Coto Quilmes: muere trabajador por COVID-19

Escribe Joaquín Antúnez

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Durante la tarde del martes 28, se confirmó el fallecimiento del trabajador Jorge Alcaráz de la sucursal de Coto ubicada en la calle Humberto Primo, partido de Quilmes. Este trabajador había sufrido la infección del virus durante su “relocalización” de la sucursal Belgrano a la sucursal quilmeña, a causa de un brote de coronavirus que afectó a más de 20 compañeros de la sucursal vecina, ubicada en Avenida Irigoyen. Este episodio había desplegado acciones de lucha por parte de los trabajadores durante el mes de junio. Se produjo un conflicto en el que intervino directamente la intendenta, Mayra Mendoza (Frente de Todos).

En junio pasado, luego de varios días de incertidumbre, la patronal decidió cerrar preventivamente esta última sucursal, luego de contagiarse el 10% de su plantilla de 200 trabajadores. En este cuadro, la propia intendenta Mendoza gestionó los testeos y licencias para todos los empleados, pero el Coto Quilmes jamás cerró sus puertas. Al día siguiente ya se encontraba funcionando nuevamente, con empleados de otras sucursales. Este bochorno fue acordado entre la patronal, el sindicato de Comercio y la Intendencia.

Mientras el Municipio de Quilmes hacía alarde de la supervisión sobre los comercios para cumplir los protocolos sanitarios, permitía a Coto violarlo abiertamente con su consentimiento, exponiendo no solo a los 200 trabajadores de la sucursal sino a los trabajadores “relocalizados” que debían recorrer extensos traslados sin las mínimas garantías, como Jorge. El sindicato de Comercio no intervino en ningún momento para defender la salud de los trabadores, pero en tiempo récord firmaba el acuerdo calamitoso para garantizar las ganancias patronales.

La muerte de Jorge es el resultado de este entramado criminal contra los trabajadores. Los supermercados se han convertido en un trabajo del más alto riesgo sin que esto haya significado ninguna adecuación de las condiciones laborales, de las plantillas obreras y menos aún de la jornada de trabajo. La defensa de la salud de los trabajadores de supermercados recae en sus propias espaldas, ante la abierta complicidad del sindicato con las patronales y el Estado. En este sentido, aquellos locales que arrancaron medidas sanitarias mínimas lo conquistaron mediante el método de la asamblea y la acción directa, contrariando a la dirección de Cavalieri.

La lucha por imponer las condiciones sanitarias y protocolos dictados por los propios trabajadores se vuelve una necesidad de primer orden ante la “flexibilización” de la cuarentena, la que arroja a los trabajadores a exponerse al virus mientras aumentan día a día los contagios. Las asambleas y acciones en cada sucursal y seccional son la base para construir un congreso de trabajadores de Comercio que debata las reivindicaciones y las acciones para conquistarlas.

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