Atilra: “paritarias fantasma"

Escribe Bárbara Carrillo

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Después de dos meses de negociación y dos paros (el último por veinticuatro horas), Atilra y las patronales lácteas (Apymel y el Cil) firmaron un acuerdo paritario que fija un mentiroso 22,6% de aumento. Mentiroso porque, en realidad, el primer tramo de aumento es de un 13,6% y no es retroactivo. Por lo tanto, hay un desfasaje de tres meses. Recién en enero del 2021 se cobrará el 12% restante, el cual habrá sido totalmente devorado por la inflación.

A este porcentaje, hay que agregarle otras sumas no remunerativas. La primera, de doce mil pesos, será abonada en cuatro cuotas. La segunda consiste en pagos -de agosto a diciembre- según un porcentaje del básico (4,6 y 12 por ciento, respectivamente). Esta especie de festival de sumas no remunerativas carcome aún más los aportes jubilatorios de los trabajadores, cuando la burguesía discute liquidar el sistema previsional. Pero, además, tanto los trabajadores de las pymes como lo de SanCor, no han visto un solo peso de estas sumas en el pasado, y denuncian que esta no será la excepción.

En los dos meses que duró la negociación paritaria, los trabajadores jamás supieron por cuánto estaba "peleando" el gremio. Nunca fue mencionado en ninguna en las circulares enviadas por Atilra. La única pista que tuvieron los trabajadores la dio Heber Ríos, secretario general de Atilra-General Rodríguez, quien en un reportaje mencionó que estaban reclamando "un aumento salarial del 13,6%, en línea con la inflación acumulada en lo que va del año que, según el INDEC, fue del 15,8% en los primeros siete meses de 2020". Pero esto no fue puesto a discusión en ninguna asamblea de las diferentes plantas lácteas del país. Fue un acuerdo “de cúpulas” entre las patronales y el sindicato, con un ministerio de trabajo oficiando de defensor de los intereses patronales.

La pregunta que se hacen los trabajadores es la siguiente: si el porcentaje ya estaba acordado, ¿por qué se demoró dos meses la negociación? Porque lo que estaba en pugna entre las dos partes es el llamado bono o aporte "solidario", el cual consiste en un pago de 750 pesos por cada trabajador para las pymes, y de 1.500 pesos por cada trabajador para las empresas grandes. La burocracia comandada por Héctor Ponce pedía que este bono aumente a 1.500 para las pymes y 2.500 para las grandes fábricas. Finalmente, lo único que se conoció es que, tanto unas como otras, van a hacer un aporte de 12 mil pesos por trabajador, también en cuotas. Este bono, aunque traten de decir que va para la "salud" de los trabajadores, tiene como fin engrosar la caja millonaria del gremio. Con esos fondos, que el sidindicato puede destinar a distintos fines como "educación, salud y esparcimiento", se construyó el Centro Educativo Tecnológico ubicado en Sunchales, una verdadera obra faraónica, con escultura de Néstor Kirchner incluida.

Este bono fue el principal punto de discusión cuando se entregó el convenio colectivo de los trabajadores lácteos hace ya casi tres años, y por el cual se barrió toda conquista como, por ejemplo, la licencia por enfermedad.

En medio de la pandemia de coronavirus, los trabajadores lácteos no han dejado de trabajar un solo día. Los contagios arrecian en las diferentes plantas del país, y las patronales han ostentado una impunidad pocas veces vista. Como en el caso del fallecimiento de un trabajador en Lácteos Vidal a causa del covid, donde el gerente de la planta quiso obligar, a punta de pistola, a que sus compañeros ingresen a trabajar sin ninguna medida de higiene.

Cobra una importancia fundamental el reclamo de paritarios electos por las bases, donde se defienda un salario básico igual a la canasta familiar y con una cláusula gatillo por inflación. Pero, además, en defensa de la salud de los trabajadores, que se luche un protocolo elaborado por los trabajadores y por la defensa de las condiciones y de los puestos de trabajo. Por todos los trabajadores de SanCor, y contra la impunidad patronal que persigue a los activistas. Por un congreso de trabajadores que unifique las diferentes luchas que se dan en todo el país y donde se discuta un verdadero programa de nuestra clase.

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