Escribe Aldana González
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Hace 15 días, Hamás disolvió el Comité de Emergencia del Gobierno de Gaza, encabezado por Muhammad Abdul Jaliq al Farra, que estaba en funciones desde el ataque del 7 de septiembre de 2023. La milicia sunita gobernaba la Franja desde 2007 y Al Farra renunció para ceder el gobierno al comité "técnico" de palestinos colaboracionistas designados por la Junta de la Paz de Trump. La transición, sin embargo, se encuentra en un impasse por la negativa de Hamas a entregar su armamento.
Desde que se firmó el alto el fuego, Israel no ha cesado de bombardear Gaza -provocando más de 2.500 asesinatos de civiles desde octubre- y continúa impidiendo el ingreso de ayuda humanitaria. Ni siquiera ha permitido el ingreso de la comisión tecnocrática designada por Trump. La Franja de Gaza ya era el territorio más densamente poblado del mundo antes de 2023. Hoy, Israel ocupa el 60 % de ese territorio, obligando a la mayoría de la población a sobrevivir en un gueto ínfimo. Netanyahu dice que pretende ocupar el 70 %, lo que anuncia una nueva escalada en la limpieza étnica. Según el Financial Times, las fuerzas israelíes están imponiendo una zona de amortiguación de 100 metros adicionales más allá de la llamada Línea Amarilla, que separa la parte de Gaza bajo control israelí de la que aún controla Hamás.
Hasta ahora, Israel no ha logrado que Hamás desmantele la estructura administrativa de la Franja, incluido el Ministerio del Interior, ante la inexistencia de ningún otro tipo de organización en el territorio. Hamás también anunció la elección de Khalil al-Haya como jefe del Buró Político, cargo que estaba vacante desde 2024, cuando fue asesinado en combate Yahya Sinwarel, su líder hasta entonces. Los analistas consideran a al-Haya un “conservador pragmático”.
Según los 20 puntos del acuerdo "de paz" firmado en Washington en octubre, Israel se retiraría de la Franja en cuanto Hamás entregara las armas. El comité técnico digitado por Trump administraría el territorio y una fuerza internacional -de la que nadie tiene noticias- se ocuparía de la seguridad. Nada de esto ha pasado. El comité técnico, sin embargo, no se ha movido de Egipto.
El argumento que sostiene Israel para no retirarse de la Franja es que la organización sunita no ha entregado las armas, tal como planteaba el acuerdo de paz. Según Haaretz, en las negociaciones en Egipto para discutir la gobernanza de la Franja, ocurridas en junio pasado, el borrador establece que Hamás "deponga" las armas, no que las "entregue", modificando lo que se había discutido en octubre.
Del lado sionista, 28 ministros ultraderechistas y miembros de la coalición de gobierno desafiaron las órdenes del propio Ejército y encabezaron una masiva movilización de colonos para la repoblación sionista de Gaza, en medio de ataques aéreos en el sur de la Franja y una oleada de asaltos contra pueblos palestinos en Cisjordania. La movilización, denominada "Marcha de los Miles", fue convocada por el movimiento colonizador Nachala bajo el lema "De vuelta a casa tras 21 años", en alusión a la evacuación israelí de 21 asentamientos en 2005, cuando se construyó el muro. El Ejército de Israel revocó la autorización del evento minutos antes de su inicio, pero no ofreció resistencia a los manifestantes, quienes alcanzaron los alambrados que confinan a Gaza. Lo que motivó la movilización fueron los anuncios del ministro de Defensa, Israel Katz, sobre la construcción de tres bases militares en el enclave, con la aclaración de que la medida no implicaba colonias civiles. Mientras tanto, en Cisjordania también avanza la limpieza étnica, con 34 nuevas colonias, mientras familias palestinas y sus campos son arrasados.
La destrucción de Gaza fue parte de los preparativos de la generalización de la guerra en Medio Oriente con conjunto con el imperialismo norteamericano.
Mientras Estados Unidos bombardea Irán, en el sur del Líbano, Israel ha continuado sus ataques y ha ordenado a los libaneses que abandonen las zonas situadas al norte de donde se encuentran sus soldados. Está controlando el territorio fronterizo hasta el río Litani con el mismo método de limpieza étnica que utilizó en Gaza, arrasando pueblos enteros. Israel reclama el desarme de Hezbollah, que continúa dando pelea a pesar de los golpes sufridos durante el último año. Sus drones FPV -invisibles para los radares- han logrado herir a decenas de soldados israelíes, asesinar a más de 30 y destruir una cantidad similar de tanques Merkava. Los intentos de sellar un acuerdo de seguridad entre el gobierno del Líbano e Israel fracasaron pese al colaboracionismo del presidente libanés Joseph Aoun. La ocupación militar israelí y el desplazamiento masivo de la población son indigeribles para los libaneses, sin importar su etnia o religión. Los colonos sionistas también han intentado repetidamente entrar en Siria y el Líbano para establecerse allí.
En Siria, las fuerzas israelíes han realizado incursiones más allá de las posiciones que han tomado cerca de la frontera, incluyendo áreas aisladas en el interior del territorio.
Es claro que Netanyahu pretende una anexión permanente de todos los territorios ocupados. Más allá de sus apremios para evitar los procesos judiciales en su contra, el establishment sionista impulsa un plan amplio para explotar los recursos gasíferos de la región con el objetivo de hacer de Israel un nodo energético para abastecer a Asia y Europa.
