Una crisis en la sucesion presidencial

Escribe Jorge Altamira

El telón de fondo del derrumbe industrial y el descontento social.

Tiempo de lectura: 5 minutos

La reelección de Javier Milei se ha convertido en el detonante de una crisis política. La certeza de que con el 34% de la intención de votos, con tendencia a la baja, lo fuerza a ganar en primera vuelta porque no podría pasar el ballotage, exige que se avenga a un coalición política, para la que debería hacer numerosas concesiones no solamente de cargos sino también de política. Para dividir a las listas ‘opositoras’ mediante la suspensión de las PASO, necesita votos en el Congreso que no tiene. Para asociar al macrismo, debería dejarle la candidatura de la Ciudad de Buenos Aires, por lo menos. Necesita, además, el concurso de algunos gobernadores y partidos provinciales. Lo acosa la sombra de octubre del año pasado, cuando necesitó el rescate de Estados Unidos para que no lo devore la fuga de capitales y la caída del gobierno. La sospecha de que no llegaría entero al año que viene, desataría el ‘efecto electoral’ de una corrida. Ante estos dilemas, en LLA se ha plantado una Fronda entre coalicionistas, de un lado, y “morir con lo puesto’ del otro. Pero, de otra parte, está el problema político: una parte del macrismo ha empezado a escuchar al ‘ferretero’ Paolo Rocca, de Techint. A pesar de los RIGI, el capital extranjero no ha puesto un dólar en Vaca Muerta. El FMI le reclama una devaluación real del peso para alimentar las reservas internacionales. La ‘desindustrialización’ está amenazando con voltear gobiernos en Europa como muñecas. En contradicción con esto, Caputo enfrenta el impago de los vencimientos de deuda, más ahora que antes, cuando está subiendo la tasa de interés internacional de las deudas públicas. Con la recaudación de impuestos en baja, tiene que podar gastos sociales para conservar el espejismo del superávit de caja, no el real, del Tesoro. El endeudamiento usuario de 6 millones de clientes golpea un sistema bancario que tiene congelado los depósitos en la compra de bonos de deuda locales. El ‘rulo’ (loop), en este caso, es negativo.

La crisis política, aun prematura, ha tomado expresión en el Congreso, con motivo de la presentación del Presupuesto. Patricia Bullrich, que tiene que tomar, en el Senado, la tarea de armar la suspensión de las PASO y los acuerdos que viabilicen una coalición, se ha dado a la tarea de conformar a los potenciales aliados políticos y a la “patria industrial’. Los recortes en discapacidad apuntan a una desindexación de gastos, que tomado una forma concreta con los bonos a los jubilados y, ahora, con la Asignación por Hijo y el congelamiento de los recursos para la educación superior. La Nación, en un editorial, reclama lo mismo para el sistema previsional, y previsiblemente, con un aumento del retiro a los 70 años. Maravilloso, dice Bullrich, pero después de las coaliciones y las elecciones. De acuerdo a Joaquín Moráles Solá, una alianza de LLA y el macrismo podría reunir un 52% de la intención de votos, sin contar, claro, a los desertores que rechazarían el enjuague. Pero Bullrich no habla en representación de ninguna fuerza organizada –es una intermediaria, que no confiesa sus propias ambiciones personales. El peronismo marginal se ilusiona con que rompa con el gobierno, luego de que dijera que quiere “la continuidad del modelo”, no del Presidente. Kicillof también quiere, aunque a su modo, esa continuación, luego de que fracasara en la reestructuración de la deuda pública de la Provincia y de la nacional, bajo la gestión de Martín Guzmán. El alemán Merz, la nazi AfD, Giorgia Meloni, la mayor parte de los gobiernos de todo el mundo, quieren lo mismo, al menos para financiar la guerra imperialista. El intento de Trump-Bessent, de bajar la tasa norteamericana, ha concluido en un monumental fracaso.

