Axalta y Basf se van del país: Cómo enfrentamos el desguace industrial

Escribe Pablo Busch

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Dos empresas multinacionales de fabricación de pintura anunciaron que, como resultado de la crisis económica y el agravamiento por la pandemia, han tomado la decisión de abandonar su producción local.

Se trata de la norteamericana Axalta y la alemana Basf, cuyas plantas se encuentran en Escobar y Tortuguitas, respectivamente. En el caso de la empresa alemana, anunció el traslado de la producción de pinturas para la industria automotriz a su planta brasilera, aunque seguirá fabricando en Argentina otros productos de su cartera. El cierre de Axalta y el traslado de la división pintura automotriz de Basf afectarán a alrededor de 200 puestos de trabajo directos.

En las últimas semanas se había anunciado un plan similar de parte de la norteamericana Pittsburgh Plate Glass (PPG). “Luego de convocarlos por Whatsapp a una videoconferencia por la plataforma Zoom, les comunicó a sus operarios argentinos que serán despedidos. Se trata de la aplicación local de una decisión estratégica de la firma de mudar su producción a Brasil” (Infogremiales). PPG es una de las principales productoras de pintura del mundo, y ocupa hasta el momento a 78 operarios en su planta ubicada en el Parque Industrial de Pilar.

El cierre de las tres principales proveedoras de pintura para la industria automotriz expone un panorama generalizado a todas las demás proveedoras de las grandes terminales. “Según una encuesta de la Asociación de Fabricantes Argentinos de Componentes (AFAC), las empresas proveedoras de piezas para el sector automotor enfrentan un momento crítico. El 50% cree que su operatoria se verá comprometida en los próximos seis meses y un 16% que se presentará en concurso una vez finalizada la cuarentena. ´Son los problemas generales de todos los rubros, espero que no se vaya nadie más, estamos trabajando para darles soporte con el gobierno´, señaló otro empresario” (Iprofesional, 1/7). Mucho antes de la pandemia, la norteamericana 3M, proveedora de autopartes, ya había anunciado el cierre de su planta en Hurlingham y el traslado de sus operaciones.

El cierre de Axalta y Basf se suma al cierre de las operaciones de Latam, a los despidos masivos en la constructora de Techint y otros anuncios de reducciones en la gran y mediana industria. Para estos casos el Gobierno ni amaga con la intervención, menos con la expropiación, aunque se pierdan cientos de puestos de trabajo y el traslado de la producción a otros países represente una pérdida enorme de divisas para el país.

Mientras este proceso de cierres, fugar y quiebras se desarrolla en toda la industria autopartista, los sindicatos que representan a sus trabajadores no han salido a abrir la boca. Ni el secretario general de la Unión de Personal de Fábricas de la Pintura, ni el de la UOM, ni el Sindicato del Plástico. Los despidos pasan, más allá del decreto presidencial extendido hasta diciembre y el único reclamo que se le conoce a los sindicatos es que se pague la doble indemnización.

Los trabajadores necesitamos oponer a desguace capitalista: expropiación de instalaciones y maquinarias de estas empresas, defensa de los puestos de trabajo.

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