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Con este lema, la dirigente nacional del PTS y del FITU, Myriam Bregman, cerraba un posteo en la red social X (ex Twitter) a propósito de la campaña mediática europea, de un lado, sobre la selección argentina y su desempeño futbolístico y extrafutbolístico y ante la fiebre malvinera del kirchnerismo, un pagador serial de la deuda externa. La sentencia ha llamado la atención porque uno pensaría que la “izquierda no será” si no es socialista y tiene por estrategia la revolución proletaria internacional. El planteo ocurre cuando el PTS ha definido, en su Manifiesto electoral, que el objetivo de “la izquierda” es “la superación de la decadencia nacional”.
“Algunos dijeron”, postea Bregman, “que el reclamo por Las Malvinas “era de la dictadura”, otros se pusieron a buscar más argumentos; fueron desde que “Argentina no es un país oprimido” hasta tratar de instalar que lo único que divide el mundo es el apoyo a Palestina y que la selección española sería pro Palestina y la de Argentina, sionista”. Y concluía: “Una cosa es denunciar crímenes en otras tierras, otra es denunciar a sus propios imperialismos, colonialistas y cómplices del genocidio (...) La prueba del carácter de una persona progresista, de izquierda o socialista en un país central, es justamente esa”. Por “país central”, la candidata se refiere a las metrópolis del imperialismo. Pero Malvinas se ha prestado en Argentina para la demagogia barata del peronismo, mientras pagaba la deuda usuraria por medio de la confiscación del patrimonio público y la participación en guerras coloniales de Estados Unidos.
La dirigente del PTS antepone el antiimperialismo al socialismo y lo presenta como divisor de aguas y como programa y estrategia, incluso como ‘existencial’ (“la izquierda no será”) Sin embargo, la relación entre las luchas por la autonomía nacional y la lucha internacional por el socialismo opera en un sentido inverso. El socialismo fundamenta la abolición de todas las formas de opresión (nacionales o de género) en la abolición del régimen de opresión de clases, no es al revés; la lucha contra la opresión nacional busca extender la dominación de clase de la burguesía local, no su abolición.
Esta conclusión fue advertida por las Internacionales obreras y socialistas. La expuso José Carlos Mariátegui en sus tesis presentadas a la Primera Conferencia Comunista Latinoamericana (Buenos Aires, 1929). Con relación al antiimperialismo, Mariátegui previno contra la demagogia de convertir esta consigna en un programa autosuficiente: “El antiimperialismo resulta así elevado a la categoría de un programa, de una actitud política, de un movimiento que se basta a sí mismo y que conduce, espontáneamente, no sabemos en virtud de qué proceso, al socialismo, a la revolución social. Este concepto lleva a una desorbitada superestimación del movimiento antiimperialista, a la exageración del mito de la lucha por la “segunda independencia”, al romanticismo de que estamos viviendo ya las jornadas de una nueva emancipación”. La corriente de Myriam Bregman como la de Alejandro Bodart han profesado por décadas el mito de la “segunda independencia”. La afirmación de Bregman refuerza el carácter nacionalista del Manifiesto electoral. Esto mismo es la base de la sospecha acerca de alguna clase de acuerdo electoral entre el kirchnerismo y el FIT.
Mariátegui, que combatía la orientación estalinista del Frente Popular y la colaboración de clases, denunciaba que esta concepción dejaba el terreno liberado para el dominio ideológico de las capas medias: “El asalto del poder por el antiimperialismo, como movimiento demagógico populista, si fuese posible, no representaría nunca la conquista del poder por las masas proletarias, por el socialismo. La revolución socialista encontraría su más encarnizado y peligroso enemigo -peligroso por su confusionismo, por la demagogia- en la pequeña burguesía afirmada en el poder”. Después de la masacre de los obreros chinos, en 1927, por parte del nacionalista Chiang Kai-shek; del asesinato de un millón de trabajadores por el nacionalismo indonesio, en 1966; y de la Triple A en Argentina, en 1973/6, se podría agregar, además de la confusión, el secuestro y las desapariciones
Bregman, cuyo partido ha dedicado numerosas elaboraciones teóricas a la figura de Mariátegui, invierte la célebre máxima del revolucionario peruano (“somos antiimperialistas porque somos marxistas”).
En otro pasaje de su texto, Bregman afirma: “ese avance imperialista se lleva adelante con la anuencia -y promoción- de su Presidente y con la complicidad de la mayoría de los gobernadores y de sectores de la oposición tradicional [...]. Están aplastando la más elemental soberanía: con la deuda externa, el RIGI, súper RIGI, la reforma de la Ley de Glaciares, la reforma laboral que pidieron las multinacionales extranjeras Ahora preparan una Ley de inviolabi-lidad de la propiedad privada, que en realidad es una ley para saquear la propiedad pública y extranjerizar nuestras tierras”.
Al reducir la responsabilidad a las «multinacionales extranjeras», la dirigente le saca el cuerpo a la burguesía nativa. Se omite deliberadamente que el principal motor de la reforma laboral y de la desregulación económica ha sido la propia patronal nacional (UIA, Sociedad Rural, AEA) y, sobre todo, Techint y FATE. Del mismo modo, la denuncia sobre los intentos de saquear la “propiedad pública” o los «bienes comunes» -eje recurrente en el Manifiesto de su corriente- diluye el carácter de clase del Estado. La «propiedad pública» y las empresas estatales, bajo la organización capitalista, están al servicio de la acumulación privada global y nacional. Sostener lo contrario borra la frontera entre la administración pública burguesa y la propiedad socializada bajo control obrero. YPF, salvada por Trump en un juicio de expropiación parcial, es un caso emblemático. La opresión imperialista acentúa el antagonismo de clase en la nación afectada, por eso el nacionalismo y la decadencia nacional son tramposas al desvincular el antiimperialismo de la lucha de clases. El PTS confirma la vigencia de la advertencia de Mariátegui: disolver el marxismo en el antiimperialismo es el primer paso para terminar subordinados a la pequeña burguesía.
Referencias:
Bregman, Myriam. Publicación en la red social X (ex Twitter) referente a las críticas de la prensa europea contra la Selección Argentina de Fútbol. https://www.laizquierdadiario.com/Myriam-Bregman-Civilizacion-o-barbarie
Mariátegui, José Carlos. Aniversario y balance y Punto de vista antiimperialista (Tesis pre-sentadas a la Conferencia Comunista Latinoamericana de Buenos Aires, 1929). https://www.marxists.org/espanol/mariateg/oc/ideologia_y_politica/paginas/punto%20de%20vista.htm
