El regreso a las escuelas, la salud y la vida

Escribe Diego Carrazán

Tiempo de lectura: 2 minutos

El gobierno nacional ha lanzado con bombos y platillos desde San Juan el primer regreso presencial a las escuelas en la pandemia. Primera y única, porque de las nueve provincias que anunciaron el regreso para agosto, no hay otra que haya podido hacerlo debido al número creciente de casos Covid19.

Los grandes grupos económicos

Trotta defiende a capa y espada su plan marco de regreso acordado con todas las provincias, con un presupuesto de $2.300 millones. No importa que crezca el número de contagios y muertes. No importa que cada vez haya más provincias con una fuerte circulación viral. El regreso presencial es la única estrategia de los gobiernos nacional y provincial. ¿Por qué?

Porque la presión de los grandes grupos económicos por reabrir la economía supone la necesidad de reabrir las escuelas. Los padres deben dejar a sus hijos en algún lado para poder reintegrarse laboralmente. Las escuelas han venido funcionando, en gran medida, incluso antes de la pandemia, en “modo guardería”, y ahora se pretende que cumpla esa función.

Sin embargo, la explosión de contagios ha empantanado los planes de vuelta a clase. En Santiago del Estero reabrieron las aulas, pero a los dos días tuvieron que suspenderlas por 30 días. En Tucumán, de hecho, el gobierno no volvió a hablar más del tema. En la mismísima San Juan, una infectóloga opinó que la provincia “es un reguero de pólvora”, sin muchos casos, pero rodeada por provincias con presencia del virus.

Quién decide

De la decisión de volver a las escuelas solo participaron los gobernadores, los ministros y los burócratas de las centrales docentes nacionales. Negociaron sin consultar a las bases docentes ni a la comunidad educativa.

Pero las voces de las bases y familias se hicieron escuchar igual. En todo el país, donde hay una asamblea de bases docente, hay rechazo al regreso presencial. Igualmente, en toda provincia donde hubo encuesta abierta sobre el regreso a las escuelas, ganó el no regreso.

Incluso, hace unos días, en San Juan, de la encuesta de un diario participaron más de 5.000 personas y ganó con más del 70% la voluntad de no mandar a los chicos a la escuela. Por eso resulta dudoso, cuanto menos, el anuncio de Uñac de que hubo una asistencia de más del 70% el primer día; además, porque la única directiva de escuela que habló sobre cifras concretas con los medios dijo que, de 30 alumnos que debían asistir, solo fueron 9. Lejísimo del número anunciado.

La salud y la vida

Las clases presenciales no deben volver en ninguna provincia. Tenemos muchos ejemplos de otros países, como el caso de Israel o Alemania, que no sólo tuvieron que volver atrás, sino que se arrepintieron de haber reabierto. No olvidemos que la primera provincia que regresó a clases presenciales fue Jujuy. La provincia de Morales explota de casos y su sistema de salud se encuentra colapsado.

El rumbo abierto por el gobierno nacional en San Juan marca una clara confrontación con los intereses docentes. O abrimos las escuelas por reclamo de los grandes grupos económicos o luchamos por el no regreso en resguardo de la salud y la vida.

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