La docencia de todo el país debe unirse en un solo grito: paritarias ¡ya!

Escribe Mariano Hermida

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El 40% de aumento otorgado a la policía bonaerense ha dejado de manifiesto una situación muy clara: para los trabajadores de la educación no hay pensado aumento salarial, pero para los “uniformados”, sí. La docencia lo vienen reclamando hace tiempo, realizando apagones, caravanas y acciones de lucha en Misiones, Chaco, Entre Ríos, Buenos Aires, Santa Fe, Chubut, La Rioja, Tucumán, y Catamarca, entre otros.

La paritaria nacional docente se encuentra suspendida hasta nuevo aviso, desde que la CTERA acordó – sin ningún mandato- con el gobierno a fines de Julio su caducidad. En esa reunión se estableció la continuidad del cobro de cuatro sumas fijas, en negro, de $1.420 por mes ($40 por día) hasta fin de año. Este “acuerdo” consolidó una pérdida salarial frente al avance de la inflación y dejó sin resolución el cumplimiento de paritarias ya firmadas en diferentes provincias. Si los policías tienen que comprarse sus propios uniformes para “trabajar”, ¿qué queda entonces para los docentes que vienen sosteniendo la “educación virtual” desde que se decretó la cuarentena? La conectividad, la adquisición de equipos y los recursos necesarios para su desenvolvimiento ha salido enteramente del bolsillo de los maestros. La única iniciativa del gobierno sobre este punto fue ofrecerle un plan de endeudamiento para que la docencia también se costee su propia computadora, a tasas usurarias. En la provincia de Misiones donde los docentes protagonizan una rebelión que algunos medios catalogan como “histórica”, el salario básico es de $7 mil pesos y, con todas las sumas no remunerativas, el de bolsillo llega a la escasa cifra de $14 mil pesos.

La dirección de CTERA y los gremios provinciales, en ocasión del motín policial, salieron como un rayo a defender la movida “desestabilizadora” para defender al gobierno nacional. No tienen, sin embargo, los mismos reflejos para defender los salarios y las reivindicaciones de la docencia.

Para que un sindicato puede defender consecuentemente los intereses de sus representados debe mantener su independencia política del Estado, sobre la base de responder únicamente a los mandatos de sus afiliados. Los “sediciosos” (Yasky dixit) finalmente fueron recompensados por Fernández- Kicillof, con reivindicaciones, en palabras del gobernador de la provincia, “históricas”. La Ministra de Trabajo de la provincia de Buenos Aires, María Ruiz Malec, había declarado que no iba a haber aumento salarial para ningún trabajador bonaerense, porque los números de la provincia estaban “en rojo” (Infocielo, 2/9). Pero cuando se trata de tener “alineada” a la tropa, los recursos aparecen.

La docencia debe advertir que el salariazo otorgado a la policía bonaerense reforzará su carácter represivo contra el pueblo que lucha, incluido los propios maestros.

La “conquista” de la bonaerense ha dejado en “off side” a la burocracia de la CTERA. Baradel y compañía empiezan a decir por los medios que la docencia necesita una “recomposición salarial”, pero evita ponerle un monto concreto, para dejar abierta la puerta a acordar nuevamente con el gobierno sumas en negro y en cuotas.

Las seccionales y agrupaciones combativas deben convocar al conjunto de la docencia a intervenir, mediante asambleas y plenarios provinciales de delegados con mandato y fijar un programa. Inmediata convocatoria a la paritaria salarial, que parta de la exigencia de un aumento del 50%, en la perspectiva de luchar por un salario que cubra el costo de la canasta familiar. Todo aumento salarial debe ir al básico. Por una garantía salarial de $40 mil para todos los que se han quedado sin horas y cargos. Por el rechazo a cualquier intento de reforma previsional y la defensa de nuestro régimen jubilatorio. Ningún acuerdo paritario puede firmarse sin el mandato de los compañeros.

Vamos por lo nuestro.

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