Milei y Caputo impulsan una lista “hegemónica” de liberticidas, confiados en el apoyo de Donald Trump y de los “mercados internacionales”. Desean ‘tropezar’ otra vez más. Para eso, el llamado Mago del Kremlin tiene en carpeta un proyecto de ley de Soberanía Nacional para militarizar el Atlántico Sur con el Pentágono de Trump, y la política interna en su conjunto. Como es inconstitucional y requiere una mayoría calificada de votos por su condición penal, su aprobación es remota y su negociación, tortuosa. Una derrota eventual de Lula podría templar el ánimo de la camarilla militarizada de la residencia de Olivos, pero la derrota descontada de Trump, en noviembre próximo, le asestaría un golpe de gracia. Trump ya se encuentra preparando, para el caso, la instalación de un régimen de excepción con apoyo militar, luego de haber depurado a una gran franja institucional del ejército de Estados Unidos. La tendencia al gobierno de poder personal, en momentos de grandes crisis, es una alternativa a los gobiernos de coalición.

El derrumbe industrial y la crisis social no encuentra un piso. La industria cayó un 5% en julio frente al año anterior. Respecto de junio, todas las actividades -menos la extracción de petróleo- se deprimieron. La tesis de un crecimiento "contradictorio”- algunas ramas suben, otras bajan- también se ha venido abajo: el “boom energético” ha profundizado el dislocamiento industrial, con la dolarización de la luz y los combustibles. La UIA reclama que el gobierno les compense la suba en las tarifas con menores impuestos -algo que es incompatible con el pago de los vencimientos de la deuda pública. Los gobernadores han entrado en un nuevo choque con el gobierno en torno del fondo para despidos (FAL). Caputo quiere que sus recursos, en lo que refiere a colocaciones de deuda, sólo se destinen a bonos del Estado nacional. En cambio, los gobernadores reclaman una tajada para las emisiones de deuda de las provincias. Tampoco aceptan hacerse cargo de los gastos de transporte para las personas discapacitada.

En este cuadro, Milei y Caputo viajaron a Washington para pedirle a Trump y a Scott Bessent los respaldos políticos y financieros necesarios para solventar la reelección y el unicato político. Pero el rescatista de última instancia se encuentra flojo de papeles: Bessent enfrenta su propia corrida contra los Bonos del Tesoro. El crecimiento exponencial del gasto militar agrava la crisis presupuestaria. La crisis abierta en torno al “freno” al desarrollo de la Inteligencia Artificial podría impedir que Meta o Anthropic pueden salir a financiarse en la Bolsa. Trump llega a su turno electoral en medio de una escalada sin precedentes de la guerra europea entre la OTAN y Rusia, y el empantanamiento de sus pretensiones en Irán y Medio Oriente.

En la fila de viajeros a Washington se acaba de anotar Axel Kicillof, quien ha trazado su propia agenda con banqueros y medios políticos. A su manera, repetimos, ofrece lo de Bullrich -la continuidad del “modelo”- es decir, el compromiso de que una administración “nacional y popular” no alterará los pilares de la contrarrevolución social y laboral impuesta en estos años. Las llamadas fuerzas de “la bronca’ ignoran la explosividad de la crisis política y siguen una hoja de ruta electoral en torno a una candidata que goza de la simpatía de los encuestados. Bullrich, que en esto también va en punta, tiene un planteo más ‘sofisticado’.

La crisis en la sucesión presidencial expresa un impasse económico y político que excede por lejos a las maniobras de Bullrich, los Milei, los ´nac & pop´ o “izquierdistas”. Las contradicciones, la confusión y los desaciertos de los “de arriba’ siempre han sido un aliciente, junto a la inmensa miseria social que generan, para la intervención histórica independiente de los trabajadores.

Sobreseimiento y archivo de la causa del profe Bruno Corzo: SUMA TU FIRMA!Sumate a Política Obrera, llená el formulario