Escribe Olga Cristóbal
Un informe de la CIA advierte que "la supervivencia del Estado de Israel esta en riesgo".
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Benjamin Netanyahu y el ministro de Defensa Israel Katz protagonizaron el lunes 5 (en orden con el calendario hebreo) el acto oficial por el tercer aniversario del ingreso de las milicias palestinas a Israel. Allí, el prófugo por genocidio de la Corte Penal Internacional (CPI) proclamó la continuación del baño de sangre en Gaza, anunció que las tropas permanecerán en El Líbano y prometió “borrar” a Irán “de la faz de la Tierra”. Más preciso, Katz dijo que ya habían asesinado a 4.000 “terroristas de Hamas que entraron a Israel” y que aún les faltan otros 2.000. En un suma y resta elemental, los genocidas admitieron que los otros 80.000 muertos -como mínimo, otras fuentes como Lancet calculan varios cientos de miles- en Gaza no estuvieron implicados en los sucesos del 7 de octubre. Exterminio puro y duro.
El mismo día, Katz informó que el ejército y todos los cuerpos de seguridad tienen órdenes de “dar caza” a los que entraron a Israel el 7 de octubre, “sin limitaciones y bajo cualquier circunstancia, desde los rangos superiores hasta los inferiores”, informó Times of Israel. Uno de los testimonios que recoge el documental NAZA confiesa que, como un miliciano entró a comprar pan, la IA confundió “pan” con “panadero” y pulverizaron al hombre, a los trabajadores y a toda la familia.
Ahora, Katz dijo tener información de inteligencia “sobre las intenciones de Hamas de intentar realizar ataques y operaciones terroristas” en Gaza. También “informó” que el ejército se prepara para “un escenario de guerra” en Cisjordania hasta las elecciones del 27 de octubre. Es posible, aseguró, “un ataque de elementos jihadistas contra colonos y soldados de las FDI [Fuerzas de Defensa de Israel]”. Los elementos yihadistas serían “la Autoridad Palestina y la organización Tanzim, afiliada a ella, que volverían sus armas contra los colonos y las tropas de las FDI” en Cisjordania y a lo largo de su frontera. Un disparate total: la AP y Tanzim no tienen una brizna de yihadistas; por el contrario, han fungido desde Oslo en adelante como fuerza de represión al servicio de Israel contra la insurgencia palestina, yihadista o no, y el pueblo palestino en general.
El ministro de Seguridad Nacional, Itamar Ben Gvir, el hombre que lleva una horca en el ojal, advirtió: «Tres años después, no debemos repetir el mismo error. Lo ocurrido el 7 de octubre no debe repetirse en Netanya, Kfar Saba y la región de Sharon», afirmó, haciendo un llamamiento a “desarmar y desmantelar” la Autoridad Palestina.
El 7 de octubre es un parteaguas entre los israelíes. Según una encuesta citada reciente, el 47% responsabiliza por igual al gobierno y al Ejército de las “fallas” que permitieron la incursión de Hamas, frente a un 25% que atribuyó la responsabilidad al gobierno, pero no al Ejército. Un 17% que opinaba a la inversa.
Las tensiones internas volvieron a ser noticia días antes del aniversario cuando el sitio dropsite reseñó un informe de la Red Cell de la CIA titulado “Fractura Interna”. Sostiene que Israel “corre el riesgo de caer en una guerra civil o en el colapso del Estado” porque el genocidio en Gaza y la invasión al Líbano e Irán “agravan las fracturas políticas, económicas y sociales dentro del país”. El informe señala “una mezcla volátil de presiones que convergen de cara a las elecciones israelíes del 27 de octubre”.
Por un lado, la crisis económica precipitada por el aumento vertiginoso del gasto militar impacta severamente en las familias. El precio de los alimentos ha alcanzado máximos históricos, con un aumento del 9,5 % en los últimos dos años.
Por otro, los soldados israelíes que regresan de Gaza enfrentan una grave crisis de salud física y mental, con estrés postraumático (TEPT), ansiedad, depresión y problemas de reinserción a la vida civil. Entre el personal militar y los reservistas hay un aumento exponencial de las tasas de suicidio y de intentos de autoeliminación, que corre en paralelo al aumento de la violencia familiar. Otro factor de choque cotidiano es que, a pesar del compromiso del gobierno de incluirlos en el servicio militar obligatorio, los ultraortodoxos siguen exentos del servicio militar.
El balance del 7 de octubre es central en la decisión del voto. La oposición acusa a Netanhayu de haber sido incapaz de evitar los ataques de Hamas y haber ignorado las advertencias -internas y del extranjero- de la amenaza. "Así las cosas, las encuestas muestran que tanto el bloque de Netanyahu como la oposición tendrían dificultades para alcanzar los 61 escaños necesarios para gobernar".

