Paritarias de Sanidad: una estafa a los trabajadores esenciales

Escribe Tribuna de Salud (Tendencia) - Sanidad

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A dos meses de vencido el acuerdo paritario 2019, ATSA anunció vía Facebook un acuerdo que dista de las necesidades de los compañeros y compañeras del gremio.

El mismo establece el pago de cifras a modo de “gratificación extraordinaria no remunerativa” que se integran al básico de manera progresiva recién a partir del 2021 y con una cláusula para revisar la paritaria en marzo de ese año. Estas “gratificaciones” son fijas y no respetan antigüedad ni escalas, y el seguro de fidelidad (cajeros) y asignación por sala maternal se congelan al de mayo del corriente año para algunos de los convenios. Estas sumas son inferiores si se tiene en cuenta que son afectadas por las cargas sociales, incluso mientras no son integradas al básico, manteniendo carácter de no remunerativas. Recién en marzo de 2021 nuestro sueldo se habrá incrementado en apenas $7.000. Reemplazaron nuestra paritaria por bonos y patearon la discusión para marzo del 2021.

Un acuerdo insuficiente y de espalda de los trabajadores

Desde Tribuna de Salud (Tendencia) - Sanidad denunciamos el absoluto silencio por parte de la conducción Celeste y Blanca con respecto a la paritarias vencidas y teníamos claro que la falta de información para con los compañeros y compañeras se debía a que estaban negociando un acuerdo que cualquier asamblea de trabajadores y trabajadoras hubiese rechazado rotundamente.

El acuerdo al que llegaron entre cuatro paredes lo presentan como un “logro”, pero está lejos de parecerse a una paritaria y de resolver los problemas que tenemos los trabajadores de Sanidad, profundizados por la pandemia y la situación económica. Nuestros salarios, incluso con las “gratificaciones”, siguen quedando muy por debajo de la canasta familiar, que ronda los 80 mil pesos. Nuestros salarios promedio rondan los 45 mil pesos, la categoría más alta no supera los 55 mil. En este cuadro, un acuerdo paritario debe tener como punto de partida igualar el salario a la canasta básica para poder llegar a fin de mes.

El acuerdo no solo está por debajo de nuestras necesidades, sino que, en plena pandemia, la negociación paritaria era la oportunidad para incorporar todos los protocolos sanitarios que faltan y aquellos que los trabajadores conquistamos y que modificaron sustancialmente nuestras condiciones de trabajo. Pero el acuerdo omite deliberadamente que los trabajadores y trabajadoras de Sanidad estamos en primera línea para enfrentar la enorme contingencia sanitaria. Si se nos permitiera intervenir en la negociación a los trabajadores y trabajadoras hubiéramos partido de ese punto como plataforma para poner en discusión todo lo que venimos deliberando en nuestros lugares de trabajo a pesar de la burocracia de la Celeste y Blanca.

El acuerdo firmado fue redactado a medida de las patronales que no paran de beneficiarse en detrimento de nuestros salarios. Primero con el acuerdo con la burocracia de la Celeste y Blanca que habilitó suspensiones de compañeros y compañeras con salarios a la baja y luego con el cobro del programa ATP por parte del estado. Todo esto sin pedirle a las empresas que abran sus libros contables para demostrar que no tienen espalda para cubrir nuestros salarios y sus actualizaciones.

Una vez más queda en evidencia el rol que juega la Celeste y Blanca como conducción de nuestro sindicato. Los trabajadores y trabajadoras de Sanidad sabemos por experiencia en qué vereda se paran para negociar las paritarias y año tras año vemos como nuestro salario pierde poder adquisitivo. Solo los trabajadores y trabajadoras podemos defender nuestro salario deliberando y votando en asambleas todas las acciones para llegar al acuerdo que necesitamos. Muchos establecimientos ya emprendieron este camino como única alternativa en defensa de su salud y demostraron que es el camino para arrancar nuestras conquistas.

Al acuerdo entre la burocracia de la Celeste y Blanca y las patronales, que patea nuestra paritaria al 2021, opongámosle nuestro propio programa: paritarias con aumentos reales que igualen el salario a la canasta básica, 100% remunerativos que se integren al básico, apertura de los libros contables de las empresas de salud y rechazo a las suspensiones con reducciones salariales.

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