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La línea 147 del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires fue creada como canal de atención ciudadana para consultas, reclamos y orientación sobre servicios urbanos: desde problemas de tránsito y alumbrado hasta situaciones de emergencia social. En teoría, es el puente entre el vecino y el Estado porteño. En la práctica, es otra cosa.
Un trabajador que pidió reserva de su identidad por temor a represalias nos contó, en detalle, cómo funciona por dentro la 147. Lo que describe es un sistema ineficiente, diseñado sobre la base de una brutal superexplotación de sus trabajadores.
Los operadores de la 147 no están en relación de dependencia: son monotributistas. La empresa que los contrata, GIV SRL, opera la línea por contrato con el Gobierno de la Ciudad. El sueldo nominal es de 550.000 pesos mensuales por 6 horas diarias, pero el pago llega incompleto. A eso se suman las horas extra, que trabajan de forma habitual y que rara vez se liquidan. "Uno nunca logra cobrar eso", dice el trabajador.
El mecanismo es sencillo: las suspensiones arbitrarias funcionan como herramienta de descuento salarial. Un estornudo durante un llamado, una tos, llegar dos minutos tarde: todo puede ser causal de suspensión. "A un compañero lo suspendieron por estornudar durante un llamado, diciendo que eso era 'poco empático'. A otro lo suspendieron por toser una vez", relata.
La situación laboral tiene antecedentes. GIV SRL ya acumuló denuncias en el pasado. Antes de la figura del monotributo, los trabajadores cobraban directamente por tiempo en llamada. Según testimonios de ex empleados, la empresa llegó a obligar a trabajadores a mentir sobre lo declarado por otros compañeros en el marco de esas denuncias.
El reemplazo permanente de personal aparece como política deliberada. "Siempre están viniendo personas de acá para allá, siempre contratan gente nueva", cuenta el operador. El perfil buscado también es elocuente: jóvenes sin cargas de familia, los que parecen "más manejables y desmoralizables", según sus palabras.
Esta descripción que hace el trabajador es el modelo que el gobierno de Milei quiere imponer a escala nacional: en los últimos días, la Secretaría de Trabajo convocó a más de 150 sindicatos a renegociar o derogar sus convenios colectivos vigentes, con el objetivo declarado de avanzar hacia contratos por empresa, convenios individuales y trabajo sin relación de dependencia. El caso de la 147 muestra adónde nos lleva por ese camino: trabajadores descartables, salarios recortados por decreto patronal y un servicio público que se degrada porque así le conviene a quien lo terceriza.
La herramienta de trabajo es una plataforma llamada Korenus, desactualizada y llena de vacíos. Los supervisores muchas veces no saben responder las preguntas que los vecinos hacen, porque la información en Korenus tampoco está. Está prohibido usar internet. Si un vecino llama con una emergencia y el número de guardia no figura en el sistema, el operador no puede buscarlo: debe navegar dentro de Korenus hasta dar con la opción correcta, mientras el vecino espera. "Si necesitas alguna información y no está en Korenus, que se joda el vecino. Así funciona."
Hay un detalle que lo resume todo: “Boti” -el bot de la Ciudad para atención automatizada y que muchos usuarios conocen- no es inteligencia artificial. Es un operador humano copiando y pegando mensajes según lo que el vecino escribe. "No es un bot, es una persona, con la indicación de copiar y pegar mensajes conforme lo que va diciendo el vecino, simple", confirma la fuente. Una IA de utilería, con un trabajador precarizado adentro.
El trabajador sabe cómo ayudar a los vecinos que llaman. Muchas veces tiene la respuesta. Pero si se sale del guion, lo sancionan. "Yo sé cómo ayudar al vecino, pero no puedo porque si lo hago me cagan a pedo. No es mi sector, así que no me corresponde."
Lo que describe este trabajador es el funcionamiento normal del sistema. Una empresa contratada por el Estado porteño que disciplina a sus empleados con suspensiones arbitrarias, los mantiene en la informalidad gris del monotributo y los reemplaza apenas se vuelven incómodos. Jorge Macri administra esto. Y lo hace en sintonía con un gobierno nacional que acaba de lanzar su ofensiva más brutal contra los convenios colectivos, apuntando a imponer por decreto lo que GIV SRL ya aplica en la 147 por contrato.
La bronca ya está. Falta el paso siguiente - organizarnos.
