¡Victoria de concurrentes y residentes!

Escribe Julián Asiner

Una nueva perspectiva para los y las trabajadores de la salud

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Tras siete días de paro, asambleas y movilizaciones, lxs residentes y concurrentes porteños conquistamos una victoria rotunda frente al gobierno de Larreta. Tan solo una semana después de reprimirnos con la policía y de votar una ley a nuestras espaldas, la misma Legislatura tendrá que volver sobre sus pasos y declarar la nulidad de sus agravios. Se trata de un triunfo arrancado sobre la base del método del paro por tiempo indeterminado y de la organización independiente de los trabajadores frente al Estado y a la burocracia sindical.

La rebelión de los residentes logró abrir una crisis profunda en un gobierno como el de Larreta, que hasta el momento se consideraba infranquiable. Con el 55% de los votos mano, el hasta ahora sobreviviente del naufragio nacional macrista quiso demostrar que podía seguir arremetiendo contra los derechos de los trabajadores. Su objetivo era desenganchar el salario de los residentes del de médicos y profesionales de planta y legalizar las ya extenuantes jornadas laborales. A los concurrentes, que trabajan a la par de los residentes, se les intentaba perpetuar un régimen de trabajo gratuito sin derecho si quiera a ART u obra social.

Para el gobierno porteño, esta degradación de las residencias era un paso más en el desplazamiento del sistema público de salud, necesario para liberar el terreno para el copamiento definitivo de las clínicas, hospitales privados y empresas de medicina prepaga. De fondo, está en juego incrementar la tasa de explotación del conjunto de la población trabajadora, que sufre el vaciamiento de las obras sociales, el PAMI y los hospitales públicos y se ve forzada a pagar cifras crecientes por coseguros y cuotas. No es casual que el nuevo Ministro de Salud porteño, Quirós, sea un ex gerente del Hospital Italiano.

La ley de residencias y concurrencias formaba parte, también, de un reordenamiento reaccionario más amplio del régimen laboral en la salud, bajo la batuta de la CUS. El año pasado, el macrismo ya había avanzado votando una carrera profesional que excluyó a enfermeros, licenciados en bioimágenes e instrumentadores quirúrgicos. Para médicos y profesionales de planta se diseñó un régimen de manipulación de los concursos, que destruye la estabilidad de sus cargos. Pero los residentes y concurrentes le pusimos un freno y ajustamos cuentas con Larreta en nombre de toda la salud pública.

El virtual cerco de la Jefatura de Gobierno en Parque Patricios, con miles de compañeros que rodearon los diferentes accesos, jugó un papel decisivo en la victoria. La burocracia de la conducción de la Asociación de Médicos Municipales (AMM), a quien el macrismo porteño entregó la dirección de los hospitales, brilló por su ausencia a pesar de que ahora pretenda atribuirse burdamente el triunfo. Al revés, la burocracia de AMM se jugó a la derrota del movimiento, consciente de que una victoria de los residentes ponía en jaque todos los negocios comunes que supo tejer con Larreta. Pero no pudieron.

La rebelión de los residentes logró unificar lo que las burocracias de AMM o de Sutecba se esfuerzan por fragmentar todos los días. Día tras día, la solidaridad y la conciencia de que se trababa de una pelea común fueron creciendo entre los médicos, enfermeros y profesionales de planta. Las asambleas se trasladaron incluso al otro lado de la General Paz: este viernes está convocado un paro de residentes en la provincia de Buenos Aires con movilización a La Plata. También los hospitales dependientes de la UBA comenzaron a organizarse.

La victoria arrancada por residentes y concurrentes deja en orsai a todas las burocracias sindicales y plantea, en contraste, un mensaje claro a todos los trabajadores acerca de con qué métodos podemos defender nuestros derechos. Es un golpazo al matrimonio Larreta-AMM, pero también es un tiro por elevación al próximo dúo FF-CGT y al pacto social con el cual pretenden maniatar las aspiraciones de los trabajadores a una economía dirigida a pagarle la deuda al FMI.

La vuelta atrás de la ley es un gran triunfo para los residentes y concurrentes, pero el desafío ahora es ir por más. No volvemos a un punto cero, ya que la verdadera victoria que construimos es la organización y los cuerpos de delegados que ahora existen en todos los hospitales. Se abre una nueva perspectiva para el conjunto de los trabajadores de la salud y los municipales. En lo inmediato, está planteado empalmar con la pelea por impostergable recomposición salarial, la aplicación de las cláusulas gatillo y el bono de fin de año. Como nunca quedó en evidencia que “sin residentes, no hay hospital” y es la oportunidad para que tanto residentes y concurrentes como médicos y profesionales de planta formulemos todas nuestras reivindicaciones para dar salida al colapso de la salud pública.


Reunión de trabajadores de la Salud Con la participación de Marcelo Ramal Sábado 7/12, 13 hs Álvarez Thomas 2370, CABA

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