provincia intervenir ambos centros de salud, y la cartera sanitaria no accedió. En cambio, ofreció realizar una inspección sanitaria cada quince días.

La jueza estaría investigando una serie de escuchas de estos empresarios con la titular de PAMI de la regional San Martin, donde se nombran a los diputados del PRO Waldo Wolff y Nicolás Massot, a Emilio Monzó y al ex juez de San Isidro Alberto Piotti, sospechando de tráfico de influencias.

La misma aseguro que el móvil de las acusaciones que se le adjudican a la firma ROPHE S.A. es la maximización de la ganancia de la institución reduciendo los costos de funcionamiento.

En el caso del Sanatorio Pelliza, este fue clausurado el sábado por la noche, pero en este caso resuelto por el Municipio de Vicente López por medio de un acta donde se consignó que el sanatorio "no da cumplimiento a las normativas vigentes en materia de seguridad e higiene”. La clausura por parte del Municipio se aceleró después de que PAMI resolviera rescindirle el contrato como prestador.

“Se trata de una clínica privada y por el personal deberá responder la sociedad Rophe que la administra”, respondieron los funcionarios municipales cuando fueron consultados por los medios. Dejando en claro que no intervendrán para resolver la situación de más de 500 familias que no sólo se encuentran sin saber que va a pasar con sus salarios y sus puestos de trabajo, sino que también están atendiendo a los pacientes que aún permanecen internados en el nosocomio. Los trabajadores venían denunciando que desde febrero ROPHE estaba abonando el sueldo en cuotas, y que no se pagaron los bonos dispuestos por el Gobierno nacional. En mayo cobraron la mitad del sueldo de abril, por el aporte del Anses pero la empresa no puso la otra parte.

Ningún directivo se hace cargo. Tampoco lo hace el Municipio, ni el Ministerio de Trabajo de la Provincia.

Enfermeros y enfermeras, mucamas, administrativos, cocineras, técnicos de rayos y camilleros no saben qué va a pasar con su trabajo. “Tenemos comida para los pacientes que están internados hasta el jueves, nos estamos organizando con los insumos que hay. Si llega a ocurrir alguna urgencia, no tenemos acceso a ningún directivo o responsable de la clínica que se haga cargo” expresaron.

Frente al colapso del Hospital de Vicente López, los compañeros señalan que el municipio podría disponer de las dos clínicas y del personal calificado que tienen.

Aldana Castañeda, delegada y enfermera en el Sanatorio Pelliza desde hace 21 años, nos contaba: “Este es un sanatorio de alta complejidad, con cirugía cardiovascular, neonatología, terapia intensiva y respiradores. No debería estar cerrado en el marco de esta pandemia". Y agregó que ninguno de los trabajadores esta contagiado y que cumplieron con todos los protocolos establecidos.

Contrario a la política de lo ya anunciado por Kicillof de rescatar a la salud privada con los fondos de la obra social de los trabajadores de la provincia -IOMA-, el estado debe expropiar inmediatamente, sin indemnización, ambas clínicas y ponerlas a disposición de la salud pública para la lucha contra la pandemia, garantizando todos los puestos de trabajo y los insumos necesarios para que los trabajadores puedan seguir atendiendo sin poner en riesgo su vida y la de los pacientes.

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