La muerte de Tabaré Vázquez, la “izquierda” que llegó al poder

Escribe Camilo Márquez - dirigente del Partido de los Trabajadores de Uruguay

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Tabaré Vázquez falleció en la madrugada del domingo pasado a los 80 años. Desde la entrega del mando en marzo a su sucesor se había mostrado en contadas ocasiones para luego anunciar la presencia de un tumor en su organismo. Apenas días antes de su fallecimiento una entrevista televisiva en horario central lo mostraba visiblemente disminuido. Médico oncólogo de profesión, las ironías del destino lo llevaron a pelear con un cáncer en los descuentos de su vida, “ahora estamos mano a mano”.

Es un lugar común el señalamiento del origen obrero de Vázquez: provenía del barrio La Teja, en el oeste de Montevideo, zona proletaria por excelencia. Su padre era trabajador de Ancap, la refinería estatal de combustible ubicada en el mismo barrio. Aunque su origen familiar es incuestionable, si lo es en cambio su propia trayectoria. Y es que rápidamente va a desempeñarse en tareas muy distintas a la de un “humilde” laburante. En especial en la década del 70 y principios de los 80, parte que los biógrafos de izquierda de todo pelaje se saltean permanentemente. Ya en 1969 ejercerá como médico certificador de Jefatura de Policía. Desde allí ostentó diversos cargos de confianza bajo la dictadura: Docente adjunto de la Universidad de la República (intervenida por el régimen militar desde 1973), fue jefe del departamento de Radioterapia (dependiente del ministerio de salud pública) y hasta encabezó la Dirección de Energía Nuclear donde sustituyó a un científico de cierto renombre acusado de “izquierdista”. En 1981 fue becado por el gobierno del dictadorzuelo Gregorio “Goyo” Álvarez, para especializarse en Israel. Sobre el vínculo de Vázquez con la dictadura hay un famoso episodio en que saluda por medio de un telegrama de felicitación la asunción del Goyo. Este telegrama fue publicado ese mismo año por el diario El País. El hecho jamás fue desmentido. Toda esta parte de su currículum es ocultada obscenamente por los periódicos nacionales que soslayan su rol en distintos cargos de jerarquía en el periodo dictatorial. Con una circunstancia más, uno de sus hermanos, Jorge “el Perro” Vázquez estuvo en prisión desde 1972 y hasta que culminó la dictadura. Era miembro de un grupo armado menor, el OPR-33, de orientación anarquista, condenado a 16 años, es decir un “pesado”. El régimen era el celoso vigilante de una sociedad altamente vigilada, especialmente en lo que a los funcionarios públicos se refería. Vázquez no solamente no fue molestado, sino que hizo negocios en su campo, la medicina, y escaló progresivamente hasta transformarse en el principal empresario de la oncología.

A la salida democrática ingresará rápidamente al Partido Socialista y casi automáticamente a su comité central. No tuvo ninguna militancia conocida ni gremial ni política previa al golpe de estado. Su única actividad conocida hasta entonces era en el fútbol, donde presidió el club Progreso y ocupó la Tesorería de la Copa de Campeones, más conocida como “Mundialito” disputado en el país en 1980. En 1987 se integró a la Comisión Nacional pro-Referéndum contra la ley de impunidad, aunque en un rol organizativo y no de acción pública. Un año antes había ingresado en la Masonería. Cuando es postulado como candidato a intendente del FA en 1989 no era muy conocido ni siquiera en la militancia del FA. Conquistará por primera vez nada menos que el municipio de la capital, el centro político del país. En este periodo las distintas alianzas bajo el amplio alero del Frente Amplio operaban como factores totalmente desligados de la clase obrera. Vázquez se consolida como la estrella ascendente frente al tándem Seregni-Astori que representaban la dirección histórica de la coalición de izquierda y su continuidad. La administración de Montevideo será el eje para el cultivo de la relación con el imperialismo, cuando el flamante intendente centroizquierdista reciba a Bush padre y le entregue las llaves de la ciudad en 1990. En la misma línea acentuará los compromisos del FA con el régimen político y provocará diversas crisis.

