Se reabre la paritaria del Sindicato de la Industria de la Alimentación

Escribe Pablo Busch

Por un aumento de emergencia del 40%.

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Este martes tendrá lugar una primera reunión para discutir la actualización paritaria de los trabajadores de la Alimentación entre la conducción de la FTIA (Federación de Trabajadores de la Industria de la Alimentación) y la Cámara Empresaria (Copal). Hace unas semanas atrás, el gremio y los empresarios habían acordado un incremento salarial del 6% para agosto y un 0,5% para setiembre, dejando los meses de mayo, junio y julio sin incremento salarial, ni retroactivo, según el secretario general del STIA Capital, porque "hay empresas que no dan más".

El acuerdo salarial del 6,5% incrementó la bronca generalizada entre los trabajadores de las fábricas alimenticias de todo el país (incluidas las avícolas), obligando a alguna seccionales como San Luis a despegarse de lo acordado por la Federación, y en algunas fábricas como Pepsico (Mar del Plata) y McCain (Balcarce) a llevar adelante medidas de fuerza reclamando aumentos salariales. Los trabajadores de la Alimentación vienen de recibir una paritaria 2019 del 30% en 6 cuotas, algo que también había generado un amplio rechazo, y la única actualización paritaria desde allí había sido el pase al básico del aumento de $4.000 otorgado por el decreto de Alberto Fernández.

El rubro alimenticio, desde el día uno de la cuarentena, nunca detuvo su producción. Pero los trabajadores "esenciales" de la industria alimenticia no percibimos ninguna compensación económica -un reclamo del cual la Federación de bajó sin chistar en la última negociación-, salvo en algunas empresas. La “esencialidad” representa una exposición constante de los trabajadores al virus, entre los que ya se contabilizan 1.500 casos positivos y siete fallecidos; fábricas colapsadas por los contagios (según la CI de Mondelez Pacheco, 324 casos positivos en la planta) La lucha por imponer protocolos de los trabajadores contra la llegada del Covid ha llevado a medidas de fuerza en Felfort, Mondelez Pacheco, Unilever y recientemente, a Bagley Villa Mercedes.

En las negociaciones que llevaron al acuerdo del 6,5%, la Federación planteó la exención del impuesto a las Ganancias para los trabajadores esenciales de la Alimentación, un reclamo muy sentido por los trabajadores: en aquellas fábricas donde, sea por reclamos internos o por hacer horas extras, se cobra algo por encima de la canasta de pobreza, se tributa el “impuesto al salario”, un saqueo a la clase obrera que perdura a pesar de los cambios de gobierno. Mientras el gobierno FF se niega a concederle exenciones a los trabajadores de la Alimentación, ha subsidiado a casi la totalidad de las empresas del rubro a través de los ATP, inclusive a empresas que no pararon de trabajar ni un solo día.

El acuerdo del 6,5% que en la mayoría de las fábricas todavía no se ha cobrado ya ha perdido por goleada contra la inflación del periodo mayo-setiembre de 2020: según el informe del IPC, se registra una inflación del 8,3%, sin contar la de setiembre. Cómo no hubo retroactivo, la pérdida acumulada en los últimos cinco meses es mucho mayor. Con una inflación interanual que no baja de ninguna manera del 40%, STIA debería reclamar un incremento salarial para empatarle a la inflación. Aun así, la base salarial del convenio es tan baja que seguiría la mayor parte del escalafón debajo de la línea de pobreza. Si los pronósticos que recorren al gremio no fallan, la Cámara se prepararía para ofrecer un incremento salarial del 6% en noviembre y el 5,85% en febrero, algo que ya se acordó para la actualización de los premios de Arcor (históricamente actualizados por paritarias).

Una paritaria a espaldas de los trabajadores no va a resultar nunca en una conquista real del salario. Es necesario promover una deliberación en todas las fábricas de la alimentación, reclamando un incremento salarial de emergencia del 40%, por la exención de ganancias a todos los trabajadores, por el reconocimiento económico a los trabajadores esenciales, por protocolos obreros para protegerse del Covid. Para eso impulsar la votación de paritarios de cada fábrica en asamblea y que no se apruebe ningún acuerdo sin la votación de los trabajadores. Cómo pasara en otros años, miles de activistas presentes en fábricas de todo el país pueden torcer el rumbo de la paritaria.

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