Caravana contra el cierre de Austral

Escribe Mariano Busatto

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El pasado lunes 6 de julio se realizó la segunda caravana contra el cierre de Austral líneas Aéreas. La primera fue el 23 de junio. Fue la manera que encontró el cuerpo de delegados de APTA Austral para movilizarse y preservar una distancia social.

La fecha elegida tuvo que ver con la realización de una Asamblea de Accionistas de Austral, donde serían informados de los planes de fusión con Aerolíneas Argentinas SA. Además, coincidió con el día que se hizo efectivo el cobro del 50% del salario de todos los trabajadores del Grupo AR, sin certeza del cobro del resto.

Los convocantes fueron atacados desde las huestes de la burocracia de los gremios aeronáuticos con argumentos sobre la imposibilidad de movilizarse en la actual situación de aislamiento y acusaciones macartistas de tratarse de una movilización “de zurdos”.

La numerosa fila de automóviles arrancó por Avenida del Libertador hacia la 9 de Julio, dio una vuelta en el Obelisco para luego enfilar hacia el aeroparque metropolitano, sede actual de la conducción empresaria, donde se realizaba (de forma virtual) la asamblea de accionistas.

Una vez en Aeroparque, se concentró en la puerta y se realizó una breve intervención del cuerpo de delegados que informó su accionar, detallando las notas presentadas a la presidencia de la empresa y al Ministerio de Trabajo, solicitando su participación en la discusión para hacer efectiva la defensa de los puestos de trabajo y el convenio laboral. También **se acercaron trabajadores de LAN, que enfrentan la huida de su patronal del país, luego de cobrar la mitad de sus sueldos desde hace ya varios meses.

La medida fue respondida por el presidente de AR, Ceriani, quien en una carta a todos los trabajadores les advirtió que “hay que adoptar las mejores prácticas de la industria” para “evitar medidas drásticas como las que tuvieron que implementar otras compañías”. En otras palabras, acepten estos ajustes o comenzamos con despidos. La fusión Aerolíneas-Austral está dirigida a desmontar conquistas convencionales de los trabajadores de una y otra empresa.

Las dos caravanas realizadas han sido, hasta el momento, las únicas iniciativas reales de lucha convocadas por los sindicatos. Las burocracias se han limitado a “denunciar” en el ministerio de trabajo el cobro del 50% del sueldo, y dicen no estar informados de los detalles de la fusión. Se trata de excusas para justificar su inmovilismo. El conjunto de los trabajadores, más temprano que tarde, se sumará a la lucha callejera, cuando comprenda que el pago del sueldo y los puestos de trabajo corren un peligro real.

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