Repartidores: organicémonos contra la precarización y la inseguridad

Escribe UJS Tendencia Zona Norte

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Desde el inicio del aislamiento preventivo obligatorio, el trabajo de reparto fue declarado rubro esencial y, por lo tanto, las tareas de estos trabajadores nunca se interrumpieron. Por el contrario, la adaptación de los comercios a las ventas online, por apps y/o telefónicas, multiplicaron la demanda de trabajo. Esto no significó por parte de las patronales, en especial las más beneficiadas como las Apps, un aumento de salario o comisión, ni una mejora en las condiciones laborales, mucho menos en otorgar medidas de prevención del contagio de covid-19. La mayoría de los trabajadores desarrollan sus tareas con una precaria relación laboral con las empresas, que no contempla licencias pagas por enfermedad o lesiones, ART, aportes jubilatorios ni obra social, no otorga elementos de protección contra el virus, aumento salarial por inflación o discusión paritaria alguna. Los despidos se dan sin justificación ni indemnización, por medio de bajas arbitrarias de las cuentas. Todo esto ante la mirada inmóvil del Ministerio de Trabajo, que así recompensa a quienes realizan una actividad “esencial” durante la pandemia.

Durante la cuarentena se sucedieron muertes y lesiones de repartidores en accidentes de tránsito sin tener una ART que asista a los trabajadores y sus familias en estos casos; abusos policiales con la excusa de “controlar la circulación en la cuarentena” e innumerables hechos de inseguridad en todo el conurbano bonaerense.

La inseguridad que sufren los trabajadores de reparto refleja del abandono a este sector, son librados a su suerte, expuestos a los robos y hechos de violencia que ponen en peligro sus vidas. La convivencia de la policía con la delincuencia es notable, las zonas liberadas se multiplican.

En lo que va de la cuarentena ya se han realizado dos paros internacionales de trabajadores de las Apps, que marcan un camino de lucha y unidad de los trabajadores. Llamamos a todos los repartidores a discutir estos problemas, impulsando asambleas por barrios, distritos o zonas para acordar un plan de lucha y lograr condiciones de trabajo dignas y seguras. Que las patronales se hagan cargo de los insumos de protección, tanto ante el covid-19 como de todo a lo que se está expuesto en el trabajo en la calle; apertura de negociación de salario y comisiones ante el aumento enorme de la inflación; por el reconocimiento de los derechos laborales constitucionales, como aguinaldo, ART, jubilación, etc., para todos los trabajadores; ningún despido ni suspensión.

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