Santa Fe: los trabajadores de la salud seguimos muriendo mientras trabajamos

Escribe Marilin Gómez

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Las movilizaciones realizadas en Santa Fe capital por los trabajadores de salud autoconvocados comenzaron como respuesta al arbitrario acuerdo entre las burocracias sindicales y el gobierno. Fueron en rechazo a los bonos basura; por la defensa del salario, mejoras de las condiciones de trabajo, reapertura de paritarias que resuelvan un aumento al básico – y que contemple los tarifazos anunciados y la inflación imparable- y por el pase a planta para finalizar con la precarización laboral en el Estado.

Estas reivindicaciones no son otra cosa que la lucha contra el ajuste y en defensa de la vida de quienes estamos en la primera línea de atención en la pandemia de Covid-19, las de nuestras familias y la comunidad toda. Por ello, en nuestra última convocatoria presentamos una carta abierta titulada “Trabajadores de Salud Autoconvocados en defensa del Salario, las condiciones de trabajo y la vida, no queremos morir trabajando”. Desde entonces se han sumado decesos en varias localidades, sumando así la gran pérdida de una treintena de compañeros y compañeras esenciales.

Nos dicen esenciales, nos tratan como descartables

El colapso del sistema de Salud en la provincia quedó en evidencia en la ciudad de Rosario y en las localidades de cordón industrial del sur provincial cuando se abrieron falsas actividades esenciales en rubros industriales y portuarios, generando una vuelta al trabajo en masa que disparó miles de contagios diarios y las primeras muertes de trabajadores de la salud por Covid-19.

Luego la situación se fue extendiendo en el resto de la provincia, dejando en evidencia que la mortalidad en los trabajadores de la salud está directamente relacionada a las condiciones de trabajo y la precarización laboral. Ejemplo de esto son las muertes de jóvenes enfermeras del norte de la provincia, donde el sistema de Salud tiene una deuda histórica en cuanto a recursos y elementos de protección que nos permitan garantizar la atención en Salud a la comunidad; como el caso de la enfermera de Timbúes, monotribustista, asmática y diabética, que se vió obligada a trabajar en pandemia.

En similares condiciones trabaja el personal de emergencia Covid, que no cuenta con ningún derecho como trabajadores – no tiene seguros, ni salario pagado a término, ni continuidad laboral, si sobreviven a la pandemia.

Frente a esto, vemos que la promesa del pase a planta tratada durante la aprobación del presupuesto 2021 no fue más que una apuesta para dilatar los tiempos y confundir a las bases organizadas tras el reclamo.

Paritarias en diciembre, presionemos en las calles

Ante una consulta realizada por El Litoral, el secretario de Trabajo, Juan Manuel Pusineri, adelantó que "seguramente en estos días" se retomará la discusión salarial.

Somos conscientes de que el presupuesto de Perotti para el 2021 deja a las claras que la propuesta salarial se disputa entre un porcentaje a fin con el acuerdo de hambre para los estatales nacionales, que fue cerrado entre Fernández y la CGT-Upcn en un 7%, o nuevos bonos basuras no remunerativos ni bonificables, que tampoco suman al mísero aguinaldo que se pretende “generosamente” adelantar. Cualquier acuerdo en estos términos tenderá a empujar a las y los estatales a las calles.

Las bases tenemos que salir de manera conjunta a denunciar este nuevo atropello a las conquistas históricas de las trabajadoras y trabajadores, denunciar el ajuste del gobierno y la complicidad absoluta de las burocracias, exigir un aumento de emergencia de no menos de un 50% en la perspectiva de un salario igual a la canasta familiar y defender las jubilaciones actuales y futuras.

En distintos puntos del país, los movimientos autoconvocados de diferentes rubros han abierto un camino de luchas y huelgas a las que los santafesinos debemos sumarnos.

Impulsemos asambleas en los lugares de trabajo, avancemos en la coordinación de las luchas con un programa de salida a la crisis humanitaria a la que el capital y sus representantes en los gobiernos nos han empujado.

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