Escribe Agustín Martínez (Jefe de Trabajos Prácticos en Exactas-UBA)
El impasse que se ha creado en la competencia capitalista
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En estos últimos días hemos asistido a un intercambio público que incluye a los CEOs de las grandes empresas de Inteligencia Artificial, al presidente Trump y a funcionarios de alto rango del gobierno de China. Estos intercambios expresan límites económicos, políticos y físicos que encuentra el desarrollo de la IA generativa. La magnitud económica en juego es colosal: la inversión en centros de procesamiento de las “cinco grandes” ha sido de 600.000 millones de dólares en 2026 [1]. Amazon, Alphabet/Google, Microsoft, Meta/Facebook, Oracle, como así también Nvidia, OpenAI y Anthropic, están todas comprometidas en grandes inversiones sin un retorno asegurado.
El CEO de la empresa Nvidia, principal proveedora de hardware, señaló que el último modelo de OpenAI utilizó 100.000 chips GPU modelo Grace Blackwell y dijo: "La inteligencia artificial general llegó. Felicitaciones al equipo de OpenAI. 400.000 GPUs entrando en funcionamiento a continuación" [2]. De ese modo, el modelo de la siguiente generación utilizará cuatro veces o más procesamiento. Se puede deducir un salto análogo de cuatro veces más capital constante y cuatro veces más energía eléctrica consumida. La pregunta que surge es si los modelos varias veces más caros producirán ingresos varias veces mayores en estas compañías. Esta última pregunta es significativa porque hasta ahora ninguna de las grandes empresas de IA, tampoco aquellas que reportan ganancia operativa como Anthropic, ha alcanzado niveles de ingresos que compensen los niveles de crédito que toman. Todas estas compañías gastan más de lo que ingresan.
Si los próximos modelos más avanzados no retribuyen significativamente, quiere decir que la industria tecnológica está en un punto de inflexión y todo indica que ese es el caso. Según Financial Times, "el gasto en Fable 5, el modelo más grande y más caro de Anthropic, se estancó en apenas alrededor del 11% del desembolso total en las herramientas de la empresa" [3]. Es decir que avanzar en la carrera por la IA generativa eleva el nivel de sobre-endeudamiento de estas empresas; de seguir esta carrera, deberán tomar más crédito para recibir menos ingresos proporcionales.
La situación está agravada por el financiamiento circular que sostienen las compañías tecnológicas, donde proveedores de hardware financian a las empresas de IA que con ese dinero compran sus chips. Bloomberg ha publicado una ‘guía’ de los contratos circulares existentes [4] que muestra el entramado entre los diferentes actores. Están involucradas las grandes proveedoras de servicios de IA como Anthropic y OpenAI, junto a Google, Microsoft, Amazon, Oracle, SpaceX, y las proveedoras de hardware AMD, Intel y, en el centro de la escena, Nvidia (la empresa de mayor valor en el mundo). Es una burbuja colosal que involucra varias de las más grandes compañías de Estados Unidos.
Las empresas norteamericanas están encontrando estos límites en la rentabilidad de los modelos de IA más avanzados. Mientras, en los modelos de la generación previa, donde la renta que se obtiene es mayor, China está interviniendo activamente con menores precios, ganando un volumen cada vez mayor en el mercado [5]. La política China no es sólo de precios sino también de apertura de los modelos. Ha desarrollado una estrategia de fuente abierta donde publica, no sólo los algoritmos para crear nuevos modelos, sino también los modelos terminados de modo que otras empresas pueden utilizarlos como servicio o bien ejecutarlos en su propia infraestructura, pagando solo la fuerza de cómputo. De este modo evitan todo tipo de filtro, restricciones de uso y posibles cambios de política del proveedor, como ocurre al contratar a OpenAI y Anthropic, ganando control y estabilidad en su producto final. Esto presiona hacia un corrimiento en el mercado, donde la IA podría dejar de ser un servicio en sí mismo, que es el modelo de negocio actual de OpenAI y Anthropic, y donde el servicio sería únicamente rentar la fuerza de cómputo. Una comoditización de la Inteligencia Artificial.
El otro aspecto de la escalada en el desarrollo de la IA es el límite ‘físico’ que está encontrando en la provisión de energía. En Estados Unidos, la producción de energía barata, por medio de represas o nuclear, no alcanza a abastecer este crecimiento de los centros de datos. Está aumentando la producción de energías no limpias, de quema de combustible fósil, incrementando el costo de la electricidad para estas empresas y para toda la población, incentivando a su vez la inflación. OpenAI frenó Stargate UK, su centro de datos en Reino Unido, por costos de energía [6]. Thiel Macro LLC, fondo de inversión de Peter Thiel, vendió su participación en Nvidia por 100 millones de dólares en el tercer trimestre de 2025, así también sus acciones en Tesla, Microsoft y Apple en 2025. Se mantuvo sin acciones algunos trimestres y rearmó su cartera con un 72% de inversión en energía [7]. Entre estas inversiones se encuentra su participación en Vaca Muerta, al adquirir acciones de Vista Energy [8], dirigida por Galuccio, ex CEO de YPF durante el kirchnerismo. La energía se torna una posición menos riesgosa que la tecnológica, porque no sólo aumenta por la demanda de la IA sino también como insumo de la guerra mundial en desarrollo.
