Marcha contra los apremios policiales a trabajador de Danone

Escribe Bárbara Carrillo

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Los trabajadores de Danone convocan este sábado, a las 10.30, a una reunión para organizar una marcha a la comisaría 4° de Longchamps y denunciar los apremios policiales sufridos por uno de sus compañeros, Pablo González.

El pasado lunes 9, por la tarde, Pablo salió de su turno y se acercó a su compañero Daniel Moyano, recientemente despedido de la empresa con argumentos falaces, quien se encontraba encadenado en la puerta de la planta a modo de protesta. Junto al trabajador despedido estaba toda su familia. Su mujer, sus hijos y otros compañeros más. Ya habían pasado varios días de su despido y nadie de la patronal ni de la comisión interna se había acercado a hablar con Daniel. Por esa razón, sus familiares decidieron realizar un corte en la Avenida Berlín, para lograr que alguien se acerque, ya que Daniel denuncia que se trata de un despido encubierto para que la patronal avance con más despidos.

El corte fue repelido por la policía, pero también por personal de Recursos Humanos de la empresa, que se sumó a la represión con un matafuegos. En medio de todo esto, se encontraba Pablo registrando con su celular toda la situación.

Varios policías, algunos con uniforme y otros de civil, sin identificar, se abalanzaron sobre Pablo con golpes y patadas. Lo arrastraron por una cuadra hasta un patrullero que lo traslada a la comisaría 4° de Longchamps (Almirante Brown). Allí continúan los golpes y las torturas. Lo obligaron a sacarse la ropa interior y caminar por la comisaría semi desnudo. En las ocho horas que duró su detención, tanto el comisario como otros efectivos, le mencionaron que la patronal estaba cansado de él, al igual que el gremio. Afuera de la comisaría, familiares, compañeros de trabajo y organizaciones de derechos humanos, trabajadores del a fábricas recuperadas (Gotam) y partidos de izquierda, entre ellos, la Tendencia del Partido Obrero. Fue tal la presión que el fiscal tuvo que dictar su liberación. Pasadas las diez de la noche, Pablo fue liberado y pudo reencontrarse con su familia.

La detención de Pablo, seguida de los apremios ilegales, forma parte de una acción pergeñada por la patronal, utilizando al aparato represivo para aleccionar mediante golpes y torturas a sus trabajadores.

Por su parte, Atilra mantuvo un silencio hermético ante un hecho tan grave. No hubo ningún pronunciamiento de parte de la comisión interna ni de la seccional Capital Federal. Lo mismo ocurrió y ocurre con Daniel Moyano, por el cual, hasta el momento, nadie de la comisión interna salió a exigir la reincorporación. Pero ante semejante atropello, un grupo de activistas se levanta y da pelea. Pablo es uno de ellos, y es reconocido dentro y fuera de la planta por su compromiso constante con las causas sociales. Él estuvo presente cuándo ocurria alguna injusticia con sus compañeros y también en otras fábricas apoyando a otros trabajadores. En medio de la pandemia, junto a su familia y un grupo de compañeros de trabajo, se lanzaron a darle vida al club del barrio, que estaba prácticamente muerto. Colocaron un merendero llamado "Mamá Silvia", y hoy, con la apertura de algunas actividades, se brindan deportes en el club, donde la cuota es un alimento para el merendero. Este mismo compromiso, lo llevó a organizar a los vecinos ante los constantes cortes de luz, motorizando un movilización al municipio. Todo esto, da cuenta de un activismo que preocupa a la patronal, pero también a la burocracia. Porque los trabajadores están cansados de perder conquistas y están jugados a fondo a recuperar la comisión interna para y por los trabajadores.

Por último, desde la tendencia del Partido Obrero, denunciamos los apremios ilegales contra Pablo a la vez que exigimos la reincorporación de Daniel Moyano.

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