Escribe Oscar Aguirre Zabala
Un reordenamiento capitalista del mercado del transporte a costa de pasajeros y choferes.
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Los trabajadores del transporte de colectivos sufren un ataque histórico a sus derechos laborales y una fuerte caída del salario. Son víctimas del golpe de Estado económico impuesto por el gobierno de Milei.
Mientras las patronales del transporte negocian con el Gobierno cómo reducir costos y maximizar ganancias, desde las bases acusan a la conducción de la UTA de simular una lucha mientras encubre las maniobras empresariales.
Las líneas 148 y 500, ambas de propiedad del grupo MOQSA, atravesaron un conflicto que se profundizó desde noviembre de 2025. La línea 148 contaba con 518 trabajadores y la 500, con 320 choferes. Terminaron siendo desguazadas luego de un prolongado proceso de sangría. El conflicto se inició por la falta de pago de haberes en término, que históricamente se efectvizaba el 4º día hábil del mes, viáticos y aportes sociales patronales. Para principios de 2026, ambas líneas quedaron acéfalas de patronal.
Con la intervención del Ministerio de Transporte bonaerense, el intendente de Florencio Varela, el Concejo Deliberante de ese Distrito y la UTA, se abrió una mesa de negociación. Según denuncian los trabajadores, el acuerdo satisfizo a todas las partes, menos a los choferes.
La línea 500 fue absorbida por las empresas 324, 178 y 79. En los meses que se prolongó el conflicto, algunos trabajadores renunciaron para emplearse en otras líneas y otros optaron por jubilarse o retirarse a otros empleos. Al cierre, ningún obrero tenía claro quién abonaría la deuda salarial ni cuándo.
El miércoles 8 de abril, unos 20 choferes se presentaron en las puertas de MOQSA para reclamar haberes adeudados y la reincorporación de 15 trabajadores que no fueron convocados por ninguna de las tres empresas.
La lucha de la línea 148 fue más intensa. El Ministerio de Transporte de Nación y la UTA mantuvieron a los obreros en la cabecera mientras se negociaba la venta de la empresa. Luego de más de dos meses, la línea pasó a manos de Misión Buenos Aires, otro grupo empresario.
De 520 trabajadores, el acta acuerdo reconoce a 421. Casi 100 trabajadores renunciaron o se jubilaron durante el proceso.
La deuda con los choferes incluye medio aguinaldo, tres meses de haberes, sumas no remunerativas y viáticos, cargas patronales sociales y previsionales y vacaciones no gozadas. Se acordó que la mitad la pague Misión Buenos Aires y la otra mitad El Nuevo Halcón residual (MOQSA), todo sujeto a la venta del predio de una base operativa en Quilmes Oeste .
El vocero de este proceso de desguace patronal, Roberto Fernández, secretario general de la UTA, destacó “el triunfo de todos” en nombre de la “paz social”.
Actualmente MOQSA está pagando los haberes en dos “cómodas” cuotas, algo que ha institucionalizado desde octubre del año pasado. Argumenta, al igual que el resto de las patronales, la falta de pago de subsidios estatales en término y el aumento del gasoil. Esto llevó a reducir en un 30 % las unidades en servicio, un chantaje patronal en desmedro de la calidad del servicio que sufren decenas de miles de usuarios.
La apertura de los libros contables de las empresas debe servir para verificar sus ingresos y asegurar la inmediata cancelación de todas las deudas con los trabajadores.
Línea 148: la quiebra y sus carroñeros San Vicente (DOTA) y Misión Buenos Aires se anotan para una empresa ‘saneada’. Por Joaquín Antúnez y Oscar Aguirrezabala, 07/03/2026.
