Justicia por Noemí Gómez, enfermera del Hospital Sanguinetti

Escribe Juan de Pilar

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El miércoles 12 de agosto se conoció la noticia de la muerte de la enfermera del hospital Sanguinetti, Noemí Gómez, a causa del Covid-19. Tenía apenas 30 años.

La situación del hospital central de Pilar es crítica, mientras en el distrito se rompe la barrera de los 2.000 contagios y se alcanzan las 37 muertes por coronavirus. El hospital central presenta una alarmante situación que potencia el colapso anunciado. Según el cuerpo de enfermería, el 80% del personal se contagió, esto incluye todas las áreas. La circulación del virus alcanzó incluso el sector de terapia intensiva “No-Covid-19”. La cocina del hospital permanece cerrada debido a que la totalidad de los trabajadores de ese sector están infectados. La circulación del virus se produce entre el personal de salud, los pacientes y sus familiares por la falta de elementos y adaptación del nosocomio.

La muerte de Noemí es la cruda expresión de la realidad que se vive en el sistema de salud pública del distrito, donde se niegan los hisopados al personal, los contactos estrechos no se toman en cuenta y se exige trabajar sin los EPP adecuado. Quienes se contagian, en su mayoría, atraviesan el proceso sin asistencia de las ART y son reincorporados a sus puestos sin las altas correspondientes. Es una política de contagios masivos en el sistema de salud. A esto hay que agregar las condiciones de superexplotación a los que están sometidos los trabajadores, con jornadas de hasta 24 horas, salarios de pobreza y condiciones de contratación precarias.

En la asamblea realizada en el playón del hospital, cuando apenas habían pasado 12 días de aislamiento obligatorio, se adelantó está situación. Transcurridos 145 días de cuarentena, no se conoce una sola acción de los sindicatos de salud como respuesta a esta masacre.

El municipio sistemáticamente anuncia que todavía hay margen de repuesta y camas libres en los hospitales públicos, pero esto choca con la realidad que se expresa dentro de los mismos y con la saturación que pronostican desde el sector privado.

En pie de lucha

Mientras la dirección de ATE intenta descomprimir, presentando como un logro la formación de “un comité de crisis” al cabo de cuatro meses de epidemia, los trabajadores están realizando asambleas públicas en la puerta del hospital, donde exponen de manera clara y sin tapujos la situación a la que se somete al personal y a la población de Pilar. Entienden que los principales responsables son las autoridades, la dirección del hospital y la de enfermería, que responden a la política municipal de vaciar y maquillar la salud municipal.

Exigen, como primera medida, el cierre del hospital para una desinfección inmediata y la renuncia del director de enfermería.

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