En Salta también: impidamos la reforma jubilatoria y recuperemos el PAMI

Escribe Elena - Jubilados Clasistas (Salta)

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En las últimas horas se ha hecho público que PAMI, la obra social más grande de Latinoamérica, con más de 5 millones de afiliados en el país y más de 130 mil sólo en Salta capital, no firmó convenios con las clínicas y sanatorios para la atención de sus afiliados. Desde principios de la cuarentena, PAMI ha improvisado una única medida para todo el país: la no atención. Se suspendieron las intervenciones con fechas ya asignadas a pacientes con enfermedades preexistentes, condenándolos, en muchos casos, a la muerte. En la capital, el servicio de urgencias SAMEC, que ha deambulado por varios nosocomios esperando que reciban a los afiliados de PAMI, se encontró con que solo tres atienden afiliados, pero todos colapsados en su capacidad. Finalmente, terminan en el hospital público que también se encuentra en su límite.

A cada jubilado y pensionado se les realiza un descuento en sus haberes de $400 a $3.000, destinados al PAMI, pero cuando necesita asistencia, no encuentra respuesta a sus necesidades. Esta situación, anterior a la pandemia, se agudizó con ella.

En el colmo de la hipocresía, después de cinco meses de pandemia y cientos de denuncias, la Defensoría del Pueblo de la Ciudad de Salta presentó una acción de amparo “para intentar que la administración local de la obra social dé respuestas a su afiliados ante la pandemia de la COVID-19” (El Tribuno, 09/09).

Otro capítulo, y no menor, es que en Salta hay 20 geriátricos y 13 casas que albergan a casi un millar de adultos mayores y que reciben con poco o nulo control. Tanto es así que, en Tartagal, se registraron 35 casos de contagios covid-19, entre abuelos y personal de enfermería, cuidadores y médicos (El Tribuno, 1/9).

El norte de Salta (Orán, Tartagal) y Capital, están atravesando un colapso sanitario por la pandemia, que puso en evidencia el vaciamiento de la salud pública y mostró descarnadamente la falta de insumos y la precariedad y escasez de personal. Esta situación es la que llevó a los vecinos de Orán a organizarse para juntar fondos para el hospital y a manifestarse con bocinazos y cacerolazos, exigiendo la renuncia del Intendente.

A pesar de toda la miseria que está golpeando a los jubilados en particular y los trabajadores en general en –Salta y en toda la Argentina- el gobierno de Fernández pretende continuar con la Reforma Previsional que no pudo completar el macrismo para lograr los acuerdos con el FMI. Esta implica el aumento de la edad jubilatoria para los trabajadores activos y un nuevo cambio de la movilidad jubilatoria, llevándola a dos aumentos semestrales y desvinculándola definitivamente del salario de los activos. ANSES es la “caja” a la que acudieron todos los gobiernos para rescatar a los capitalistas. Ahora, es el botín que exige el FMI como garantía del pago de la deuda y al que quieren echar mano para, de paso, habilitar el gran negociado de las jubilaciones privadas, al estilo de las conocidas y fracasadas AFJP.

Los trabajadores, futuros jubilados, deben tomar nota de esta situación. El capitalismo y su orden social nada tienen que ofrecer a la población. Por eso, llamamos a todos los jubilados a organizarnos, instando al movimiento obrero a sumarse en un frente común, para impedir el desguace del sistema previsional.

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