Misiones dice basta

Escriben Patricia CH y Pablo M. Dugue

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En la provincia de Misiones, desde hace una semana las protestas de los enfermeros y enfermeras se hacen oír fuertemente. Trabajadores de la salud encadenados frente al Ministerio de Salud de la provincia reclaman, desde el miércoles pasado, un aumento salarial y un rechazo al indignante acuerdo que firmaron los sindicatos con el gobierno local. Al cierre de esta nota los trabajadores iniciaron una huelga de hambre en busca de respuestas concretas por parte del gobierno provincial y nacional.

Tanto ATE como UPCN están siendo cuestionados por sus bases por el aumento que negociaron - $5.000 en dos cuotas. Tras su anuncio, enfermeros y enfermeras de todos los rincones de la provincia iniciaron una protesta que deja al descubierto la desidia con que fueron tratados durante los meses de pandemia; videos viralizados por trabajadores muestran los escasos elementos de bioseguridad que les otorgaron -un simple cubre bocas-, ya que para el ministerio de Salud de Misiones los trabajadores de los Centros de Atención Primaria de la Salud (CAPS) no tienen riesgo de contagio. Incluso llegaron a decirles que la trasmisión del Covid-19 es por besos y abrazos, exponiendo el nivel de apatía que dispensan hacia los trabajadores de la salud. En varios de estos videos que recorrieron las redes sociales se ve a las patotas sindicales amenazando a los trabajadores para que cesen con sus reclamos.

El CAPS del barrio de Fátima, de la ciudad de Posadas, fue el caso paradigmático respecto a la negligencia en la distribución de elementos de bioseguridad y la consiguiente organización y reclamos de los trabajadores. Ellos mismos debieron comprar con su magro salario los camisolines, el equipo sanitizante y hasta armar un triage improvisado con un gazebo y una pileta de lona cortada para recibir a los pacientes. Su reclamo también apunta a la partida otorgada por el Gobierno Nacional a la provincia, destinada al aumento salarial de los trabajadores y al pase como planta permanente. La gran mayoría de los enfermeros y enfermeras están contratados como monotributistas; el sueldo básico en enfermería es oscila entre $7.000 y $12.000.

La semana pasada, los enfermeros que llevan adelante la protesta frente al Ministerio de Salud elevaron un petitorio donde reclaman la incorporación al salario básico de todas la sumas remunerativas -lo que lo llevaría a un monto cercano a los $25.000-, un mayor aporte de recursos humanos para que las guardias no sean de 12 horas por apenas $7.500 al mes y el pase a planta permanece de los casi 1.500 trabajadores precarizados. Una de las enfermeras encadenadas declaró “los aplausos no nos sirven, queremos salarios dignos”. En las denuncias realizadas no solo se enmarca el apriete de sindicatos e incluso de la policía, sino que se suma el ofrecimiento de sobornos para quebrar la medida de fuerza tomada por los trabajadores.

Por estas razones, el próximo 21 de septiembre los trabajadores de la salud nos movilizamos en todo el país por condiciones de trabajo y salario digno.

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