Bahía Blanca: por protocolos sanitarios de los trabajadores ante el incremento de los contagios

Escribe Agustina Vaccaroni

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Luego de varios días de incremento de casos de COVID en Bahía Blanca, el municipio ha finalmente aceptado la existencia de la circulación comunitaria del virus en la ciudad a raíz de la imposibilidad de establecer el nexo epidemiológico de los más de 50 casos activos a los que se llegó en la pasada semana (y más de 135 desde que se inició la cuarentena). La ciudad se encontraba en fase 4 con prácticamente la totalidad de las actividades económicas en funcionamiento. Algunas de ellas, como el puerto, jamás dejaron de facturar durante toda la cuarentena.

Funcionarios del municipio plantearon que el origen del incremento reside en las reuniones familiares, en especial las que se habrían llevado a cabo por el día del padre. No presentaron basamentos científicos de esta afirmación. Otros datos, publicados en medios periodísticos, afirman, en cambio, que 3 de cada 4 casos en Bahía están relacionados con las actividades esenciales (LaNueva.com, 28/06). En efecto, la mayor cantidad de positivos fueron detectados entre trabajadores de la salud y de cuidados, el comercio, la construcción (Parques Eólicos), medios de comunicación, el transporte y, más recientemente, entre los petroquímicos. Las patronales son las primeras responsables por no garantizar los protocolos y elementos necesarios para prevenir los contagios. Se suma también un posible brote en la Unidad Penal de Villa Floresta, en donde se han registrado 2 positivos en las últimas horas.

En el transcurso de un día, el municipio tuvo que reconocer que la tasa de duplicación se había achicado de 40 a 17 días (Periodismo para la gente, 02/07). Aducen que ahora utilizan un método de cálculo “proyectivo” y no “retrospectivo”. No está claro por cuánto tiempo se falseó este índice de duplicación. Lo que han debido aceptar los funcionarios que responden al intendente Gay (Juntos por el Cambio) es que el sistema de salud se saturará en cuatro semanas.

Las medidas que ha dispuesto el municipio son una nueva forma de “aislamiento voluntario”. La circulación restringida ha sido establecida por solo tres días a la semana, de 21 a 6. Han empezado a habilitar centros de internación en el Club Liniers y en el Dow Center, en donde lo único que hay son camas separadas por metro y medio y una silla de plástico al lado. En los barrios se realizan solo cinco testeos por día y, aun así, se detectaron casos positivos. Mientras tanto, hay barriadas enteras que siguen sin recibir la asistencia alimentaria misérrima de la secretaria de Desarrollo Social. Hay familias de trabajadores que han ocupado lo que solían ser jaulas para animales en uno de los parques de la ciudad para sobrevivir con un techo sobre su cabeza.

Trabajadores de diversos sectores ya habían advertido los problemas en los protocolos sanitarios. Los trabajadores de Walmart, reunidos en asamblea, por caso, determinaron que era necesario controlar y limitar el número de clientes que ingresan al supermercado y arrancaron la provisión de alcohol en gel y otros insumos de seguridad a la patronal. Personal de salud realizó una caravana, hace un mes atrás, por la falta de elementos de protección personal (en algunos hospitales, los obligaban a lavar el material descartable) y la urgencia de la reapertura de paritarias.

Son los trabajadores y sus familias los que están siendo expuestos al virus por responsabilidad de las patronales, del Municipio y las burocracias sindicales. Los comités de crisis repletos de funcionarios han probado su absoluta ineficacia en salvaguardar la vida de los trabajadores. A ello le oponemos Comités para la elaboración de protocolos sanitarios que sean discutidos, aprobados y supervisados por los trabajadores, con poder de veto, en todos los lugares de trabajo y las barriadas.

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