Bahía Blanca: toma de tierras y lucha por la vivienda

Escriben Marcos Di Benedetto y Luciano Sgalla

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Desde hace tres semanas, más de trescientas familias ocuparon terrenos ubicados en Don Bosco al 4500. Se trata claramente de una medida de emergencia en una ciudad donde, según datos del INDEC correspondientes al mes de abril, más del 28% de la población está bajo la línea de pobreza y el 4,1% vive bajo la línea de indigencia. A este escenario se han sumado las consecuencias del agravamiento de las condiciones sociales de vida, producto de la pandemia y la ausencia de cualquier asistencia real por parte del Estado.

Cuando esta acción se hizo pública, las familias plantearon a los medios locales que los terrenos estaban ociosos hace años y fueron ellos quienes los limpiaron. A su vez, aclararon que están dispuestos a pagar en cuotas por estos lotes, para poder poner en pie su vivienda.

No obstante, la respuesta de la Intendencia de Héctor Gay (Juntos por el Cambio) fue amenazar a los vecinos con quitarles la asistencia social del Estado, apelando a una ordenanza. El abogado del Municipio fue más directo: “estoy con la postura de Berni el que usurpa tierras tiene que ir preso” (delacalle.org, 7/9). A los delegados de la toma le tiraron la pelota al córner para desentenderse del reclamo: como los terrenos ocupados pertenecerían a ferroviarios, el ejecutivo se abstendrá de intervenir. Los ferroviarios no hicieron presentación formal para reclamar esos terrenos, pero el intendente Gay ya adelantó que no piensa dar solución al problema de la vivienda en la ciudad.

Abajo las amenazas y la persecución

Con el correr de los días, se han incrementado las amenazas. El viernes a la madrugada se instaló un montículo de tierra y concreto sobre una de las calles que bordea a la toma para evitar que se pueda acceder con vehículos a los terrenos, cortando el acceso además hacia el barrio lindero de Tierras Argentinas. La municipalidad debería inmediatamente quitar esta obstrucción ilegal, pero alega que la calle no existe, aunque está incluida en Catastro y el propio HCD local le dio nombre.

Unos días después, la policía detuvo a cuatro personas que participaban de la toma. Los amenazaron con abrirles causas penales federales si volvían a la toma y les advirtieron que estaban a la espera de la orden judicial de desalojo para ingresar con las topadoras. Una vecina denunció que su cuñado había sido hostigado en su domicilio por la Gendarmería, acusándolo de organizador de las ´usurpaciones´. La vecina también expresó que tenían registro de las “visitas” que esta misma fuerza realizaba en los lugares de trabajo de otros familiares.

Por una respuesta urgente al problema de la vivienda

Las tomas y ocupaciones de terrenos han sido realizadas en diversas ocasiones. Por caso, en 2014 en Villa Delfina una importante ocupación terminó en represión policial, mientras que el año pasado otros cientos de familias ocuparon y dividieron baldíos en el barrio Spurr. Además de la actual toma en Don Bosco, existe otra en el barrio 5 de Abril.

El Estado es el principal responsable de la falta de vivienda en Bahía Blanca. Diferentes estudios apuntan que en la ciudad existe un déficit habitacional de más de 10.000 viviendas y el número crece. La obra pública en términos de infraestructura para los barrios es nula, ni hablar de la ejecución de los planes de viviendas, que se producen a cuenta gotas. La salida que ofrecen los gobiernos de todos los colores políticos, desde el nivel nacional al local es la represión, como bien ha vociferado el “desestabilizado” Berni.

Por la satisfacción de los reclamos de vivienda de los vecinos ocupantes en Don Bosco. Ningún desalojo y apremio por parte del Estado. Por una solidaridad activa de todas las organizaciones obreras de la ciudad. Planteamos que todos los terrenos ociosos sean puestos a disposición de un plan de viviendas, exigimos presupuesto para obra pública y la urbanización de los barrios. La extendida lucha por la vivienda pone de manifiesto la necesidad de una coordinación de todos los trabajadores que sufren el problema habitacional, ligando los reclamos tanto de los ocupantes como de aquellos trabajadores que mes a mes ven su salario carcomido por la inflación.

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