Retorno a clases presenciales en Buenos Aires: a Trotta se le rompió el semáforo

Escribe Emiliano Fabris

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El gobierno provincial había anunciado que, a partir del lunes 26, comenzarían las clases presenciales en 25 localidades del interior de la provincia de Buenos Aires, donde se estableció que existía un riesgo epidemiológico “bajo”. Finalmente fueron 13 los que comenzaron. La situación se modificó drásticamente en algunas localidades, que decidieron suspender el retorno hasta nuevo aviso, como ocurrió en 25 de Mayo, Bragado, Chascomús, Lamadrid, Lobos y Rauch. Adolfo Alsina, por ejemplo, pasó de ser la única localidad de la provincia que no tenía un solo contagio confirmado a estar ahora con más de 200.

Como se ve, el “semáforo” epidemiológico establecido por el ministro Trotta y los gobernadores para decidir el retorno a clases presenciales es una completa arbitrariedad - o un caso agudo de daltonismo. Los sindicatos lo han rechazado, pero previamente habían aprobado -sin mandato- el “protocolo nacional”. Cualquier lugar puede pasar de verde a rojo en un solo día, convirtiendo a las escuelas en focos seguros de exposición al COVID19. La luz “roja”, además, llegará siempre tarde, porque se establece cuando los contagios son confirmados en la localidad y no por testeos que se hayan hecho a docentes, alumnos y otros trabajadores de la educación en la escuela, que no están previstos en ningún caso. ¡No hay testeos para la implementación del plan “ATR” (Programa de Acompañamiento a las Trayectorias y la Revinculación) que supone que estudiantes avanzados y docentes concurran a los domicilios particulares de los alumnos!

El llamado “Plan jurisdiccional para un retorno seguro a clases” establece que “en cada establecimiento educativo se verificarán las condiciones de infraestructura necesarias y la provisión de los elementos de higiene, desinfección y protección por parte del Consejo Escolar y los equipos de conducción y, se reforzarán las tareas de limpieza y desinfección según los protocolos”. Esta verificación queda en manos de los funcionarios y el Estado que, en cada oportunidad que se les presenta, proclaman que estamos en un nuevo periodo de “convivencia con el virus”. En ningún caso ha sido la comunidad educativa de la escuela la que ha dado el visto bueno para este retorno.

Por otra parte, en cuanto al retorno presencial que efectivamente se está implementado, con una dotación muy pequeña de escuelas y de alumnos, tiene lugar a solamente un mes de la finalización del ciclo lectivo. No permitirá, desde luego, atender la gigantesca deserción registrada en la provincia como resultado de una prácticamente nula entrega de los recursos y materiales tecnológicos necesarios, ni nombramiento de nuevos cargos docentes necesarios para una vinculación pedagógica virtual; en definitiva, hubiera sido necesaria una inversión extraordinaria que el Estado no hizo pues destinó la mayoría de los recursos a subsidiar a las corporaciones que hoy especulan con una devaluación, a seguir pagando la deuda externa a los Black Rock y al FMI.

Sin un aumento extraordinario del presupuesto educativo, asistiremos a una profundización de la crisis educativa, que no es mayor por el sobreesfuerzo que llevan a cabo los trabajadores de la educación. Esta agenda ha sido levantada solamente por las seccionales Multicolor de Suteba, pues Baradel se ha contentado con la presentación de un proyecto de ley de “impuesto a la riqueza” que, en el mejor de los casos -el proyecto ni siquiera se ha debatido en el Congreso-, reuniría una suma irrisoria ante las necesidades planteadas.

La pandemia no admite “semáforos” de ningún tipo, porque los picos en la circulación del virus podrán bajar pero de ninguna manera quedan eliminados como posibilidad en el futuro. El “semáforo” de Trotta lo único que puede lograr es poner en mayores riesgos a comunidades educativas enteras que son las únicas que deben estar capacitadas y habilitadas para aprobar un retorno a la presencialidad mediante la conformación de comités de seguridad e higiene con derecho a veto y al control de un plan de obras edilicias.

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