Es en este cuadro que hay que analizar el llamado del CEO de Anthropic a “frenar el ritmo al que mejoramos las capacidades de los modelos de IA” [9] (12/9). Sam Altman, CEO de OpenAI, agregó: “ninguna presión competitiva estadounidense debería justificar la imprudencia” [10] (14/9). Elon Musk respaldó señalando que las principales compañías estadounidenses y “tres o cuatro” de las principales empresas chinas deberían permitir que sus rivales sometan sus respectivos modelos a pruebas exhaustivas antes de lanzarlos al mercado [11] (15/9). Trump les respondió: “le estamos ganando a China en IA. Somos el país más sofisticado del mundo y, francamente, quiero que siga así, porque el que gana la IA, gana”. En una alusión clara a la guerra y en franca oposición al pedido de frenar de parte de los CEO, también dijo que “hay una conspiración enfermiza en marcha contra la IA y los centros de datos, y el único que se alegra de ello es China” [12]. Para China, sin embargo, lo que han hecho los CEO es sembrar miedo. El vocero de Cancillería, Guo Jiakun, señaló que “el alarmismo, la confrontación y la competencia despiadada solo obstaculizarán los esfuerzos por una gobernanza global sensata de la IA, algo que no sirve al interés de nadie” [13].
Las advertencias sobre la falta de seguridad en el desarrollo de esta revolución tecnológica en torno a la IA vienen desde hace años, antes incluso a la aparición de ChatGPT. Ha habido fallos judiciales contra la influencia perjudicial de la IA, ha habido renuncias como la de Geoffrey Hinton, “padrino” de la IA, que se fue en 2023 de Google advirtiendo que no es inconcebible que la IA borre a la humanidad [14]. A esto se suma la renuncia reciente de Jacob Coxon, un investigador de Anthropic que también pasó por OpenAI, quien también dijo que el mundo está en peligro. Y las declaraciones de Evan Hubinger, jefe del área Ciencia de Alineamiento de Anthropic, que dijo que él y sus colegas creen sinceramente que la IA podría matar a todos los humanos. Hay casos documentados donde se ha perdido el control y la capacidad de supervisión de los modelos de IA como el reciente ciberataque a la plataforma Hugging Face por parte de un modelo avanzado de OpenAI en etapa de evaluación [15].
Sin embargo, el giro de los líderes de las principales compañías hacia un planteo de freno al desarrollo y hacia la auditoría externa como medio de abordar la seguridad no es un salto de conciencia sino expresión del agotamiento de un proceso altamente competitivo. La carrera que llevan adelante las compañías que desarrollan la IA de punta en Estados Unidos está mostrando límites insalvables. El modelo de negocio parece estar virando al perfeccionamiento del uso de los modelos que no son de última generación, lo que achicaría la brecha tecnológica entre China y Estados Unidos. Esto pone en jaque el esquema de financiamiento circular que involucra a las compañías norteamericanas. Hoy el 62% del mercado de capitales en el índice de Standard and Poor´s de las 500 compañías principales de Estados Unidos, está ligado a la cadena de valor de la IA [16]. En los últimos dos años el índice subió 142%, impulsado por las acciones ligadas a la IA; sin ellas, el alza sería de apenas 16% [17]. Un estallido de las contradicciones planteadas podría provocar la caída del 45 al 62% en las cotizaciones, ubicándose entre las más grandes en la historia de la bolsa de Estados Unidos. El costo social no lo pagarán los que hoy se llenan la boca hablando de seguridad, sino los fondos de pensión, los salarios, toda la economía en su conjunto, y la clase obrera en particular arrastrada a una conflagración más directa entre el imperialismo norteamericano y China.
[2] https://x.com/JensenHuang/status/2096700264569090384
[3] https://www.ft.com/content/5ee49718-c258-4f01-aa32-7e5b76ae5245
[4] https://www.bloomberg.com/graphics/2026-ai-circular-deals/
[5] https://www.cnbc.com/2026/07/07/chinese-ai-models-costs-us-openai-anthropic.html
[9] https://www.axios.com/2026/09/12/anthropic-ai-amodei-pacing
[10] https://qz.com/sam-altman-ai-safety-pacing-power-concentration-091426
[11] https://www.cnbc.com/2026/09/15/elon-musk-ai-safety-testing.html
[12] https://www.cnbc.com/2026/09/14/trump-ai-data-centers-anthropic-dario-amodei.html
[13] https://www.cnbc.com/2026/09/14/china-ai-slowdown-us-tech-ceos.html
[14]https://www.cnbc.com/2023/05/01/godfather-of-ai-leaves-google-after-a-decade-to-warn-of-dangers.html
[15] https://huggingface.co/blog/agent-intrusion-technical-timeline
[17] https://cryptobriefing.com/sp500-ai-stocks-142-percent-gain-concentration/

