Bolsapel: abajo la persecución contra los activistas

Escribe Bárbara Carrillo

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El parque industrial de Almirante Brown viene siendo el centro de varios conflictos. Desde el cierre de la metalúrgica Stockl, pasando por despidos, suspensiones y nuevamente a mediados de 2019 otro cierre de fábrica como lo fue Ran-Bat. En esta oportunidad es la gráfica Bolsapel, donde la patronal despidió sin causa alguna a uno de sus trabajadores, causando una respuesta inmediata de parte de sus compañeros, como así también de los activistas de otras fábricas del distrito.

En los primeros días de diciembre, la patronal de los hermanos Rastellino le comunica a Cristian, a través de Recursos Humanos, que quedaba desafectado de la empresa sin justificar por qué lo despedían después de ocho años de haber trabajado allí. En lugar de irse a su casa, Cristian rechaza la indemnización ofrecida y se coloca a la lucha por su reincorporación. Se comienza una cadena de mensajes donde se denuncia que este despido es una acción para disciplinar al conjunto de la planta. Ya que Cristian era uno de los más activos en confrontar contra la patronal por las condiciones de trabajo. "Siempre me hice escuchar. Porque queríamos aumento salarial, porque queríamos mejoras en las categorías, vacaciones y sobre todo porque estamos hartos de trabajar durante doce horas y tener que cubrir vacaciones, como si fuéramos máquinas", nos relata.

La respuesta de parte de sus compañeros fue inmediata. Justamente porque no se trata de un despido más, sino que es una acción con el claro objetivo de acallar a cualquier otro trabajador que levante la voz contra una patronal que lleva al límite el desgaste físico de los obreros, con un salario de miseria. Es así como se realiza una asamblea y se vota parar durante ocho horas el día que Cristian tenía la audiencia en el ministerio de Trabajo. Ante la respuesta negativa de reincorporación, se lleva adelante una acción en la puerta de la fábrica donde el despedido lleva un volante a sus compañeros de los diferentes turnos. Esta actividad tuvo el acompañamiento de diferentes activistas, entre ellos, trabajadores de la Serenísima Longchamps, que también se encuentran en defensa de sus conquistas.

Este conflicto está lejos de perder intensidad. La denuncia de Cristian le da al hueso de una cuestión que atraviesa a todos los trabajadores. A la denuncia contra las condiciones leoninas de trabajo se le suma la persecución constante contra los activistas. "En mi caso, cuando me negué a hacer las 12 horas me sancionaban por cosas que eran totalmente inauditas. Pero ellos me suspendían o me hacían firmar descargos. Todo esto para callarme. Por esto me gustaría que mis compañeros pierdan el miedo que generó Bolsapel y que se contagien para que luchen por no ser avasallados". Con estas palabras, Cristian se mantiene firme en una lucha que recién comienza.

Toda la solidaridad con Cristian. Por su reincorporación inmediata y contra los aprietes de la patronal hacia los trabajadores.

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