Estamos en los días de disolución de la URSS, que aceleró un proceso que ya estaba en marcha de integración al Estado capitalista y abandono de las posiciones nacionalistas (o limitadamente anti-imperialistas) del FA y de acercamiento al imperialismo. La descomposición del PCU fue vertiginosa, e incluso las que la resistían defendieron en un congreso del FA el abandono de la “estatización de la banca”, que todavía figuraba en la plataforma de la coalición.

En las elecciones de 1994 Vázquez será candidato a presidente de un “Frente Amplísimo”, (ya Encuentro Progresista) ostensiblemente derechizado y completamente integrado a la “cultura de gobierno”. Esa elección será la del triple empate entre Colorados-Blancos- Frente Amplio: 32% Sanguinetti, 31 Volonté y 30,5% Tabaré Vázquez, y la última en la que se definirá de esta forma. En 1996 los partidos tradicionales con el apoyo de Astori y Seregni impulsará la Reforma constitucional que entre otras cosas impondrá la segunda vuelta o balotaje.

Esta reforma que se sometió a plebiscito era una respuesta de los capitalistas a la crisis de su propio régimen político. La enorme disgregación de los partidos tradicionales y del propio FA, la incapacidad para abrir una salida a la crisis económica y una tendencia cada vez mayor a una agudización de la lucha de clases no solo en el país sino a nivel regional obligaba a los explotadores a modificar su régimen para continuar dominando. Necesitaba llevar adelante una ofensiva mayor contra las masas y el régimen político no tenía la suficiente coherencia, fundamentalmente por la tremenda fragmentación política de la burguesía en tres o cuatro partidos y una infinidad de sublemas y subcoaliciones. Esta tentativa provocó una crisis en el FA. Como dijimos, Seregni que era el presidente de la coalición le había dado el aval a la reforma en nombre de la fuerza política, Vázquez lo desautoriza y Seregni renuncia a la presidencia del FA que pasa al propio Vázquez. El rechazo se sustentaba en razones evidentes, era vista como una maniobra para arrebatar al FA el triunfo en las elecciones siguientes. Vázquez logrará alinear a todo el FA: “Nunca ninguna dirección burguesa en el seno de la coalición había logrado un poder tan aplastante, disciplinando a todas las fracciones detrás de su proyecto político” (Tribuna de los Trabajadores N°119, 03/01/1997)

Con el ballotage los capitalistas buscaban un reaseguro para imponer un gobierno que defendiera sus intereses, y que pudiera enfrentar las luchas de las masas. Lo que se buscaba era imponer a todo candidato que obtuviera una mayoría simple la realización de acuerdos que les permitieran ganar en “segunda vuelta”. Vázquez comprendió que la reforma podía sustraerle la victoria en la próxima contienda electoral (como efectivamente sucedió). En las elecciones de 1999 fue el más votado, con el 40%, pero el triunfo de la reforma tres años antes cambiaron las reglas de juego, ahora se necesitaba la mitad más uno de los votos para imponerse. En segunda vuelta Blancos y Colorados tejieron una alianza largamente previsible y se impusieron en segunda vuelta con un 55% sobre un Vázquez que ya era el líder indiscutido no sólo de la oposición sino del principal partido del país.

“Doctor Vázquez, se lo requiere en Urgencias”

En la crisis del 2002, el frente popular jugará todo su peso y Vázquez todo su prestigio para evitar que Batlle terminará pidiendo el helicóptero, como De la Rúa unos meses antes.

“Batlle agonizante… «DOCTOR VÁZQUEZ SE LE REQUIERE EN URGENCIAS…»” titulaba Tribuna de los Trabajadores para graficar el estado de las cosas. El gobierno del colorado estaba con el pulmotor, sus socios blancos se habían retirado de la coalición más rápido de lo que habían entrado, jaqueado por el derrumbe de la plaza financiera y la lucha popular, el doctor del barrio la Teja se propuso salvarle la vida, “si al gobierno le va mal, al país le va peor”, una declaración de cogobierno con Batlle. La crisis de ese año fue el golpe decisivo al régimen burgués tradicional. La apariencia es que hay una estrategia de “acumulación de fuerzas” paulatina que es exitosa. Es un espejismo. El FA actuó para evitar una movilización de masas que derrocara ese régimen de colorados y blancos, y darle una vía “ordenada”. Vázquez y Astori fueron al FMI y al Banco Mundial a dar garantías de continuidad de los pactos con el imperialismo.

