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La propagación del Covid-19 se ha manifestado con fuerza este último tiempo en la minería. Al menos así lo dejó en claro este domingo un informe del MinSal según el cual, en el transcurso de 11 días, se habrían duplicado los casos por covid-19 en la región minera de Antofagasta, luego de que la autoridad sanitaria levantara las cuarentenas preventivas en las comunas de Antofagasta, Calama, Mejillones, San Pedro de Atacama, Tocopilla y María Elena. Medida que, sin lugar a dudas, ha incidido de manera dramática en las cifras que al día de ayer (17/6) registraban un total de 5.241 casos en la región, con 851 contagiados activos y 81 fallecidos.

Mención especial en esta terrible cuenta han tenido las ciudades de Antofagasta y Calama, las que concentran los mayores índices de contagiados y casi la totalidad de muertos por coronavirus (87,6%) de la región, con 2.321 y 2.105 contagiados, y 33 y 38 muertos, respectivamente. De hecho, ha sido tal el avance del virus en esta última, que al gobierno no le quedó más que volver a decretar cuarentena preventiva para Calama hasta el próximo 26 de junio.

A estas cifras generales de la región se suman las publicadas por la Seremi de Minería de Antofagasta (17/6), las que señalan que, de los 114 mil trabajadores mineros que hay en la región, 482 se han contagiado, reportándose 316 casos activos. De estos, 179, el 37,1% pertenecen a la división Chuquicamata de CODELCO, convirtiendo a la sección en un verdadero foco de propagación. Hecho que se agrava más, cuando consideramos que el 40% de estos trabajadores contagiados no son de la región, lo que estaría provocando una mayor propagación interregional del virus.

Sin duda alguna, la responsabilidad de estos contagios la encontramos en la política del gobierno y las grandes compañías mineras, que, lejos de decretar una cuarentena total para los sectores no esenciales como la minería, para resguardar la vida de los trabajadores, han mantenido sus operaciones.

De hecho la situación es tan clara en este sentido, que incluso la burocracia de los grandes sindicatos mineros - grandes ausentes también en las batallas de los trabajadores del último tiempo -, agrupada hoy en la Confederación de Trabajadores de la Minería, debió salir al paso a través de un par de comunicados emitidos esta semana. Aunque en un comienzo, junto con denunciar la “nueva normalidad” que intenta imponer el gobierno y las compañías mineras, denunciando el uso que estas últimas le han dado a la pandemia a la hora de despedir gente, hicieron un llamado a reevaluar la continuidad de las operaciones del sector frente al contagio descontrolado, a través de un comunicado emitido este jueves, le bajaron el tono a la denuncia, terminando de inscribirse en su ya tradicional espíritu de colaboración con el gobierno y las mismas compañías que critican, proponiendo la constitución de “una mesa de diálogo tripartito que sea capaz de unificar los criterios en cuanto a los protocolos sanitarios, medidas de control y de prevención para evitar que aún más trabajadores de la minería se contagien”. Sí, esas mismas mesas de trabajo entre gobierno, empresarios y trabajadores, que en vez de permitirnos pelear por mejoras sustanciales, terminan amarrándonos en treguas y pactos de los que nada sacamos al limpio.

Una salida obrera y socialista para enfrentar el covid en la minería

Lejos de la política criminal del gobierno, el resguardo de las ganancias empresariales y las mesas tripartitas de la burocracia sindical, desde el POR creemos, que la solución a la propagación del covid en la minería pasa por que el estado, al no ser un sector de primera necesidad frente a la lucha contra la pandemia, decrete una cuarentena total en la minería, imponiendo a las compañías el pago integro del sueldo a sus trabajadores, prohibiéndoles a la vez, que estas puedan efectuar despidos, cargándoles de esta manera a sus millonarias ganancias el costo de resguardar la vida de los trabajadores. Junto a esto, se les debe exigir el reintegro de todos los trabajadores despedidos desde la pandemia, y asegurar el sustento, mientras esta dure, a todos los desempleados a través de un ingreso de emergencia igual a la canasta familiar.

Claramente, estas medidas solo pueden ser impuestas por la fuerza de los trabajadores movilizados que la burocracia sindical está lejos de organizar, protegiendo con esto la espalda de este gobierno que ya el pueblo puso en jaque el 18 de octubre. En este sentido, para enfrentar esta titánica tarea urge la formación de una agrupación clasista en la minería desde la cual, desde la más total independencia política, se plantee una lucha abierta por la vida de los trabajadores, contra las políticas de hambre del gobierno, los dueños de las compañías mineras y la burocracia sindical, que solo busca tratar con ellos en sus mesas tripartitas. Solo así, los trabajadores mineros podremos hacerle frente a los contagios en la minería.

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