EE. UU. hacia las elecciones legislativas: crisis de deuda, grietas en el trumpismo y un giro a la izquierda del electorado

Escribe Rafael Fernández - Partido de los Trabajadores (Uruguay)

Tiempo de lectura: 4 minutos

El empantanamiento del imperialismo en la guerra contra Irán y la crisis de la deuda pública acechan a Donald Trump ante la cercanía de las elecciones de mitad de mandato del 5 de noviembre. Se trata de una “situación políticamente imposible”, según describen fuentes de la Casa Blanca citadas por Politico (22/7), debido a que crecientes sectores de la propia base política de MAGA rechazan la guerra y la responsabilizan por el alza de precios.

La deuda pública superó los 40 billones de dólares y la tasa de interés para los títulos a 30 años alcanzó el 5,3% -la más alta desde 2007-, los bonos estadounidenses están de remate. El secretario del Tesoro, Scott Bessent, intenta contener este fenómeno con medidas como la recompra de deuda a largo plazo financiada con emisión a corto plazo; el Tesoro norteamericano sale al rescate de si mismo. El abultado déficit fiscal enfrenta ahora los costos extraordinarios de la guerra, convirtiendo a la deuda estatal y a la guerra una bomba de tiempo única.

Reveses para Trump en las primarias

En este escenario de incertidumbre, las elecciones primarias republicanas han puesto en evidencia la creciente debilidad del presidente dentro de su propio partido. Aunque Trump logró el triunfo de su candidato a la gobernación de Florida, Byron Donalds, “dejó una señal de alerta”: “no alcanzó el 50% de los votos y tuvo un desempeño inferior al esperado en algunos condados rurales del norte del Estado”. Sectores republicanos temen que parte de ese electorado se muestre reticente a respaldar a un candidato negro o decida no votar en noviembre.

En ese mismo estado -donde Trump reside y ganó por 13 puntos en 2024-, el mandatario no logró imponer la candidatura de Cory Mills, quien cayó derrotado ante el exreportero Ryan Elijah. Según Politico (21/8), referentes del partido deseaban la caída de Mills para evitar que un candidato envuelto en escándalos pusiera en riesgo un escaño seguro. Frente a esto, el presidente intentó minimizar el impacto afirmando: “Le dije al congresista Cory Mills, un amigo mío, que se retirara de la contienda, pero no me hizo caso” (19/8).

Mills no es el único Republicano respaldado por Trump que sufrió una derrota en las primarias republicanas este verano. Varios de los candidatos a gobernador propuestos por el presidente, incluidos Mike Lindell en Minnesota y Randy Feenstra en Iowa, fueron superados por otros candidatos. Lo mismo ocurrió con los representantes Andy Ogles (republicano por Tennessee) y el veterano de la Marina Amir Hassan. Catalina Lauf, la candidata del presidente para el distrito congresional 19 de Florida, perdió el martes ante el ejecutivo de medios Jim Schwartzel” (ídem). A estos ejemplos se puede sumar el de Megan Degenfelder, la candidata trumpista al Senado por Wyoming, derrotada por Eric Barlow. Esta elección supuso “otro revés para el poder de respaldo de Trump, que no ha logrado que un puñado de sus candidatos elegidos crucen la línea de meta este año” (Washington Post, 18/8). Diversos analistas afirman que los electores Republicanos optan por figuras no tan identificadas con MAGA para mejorar sus posibilidades en noviembre, lo cual es una señal de debilidad presidencial. Hace unos meses, Trump logró imponer en Texas la candidatura al Senado del abogado Ken Paxton, que ahora corre el riesgo de perder la elección de noviembre contra el Demócrata James Talarico.

Manipulación electoral

Para contrarrestar la caída de popularidad, el trumpismo ejecuta diversas maniobras electorales, como la redistribución de distritos (gerrymandering) para sobrerepresentar al Partido Republicano en el Congreso. “Hace tan solo seis años, Florida contaba con 13 demócratas en su delegación al Congreso. Podría tener tan solo cuatro el próximo año, si la redistribución de distritos electorales favorece por completo a los republicanos” (La Nación, 19/8).

Otro eje de las maniobras es el intento de limitar el voto por correspondencia, que favorece a los Demócratas. El gobierno sigue agitando un presunto voto masivo de inmigrantes sin ciudadanía para justificar medidas que excluirían a millones de votantes. Finalmente, Trump no ha descartado declarar una “emergencia de Seguridad Nacional” para tomar el control del proceso electoral; una medida autoritaria que impulsan sectores trumpistas y que enfrentaría una fuerte resistencia de los estados y trabas en los tribunales, pero que servirá de pretexto para impugnar los resultados si sufren una derrota.

Primarias demócratas: Giro a la izquierda

En contraste, el electorado demócrata muestra un desplazamiento hacia la izquierda, como se evidenció anteriormente en Nueva York y Michigan, y recientemente en Minnesota, Florida y Wisconsin:

En Minnesota, la vicegobernadora Peggy Flanagan -respaldada por Bernie Sanders, Ilhan Omar y sectores progresistas- venció en la interna senatorial a Angie Craig, candidata del establishment.

En Wisconsin la candidata de los “Socialistas Democráticos” (DSA), Francesca Hong, logró casi el 40% de los votos para la gobernación, quedando a solo medio punto del vencedor impulsado por la cúpula del partido. Hong resistió incluso la interferencia de electores republicanos en unas primarias abiertas y la falta de apoyo explícito de figuras como Sanders o Alexandria Ocasio-Cortez.

En Florida, la dirigente sindical y progresista Angie Nixon dio la sorpresa al vencer en la interna senatorial a Alex Vindman, exfucionario de seguridad nacional conocido por testificar contra Trump en su primer impeachment. Con un presupuesto 16 veces menor ($1 millón de dólares frente a $16 millones), Nixon basó su triunfo en el trabajo de voluntarios y el activismo sindical (La Nación, 20/8).

En la elección especial del distrito East Bay (California), la legisladora estatal progresista Aisha Wahab se impuso a Melissa Hernández a pesar de los más de 6 millones de dólares invertidos por lobbies pro-Israel para frenar su candidatura (Politico, 20/8).

La crisis en el Partido Demócrata refleja unaa crisis de dominación política de conjunto. La izquierda de este partido ha repetido su aspiración de que se reconvierta en lo que fue bajo el gobierno de Franklin Roosevelt o el neoyorquino La Guardia, cuando la depresión de los años 30 y el ascenso obrero llevaron a la adopción de medidas sociales progresistas. Esta mirada por el retrovisor anuncia su fracaso político. Por eso apoya la guerra de la OTAN en Europa, contra Rusia, en tanto que está que está dividida en cuanto a Palestina y guarda un mutismo vergonzoso sobre la guerra de Netanyahu y Trump contra Iran.

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