Esto no evitará que el ala izquierda del FA al mismo tiempo acuse a los trabajadores municipales en huelga en ese mismo momento contra el intendente frenteamplista de “hacerle el juego a la derecha”.

En cierta forma hablar de Vázquez es hablar del FA, esta fusión no es rara en la historia y mucho menos en política. La llegada del FA al gobierno fue preparada largamente, sube finalmente como producto de la creciente descomposición de los partidos burgueses tradicionales. En particular luego de la crisis de 2002 tuvo un gran crecimiento. Esta corrosión del régimen político fue/es común a toda América Latina. Tabaré Vázquez surgió de una forma que hoy día podría ser catalogado como un “outsider”. Con una aguda inteligencia logró imponerse sistemáticamente a grupos, bloques y camarillas, sorteó obstáculos y concitó apoyos en un sistema en los que los aparatos partidarios tiene un elevado peso. Siendo estrictos, en Uruguay los partidos son en verdad cooperativas electorales, tanto los partidos tradicionales como el FA carecen de cualquier cohesión política, no digamos “homogeneidad”. TV se movía en este laberinto jugando a varias bandas y volteo a verdaderos pesos pesados antes de transformarse él mismo en uno.

Será presidente en dos periodos muy distintos, 2005-2009 y 2015-2019. Asumirá su primer mandato con cifras de pobreza escandalosas, desempleo y subempleo galopante. Tomará toda una serie de medidas paliativas a caballo de los altos precios de las materias primas y la reactivación económica asociada. Despejó cualquier temor que pudiera guardar la burguesía y el “mundo de las finanzas” confiando el mando de la política económica a su adversario ultra pragmático Danilo Astori. Chocó con el movimiento de mujeres y con gran parte de la estructura del FA cuando vetó a fines de 2008 la ley de interrupción voluntaria del embarazo (hasta las 12 semanas). Si bien dio el puntapié para la búsqueda de detenidos desaparecidos durante la dictadura los resultados en este campo (como durante toda la “era” progresista) fueron más que escasos. Media docena de cuerpos encontrados en batallones dispersos y un puñado de represores procesados por distintos crímenes, sin hilo conductor y siempre bajo una enorme presión de la movilización popular. El aparato y la línea de mando del ejército fueron dejados intactos. El “desarrollo productivo” quedó reducido a las mega fábricas de pasta de celulosa de capitales sueco-fineses prohibidas en sus países por sus efectos destructivos de la naturaleza y el monocultivo de soja. Sobre el asunto vale recordar que Vázquez llegó a solicitar apoyo del carnicero Bush en el conflicto que se mantenía en ese momento con la Argentina entorno a la fábrica de este género que se instaló a la vera del Río Uruguay, en la ciudad fronteriza con Gualeguaychú, donde una asamblea popular mantenía una prolongada protesta.

Ya en su segundo mandato asumió sin producir ni el diez por ciento del entusiasmo que en 2004. Una enorme mayoría de los explotados votó nuevamente a Vázquez como un “mal menor” frente a los candidatos de los partidos blanquí-colorados que no levantaban cabeza. El desengaño con los sucesivos periodos centroizquierdistas fue guardando en el “disco duro” de la clase obrera toda la experiencia recorrida.

Así es que se llega a la huelga más importante que debió enfrentar un gobierno del FA, la de la educación de 2015. Esta lucha se intentó quebrar por medio de un decreto de “esencialidad” que es potestad del presidente de la república. Vázquez lo emitió en un hecho histórico sin precedentes, pues a nadie se le ocurre que la educación está dentro de esa categoría. Con esto superaba incluso a gobiernos de carácter ultra represivos como los de Pacheco Areco, que no se atrevieron a llegar a este nivel. Las razones para golpear eran eminentemente políticas.

Los analistas, y articulistas que por estas horas enumeran logros y ensalzan al individuo no alcanzan a explicar cómo luego de dos mandatos y quince años del FA se ha desmantelado en meses todos esos “avances”. Según las últimas proyecciones la Tasa de Desempleo Ampliada supera el 20% (¡!).

Vázquez, inteligentísimo político, constructor de lealtades y tejedor de alianzas a varias bandas, temido por sus contrincantes y admirado por sus partidarios hasta el final. Murió como un “hombre de Estado”, reuniendo en su funeral a todas las clases sociales.

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