Escribe Alejandro Barton
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Una inmensa avalancha de lodo y hielo proveniente del pico Langtang Lirung, en la cordillera del Himalaya, provocó centenares de muertes, miles de desaparecidos y destrucción de viviendas e infraestructura en la región fronteriza entre Nepal y Tíbet. A pesar de que inicialmente se pensó que se trataba de un terremoto, los científicos finalmente confirmaron que se trató del deslizamiento de una enorme masa de hielo de 600 metros de ancho que obturó al río Lehnde Khola. El bloque habría actuado a modo de represa acumulando agua hasta un nivel que la hizo estallar, generando inundaciones repentinas y desplazamiento de lodo y escombros río abajo.
Según lo revelado por los científicos, lo que aquí ocurrió fue el deslizamiento de enormes masas de hielo, lodo y roca como consecuencia de la fractura del “permafrost” de las laderas de las altas cumbres. El permafrost es una capa de hielo que cubre las laderas de las cumbres uniendo bloques de roca y suelo haciendo las veces de un cemento. Estas avalanchas por derretimiento del permafrost ocurren cuando el calor penetra profundamente en las paredes de roca y suelo sólido que sostienen los flancos de la montaña. Es decir, se producen por aumentos de temperatura
La región del Hindu Kush-Himalaya (HKH), a la que pertenece el área afectada, es un sistema montañoso de unos 3.500 km de longitud, que se extiende desde el Hindu Kush en Afganistán y Pakistán en el oeste, pasa por toda la espina dorsal de la cordillera del Himalaya (atravesando India, Nepal, Bután y Tíbet/China) hasta llegar a las montañas de Myanmar en el este. A menudo se le llama el "tercer polo" de la Tierra porque, después de los dos polos (Ártico y Antártico), es la zona que concentra la mayor cantidad de hielo y nieve del planeta y es una región donde el calentamiento global está teniendo un gran impacto en su permafrost.
Consultado por BBC, el glaciólogo Simon Cook —de la Universidad de Dundee (Reino Unido)— afirmó que "el cambio climático podría tener un impacto" y que “este permafrost se está calentando, descongelando y degradando, por lo que se producirán más deslizamientos de tierra" (BBC, 27/08).
Visto a gran escala, los glaciares y la nieve de esta región son la fuente de 10 de los sistemas fluviales más grandes del mundo (incluyendo los ríos Indo, Ganges, Brahmaputra, Mekong y Yangtsé) y numerosas poblaciones se asientan en las laderas y valles de esta región. Son el sustento alimentario, hídrico y de energía hidráulica de 2.000 millones de personas.
Los científicos afirman que unos sistemas de alerta temprana y de vigilancia transfronteriza serán cada vez más necesarios. Pero la vigilancia de los más de 63.000 glaciares de la región, sus pendientes pronunciadas y sus valles fluviales es extremadamente difícil a lo largo del cordón del Himalaya.
La región del HKH sufre el calentamiento global a un ritmo diferencialmente acelerado. Esto se debe a que las zonas de alta montaña se calientan a una velocidad mucho mayor que las tierras bajas. Las causas de esto son varias.
Por un lado, la superficie blanca de la nieve y del hielo refleja la mayor parte de la radiación solar. Sin embargo, a medida que el planeta se calienta y parte de esa nieve se derrite, deja al descubierto roca y tierra oscura, que absorbe la mayor parte de la radiación solar. Así, las superficies desprovistas de hielo pasan de reflejar radiación solar a absorberla y, entonces, los glaciares se retraen a mayor velocidad. Por otro lado, la atmósfera de las altas cumbres es menos densa y por lo tanto es más sensible a los aumentos en los gases de efecto invernadero provocados por el cambio climático global. Por último, el calentamiento aumenta la vaporización del hielo y la formación de nubes en las altas cumbres que atrapan más radiación térmica (efecto invernadero local) acelerando el proceso de reducción glaciar, el calentamiento del suelo y los fenómenos de fractura del permafrost y de avalanchas.
Según Jakob Steiner, geocientífico de la Universidad de Graz en Austria, radicado en Bangladesh, “Lo que sucedió anteayer es, lamentablemente, la nueva ‘normalidad.’ La situación va a empeorar a partir de ahora” (La Nación, 28/08).
