Ciudad: luego del triunfo de la docencia, ¿cómo seguimos?

Escribe Darío Molinari

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El rechazo a la reapertura de las escuelas de la Ciudad por parte de los trabajadores de la educación fue contundente. Sin duda, la rebelión docente fue lo que motivo el rechazo de Trotta y el Consejo Federal, por segunda vez consecutiva, a los protocolos presentados por la ministra de Educación porteña, Soledad Acuña.

En estas semanas, se desarrollaron asambleas en la mayoría de los distritos, nucleando a centenares de docentes en cada una de ellas. Se realizaron campañas de pronunciamientos y de difusión del conflicto. Las familias también han hecho público su rechazo. En el barrio Padre Mugica (villa 31), se concentraron frente al Ministerio de Educación acompañadas por docentes. Las cooperadoras, por su parte, organizaron instancias para debatir el rechazo y publicaron comunicados.

En cuanto a los sindicatos, la UTE rechazó la vuelta a clases en comunicados, pero solamente Ademys convocó a asamblea. Allí se votó una concentración y conferencia de prensa frente al Ministerio de Educación, para este lunes 7 de septiembre, entre otras medidas y pronunciamientos.

El intento de apertura de escuelas se da en el peor momento sanitario hasta ahora, con 12.000 casos diarios en todo el país. En el mismo momento que el Ministro de Nación rechazaba el segundo protocolo de apertura de establecimientos educativos de CABA, la Argentina alcanzaba el cuarto lugar de países con mayor cantidad de contagios diarios y el puesto 16 de víctimas fatales.

La propagación del virus se extiende como una mancha de aceite en los lugares de trabajo. Esto se debe a que los gobiernos cedieron ante las presiones empresariales y de las cámaras del comercio, para reabrir la producción. El intento de regreso a clases presenciales en CABA, con más de 1.400 casos diarios en el distrito, responde a ese interés de la clase capitalista. Pretenden transformar las escuelas en guarderías, para que las familias vuelvan a sus lugares de trabajo, ahorrándole a las patronales las cargas sociales y licencias pagas de quienes se encuentran a cargo de niños.

Acuña utiliza como envoltorio ideológico para ocultar la finalidad real de la apertura, la falta de conectividad de miles de niños, que la comunidad educativa viene denunciando desde el comienzo del aislamiento. Trotta, por su parte, recién ahora plantea la necesidad de entregar computadoras y datos de internet, luego de cinco meses.

La lucha que estamos emprendiendo empalma con una crisis política, con choques y tensiones entre los ejecutivos de Nación y del AMBA, como así también al interior de sus propias filas – renuncia de la viceministra de Educación Adriana Puiggrós.

Conclusión

El rechazo a los protocolos presentados por Acuña fue arrancado por un movimiento de lucha. Debemos apoyarnos en esa conquista para profundizar la organización distrital y reclamar la entrega de dispositivos tecnológicos y la conectividad en los barrios.

La defensa de la salud y la vida de las familias trabajadoras requiere impulsar procesos de deliberación y lucha, por nuestras condiciones materiales. Por esa razón, debemos reclamar un plan de obras públicas, bajo control de los trabajadores y trabajadoras, en escuelas y hospitales; salario igual al costo de la canasta familiar, el 82 % móvil para las jubilaciones, indexación del salario y jubilación según la inflación; pase a planta de contratados, trabajo genuino y seguro al parado para hacer frente a la desocupación, entre otras reivindicaciones.

Desde esa perspectiva, es necesaria la coordinación de los trabajadores en lucha de la ciudad, junto a organizaciones sociales, comisiones internas, cuerpos de delegados y sindicatos.

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