Con estos dirigentes al referéndum se lo comen los piojos, BASTA DE DILATORIAS

Escribe Camilo Márquez - dirigente del Partido de los Trabajadores de Uruguay

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La LUC [Ley de Urgente Consideración], hay que decirlo, es un armado que fue de mayor a menor. El número de artículos es lo de menos, lo concreto es que Lacalle fue licuando su contenido: primero dejó fuera la reforma de la seguridad social y luego los artículos que minaban el monopolio para el refinado de combustibles, un ataque a [la petrolera estatal] Ancap que sus socios le vetaban al mandatario. Este zurcido con marchas y contramarchas desnudó en el camino la coincidencia de principios entre las dos grandes coaliciones, la de gobierno y la oposición. De otra forma no se puede explicar que el FA apoyara el 50% del articulado de la LUC. No se ha insistido suficientemente en esto, por eso los [dirigentes del FA] Fernando Pereira y Yamandu Orsi hablaban de ser una oposición responsable y tender puentes.

Los dirigentes frenteamplistas pasaron de mencionar un posible referéndum (cuando el proyecto ingresaba al parlamento) a rápidamente archivar esta iniciativa tras la negociación con la coalición derechista de gobierno. Sin embargo, a nivel de los sindicatos y organizaciones populares se comenzó a imponer fuertemente la exigencia de impugnar la totalidad de la ley de urgencia. Mientras algunos dirigentes frenteamplistas continuaron rechazando la campaña de referéndum, otros comenzaron a adaptarse a la presión de abajo. Debe quedar claro que nunca fueron ellos los que tomaron la iniciativa, sino que finalmente la aceptaron y pretenden utilizarla como una vía de control de la protesta social.

[El ex senador de Nuevo Espacio] Rafael Michelini que cuando quiere es un ejemplo de claridad lo expresó sin vueltas “Prefiero a los gurises juntando firmas a que se enfrenten con la policía” (…) “Pasó en Chile, pasó en Colombia… Se juntan con el celular. Se juntan en un minuto. ¿Por qué no va a pasar en Uruguay?”. Michelini da cuenta del protagonismo de la juventud en las movilizaciones, muchas de ellas por fuera incluso de los gremios y del rol histórico del FA como fuerza de desvió y contención. Antes ya había hecho declaraciones en el sentido de que el FA debía evitar un Chile en Uruguay.

Lo que Michelini seguro no esperaba era que el referéndum pasara de ser una operación digitada por la Mesa Política del FA y sus figurines parlamentarios a un verdadero dolor de cabeza. Es que, en el camino, una mayoría de heterogéneas organizaciones se pronunció sucesivamente en favor de una impugnación total de ley de urgente consideración. Esta mayoría es abrumadora en la Intersocial, Fucvam y Feuu incluida. En la Mesa Representativa donde los laderos del FA conservan una mayoría inestable aun así un tercio de los sindicatos con voto en la Mesa Representativa del PIT-CNT se han expresado en el mismo sentido.

Esta situación ha generado un impasse, dejando en evidencia que la política de la burocracia no viene nunca a sumar sino a dividir y copar. El Observador publica que “un dirigente” del FA sin identificar, advirtió que quienes tienen capacidad de juntar las cercas de 700 mil firmas son el Frente Amplio, el PIT-CNT y Fucvam, “por lo que la postura de los dos primeros (a favor de ir por algunos artículos) debería incidir en la decisión final de la Intersocial” [que integran aquellas organizaciones], esto es bastante más que una fanfarroneada, sencillamente es una extorción perfecta. El anónimo dirigente emplaza a la Intersocial a subordinarse so pena de seguir dilatando una definición. El asunto tiene un aspecto más grave, si cabe; como ni la burocracia ni el FA han logrado presentar ni un ensayo de borrador con los aspectos que dice querer derogar, su campaña de bloqueo al referéndum total equivale a una defensa TOTAL de la LUC.

En otras palabras, lo importante no es ya la pelea contra la LUC, la derecha, “el neoliberalismo” y el “fascismo” sino derrotar al adversario interno del “campo popular”. Mientras tanto, los plazos siguen corriendo.

El efecto referéndum ha puesto de manifiesto la duplicidad del centroizquierdismo que no es más que una variable para preservar el statu quo. En los próximos días los acontecimientos políticos seguirán brindando una lección sin igual en esta dirección.

Un triunfo por la derogación transformaría a Lacalle en un “pato cojo”. Los intentos del centroizquierdismo de encapsular el referéndum para limitarlo a un puñado de artículos, desnuda las limitaciones brutales del FA y revela su condición de garante del orden existente y hasta de salvavidas del gobierno.

El Frente Amplio está negociando con el oficialismo una reforma de la seguridad social, que todos los partidos (gobierno y “oposición”) afirman que se impone por el cambio demográfico. Sanatas. Ocultan que todos ellos han rebajado los aportes patronales a la seguridad social y que todos ellos defienden el régimen de jubilación privada (Afaps). Ocultan también, por supuesto, que el que está caduco es el régimen social que establece la masiva desocupación, la emigración de los jóvenes, y los subsidios y exoneraciones a los capitalistas.

El referéndum viene a entorpecer esas negociaciones. Si la comisión de “expertos” tiene 180 días para presentar sus conclusiones, la posibilidad de un plebiscito que golpee al gobierno bajo la línea de flotación puede tirar abajo toda esa negociación, y como mínimo va a demorar la sanción de una ley porque su aprobación impactaría en el propio resultado del plebiscito.

Los dirigentes frenteamplistas no luchan contra la derecha: concilian con ella. Los que quieren pelear son los trabajadores, los estudiantes, los cooperativistas de vivienda y las propias bases militantes de la izquierda. Todos ellos están de rehenes de la política cobarde y fondomonetarista de los jefes del FA. Para romper el inmovilismo que se intenta imponer hay que profundizar las iniciativas superando los marcos y plazos fijados por quienes sabotean la lucha.

Vamos por un acto que refuerce la pelea para tirar abajo toda la política reaccionaria del gobierno del ajuste, la rebaja salarial y la represión.

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