Según evaluaciones científicas globales, entre 2000 y 2019 los glaciares perdieron un promedio de 267 mil millones de toneladas de hielo por año (¡equivalente a decenas de miles de pirámides de Giza!).
Los informes proyectan una reducción de una pérdida del 50% de glaciares (excluyendo los de Groenlandia y Antártida) si el calentamiento logra limitarse a los 1,5 °C respecto a sus niveles preindustriales. ¡Pero, de mantenerse el actual nivel de emisión de gases de efecto invernadero, las estimaciones proyectan un incremento de 2,8 °C para fines de siglo!
Según el ICIMOD (International Centre for Integrated Mountain Development, 28/08) afirman que en la región del HKH, la tasa de pérdida de glaciares se ha duplicado desde el año 2000 en relación con las décadas anteriores. Entre 1990 y 2020, los glaciares de la región perdieron aproximadamente el 12% de su superficie total y el 9% de sus reservas de hielo. En términos de espesor acumulado, se calcula que la región ha perdido hasta 27 metros de grosor de hielo desde 1975. Además, los glaciares más pequeños (aquellos de menos de 0,5 km²), que representan tres cuartas partes del total en el Himalaya, son los que se están contrayendo con mayor rapidez, lo que dispara los riesgos locales de inundaciones y colapsos como la avalancha de hielo observada en Nepal recientemente.
Los científicos vinculan directamente la degradación del permafrost en el HKH con desastres masivos recientes en la región (como colapsos repentinos de laderas en Uttarakhand, India, o eventos críticos en Nepal). Las avalanchas impulsadas por la degradación del permafrost no se limitan al HKH; están aumentando de forma notable en las grandes cordilleras del mundo debido a un calentamiento acelerado en alta montaña. Aunque no existe un porcentaje global único, los registros muestran que más del 90% de los sitios de alta montaña monitoreados sufren un engrosamiento de su capa de deshielo, reduciendo la estabilidad de las laderas y duplicando la frecuencia de eventos masivos en regiones como los Alpes en las últimas décadas.
Los fenómenos de colapso del permafrost tienen, además, un impacto epidemiológico ya que liberan bacterias que viven normalmente en el hielo o virus que permanecen en animales muertos congelados por años. Asimismo, la descomposición de la materia orgánica liberada por su colapso emite dióxido de carbono y metano (gases de efecto invernadero) contribuyendo al calentamiento global y acelerando los fenómenos de retracción glaciar y colapso del permafrost de las altas cumbres y zonas árticas.
Los megaincendios de este verano boreal, las sequías que secaron los ríos navegables de Europa y la avalancha de lodo y hielo con cientos de muertos y miles de desaparecidos en Nepal responden al mismo fenómeno de calentamiento global. La última década fue la más calurosa según su promedio plurianual y 2024 fue el año más caluroso hasta ahora registrado.
Sin embargo, el abandono de los combustibles fósiles choca frontalmente contra la guerra imperialista y las guerras comerciales. La retirada de Estados Unidos del Acuerdo de París (que afirma el propósito de limitar el aumento de la temperatura global muy por debajo de los 2°C respecto a los niveles preindustriales). Si Washington impulsara subsidios masivos hacia la transición verde, quedaría atado a la cadena de insumos de China, que produce el 80% de paneles solares del mundo y domina la fabricación de baterías de litio y de autos eléctricos. Por el contrario, bajo la consigna de maximizar la extracción petrolera e imponer compras de gas natural licuado (GNL), Trump intenta bloquear la industria renovable china y colocar sus propios excedentes de hidrocarburos. Este giro convirtió velozmente al país norteamericano en exportador neto de energía fósil, un objetivo que se vio complementado por la guerra de la OTAN en Ucrania y el sabotaje a los gasoductos Nord Stream, medidas que asfixiaron a la Unión Europea de su suministro barato y la subordinaron por completo a la dependencia del GNL estadounidense.
La reversión del cambio climático es imposible en el marco de la competencia capitalista y la guerra imperialista. El desarrollo científico y tecnológico necesario para reducir realmente las emisiones responsables del calentamiento global reclama un dominio racional sobre la naturaleza basada en la propiedad social de los principales medios de producción en una planificación socialista de la economía mundial.
