Jornada de lucha en Salud: lo que nos deja el 20-21N

Escribe Maxi S. Cortés

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El viernes y sábado pasados se cumplieron las jornadas preparadas por los contingentes activos del movimiento de lucha de la salud de todo el país.

Si bien las jornadas se inscribieron en el Día Nacional de Enfermería, la fecha se colocó como centro del todo el movimiento de salud que presentó, con variantes, distintas iniciativas para luchar contra el colapso sanitario y la miseria salarial que desgasta al personal. En la Ciudad de Buenos Aires, el gremio de los médicos (AMM) convocó a un paro y movilización el 17.

La gestión capitalista de la pandemia y cómo enfrentarla

Todas las reservas activas de lucha de la salud participaron, pero con un grado de fragmentación que nos debe plantear una reflexión.

En el AMBA, Alberto Fernandez y Rodriguez Larreta han resuelto avanzar con la liquidación de la cuarentena con el llamado pasaje “de ASPO a DISPO” . Sin embargo, en todo el país los contagios no cesan y se mantienen en una meseta de 10.000 casos diarios, con un alto índice de ocupación de camas, a pesar de que se promueve el aislamiento en los hogares.

En el interior, el colapso sanitario y el incremento vertiginoso de contagios de los últimos dos meses tiene a los trabajadores de la salud al pie del cañón de la atención masiva de la población. El colapso del sistema sanitario desgasta al personal. Éste comienza a sumar a sus propios caídos. Sin embargo, los trabajadores no han esperado las consecuencias, si no que desde el principio comenzaron los reclamos de condiciones laborales, salariales y de bioseguridad. En el interior, los salarios básicos de enfermeria pueden partir de los 6.000 pesos; en provincias como Chubut o Rio negro, el estado ha dejado de pagar a los residentes.

La jornada se cumplió en buena parte del país. Los autoconvocados del hospital zonal de Bariloche, días antes del 20N, fueron plantados por la gobernadora, que se había comprometido a recibirlos. La respuesta de los trabajadores fue el corte de ruta. Fesprosa (Federación de Profesionales de la Argentina) no acompañó el 20N, salvo en la regional de Córdoba. En Jujuy, los médicos de Apuap fueron al paro, empalmando con la jornada nacional. En Salta, Tucumán, Mendoza, San Juan, Santa Fe, Entre Ríos, Neuquén y Ushuaia, trabajadores autoconvocados junto a agrupaciones políticas y gremiales como Tribuna de Salud (Tendencia) realizaron actos a pesar de las burocracias, mientras que, en Misiones, el colectivo de Salud volvió a salir a las calles con una movilización luego de la gran lucha y acampe por el pase a planta y aumento salarial de semanas atrás.

Los sindicatos

En el AMBA, el 20N no fue acompañado por las direcciones de ATE, Sutecba y UPCN. Sólo respondieron tibiamente ante la presión de las bases en algunos hospitales. La jornada quedó enteramente en manos de los activistas de los hospitales y algunas asociaciones y agrupaciones vinculadas fundamentalmente a la izquierda que- a excepción de Tribuna Municipal del PO (o)- coincidimos en movilizar a Plaza de Mayo. Previamente, algunas agrupaciones de manera aislada realizaron jornadas propias, lo cual le quitó centralidad a la convocatoria. En el caso de los trabajadores del Garrahan, venían de haber realizado una jornada de lucha que logró una amplia solidaridad rechazando el 7% de aumento salarial firmado por UPCN.

El otro hecho que conmovió la escena porteña fue sin dudas la incipiente rebelión contra la burocracia de la Asociación de Médicos Municipales (AMM), arrancando asambleas que resolvieron el paro y movilización por el reclamo salarial. La iniciativa médica atrajo al movimiento de residentes y concurrentes, que se sumó a la movilización con fuerza. La federación de profesionales de CABA se plegó rápidamente habilitando la participación de un activismo a la movilización.

La salud un problema político

El Gobierno Nacional, porteño y los gobiernos provinciales han decidido condenar a la población de nuestro país a la inmunidad por rebaño, que tanto ha castigado a países de Europa o EEUU. El gobierno cifra su expectativa en la aparición de una vacuna. Sin embargo, según la OMS, la capacidad de neutralizar el virus en una población masiva conlleva un trabajo de distribución de 3 a 4 años de la vacuna. Esto en el mejor de los casos, dando por descontada su efectividad.

El colapso sanitario que descargan en la espalda del personal de salud no tiene fecha límite. El gobierno les da la espalda a los reclamos de los trabajadores.

Las paritarias de hambre que ha acordado con los gremios del sector, la reforma previsional y la eliminación del IFE son parte de una política de conjunto, en pos de garantizar los acuerdos firmados con el FMI. Alberto Fernandez no solo ha depositado el futuro de los trabajadores en la incertidumbre de la vacuna, si no también en el acuerdo con el Fondo.

Necesitamos un programa y una lucha unificados. Abramos la discusión y pongamos manos a la obra, porque la realidad apremia y el movimiento insiste.

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