La lucha del Parque de la Costa

Escriben Ceferino Cruz y Karina del Greco

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El preventivo de crisis de facto que la Sociedad Comercial del Plata ha presentado por el Parque de la Costa arrojó a un limbo a quinientas familias. La amenaza de cierre viene desde antes de la pandemia. La patronal del parque de diversiones más grande del país considera que luego de veintitrés años no está ganando lo suficiente, y quiere cerrar sin abonar el total de los salarios y sin indemnizar, a pesar de que se trata de un holding gigante. Al frente se encuentra Ignacio Noel, que también es dueño de la empresa de alimentos Morixe, y que tiene importante participación en sectores estratégicos de la economía.

En octubre comenzaron las suspensiones del personal de mantenimiento de los juegos. Enseguida sobrevinieron las presiones para que personal fuera de convenio tomara la “oferta” de retiro voluntario, consistente en un 130% del salario por toda indemnización. Este despido encubierto esquiva o pisotea dos decretos presidenciales -los de la doble indemnización y la prohibición de despidos- con la venia tácita de los gobiernos provincial y nacional y de las burocracias sindicales.

Mutis sindical

Dos sindicatos están involucrados en el conflicto: Pasteleros, de inserción minoritaria ya que sus afiliados son los menos; y el SUTEP, sindicato del espectáculo público, con mayor presencia en el Parque. Pasteleros dejó pasar omisiones de pago de salarios, aunque los “reclama”, y el SUTEP directamente firmó la reducción salarial a espaldas de los trabajadores, de modo que estos han estado cobrando el ATP más el 50 % del salario, lo que resulta en una rebaja del 25 %, que ninguna asamblea acordó.

El miércoles 9 de diciembre el SUTEP fue al Concejo Deliberante de Tigre, donde se trataría la condonación de una deuda de la empresa al municipio, con el objeto de moldear una oferta tentadora para un posible comprador del predio. La dirigencia pretendía que los empleados acompañaran esa “acción” con una movilización. No habían realizado ninguna acción reivindicativa de peso, y de pronto sacaban de la galera esta actividad para dorarle la píldora a una patronal inexistente, en una muestra sin igual de obsecuencia previa. Los trabajadores rechazaron la maniobra, y posteriormente, sin intermediarios, arrancaron a una parte de los concejales un compromiso para exigir el pago total de los salarios a cambio de la condonación.

La lucha

Desde el principio un núcleo duro de jóvenes trabajadores constantemente interpeló a los delegados y dirigentes, principalmente, del SUTEP. Eran una veintena los que asistieron o impulsaron reuniones con los delegados gremiales. Este grupo de trabajadores, aguerridos y con una extraordinaria presencia de compañeras mujeres, son una verdadera vanguardia que encabeza los reclamos y la organización colectiva.

La presión llevó al sindicato a organizar una movilización para el domingo siguiente. El SUTEP, Pasteleros y sindicatos políticamente afines juntaron con sus aparatos una cantidad de gente en la rotonda tigrense, con un despliegue importante, llamada de Sergio Massa incluida. El presidente de Diputados, máximo dirigente del peronismo local, prometió por el altoparlante de un celular una solución que aún no se asoma. La burocracia copó la manifestación y relegó a los trabajadores. Cuando estos, intentaron llevar su cartel al frente, se lo arrebataron y rompieron. Todo ha sido filmado y valientemente denunciado por los activistas de base.

La organización por abajo

Desde entonces la burocracia ha abandonado las acciones colectivas. Asimismo, surgió la autoconvocatoria de los Trabajadores en Lucha del Parque de la Costa. Con una concentración en la puerta de la filial Tigre del Ministerio de Trabajo el 10 de diciembre, concitaron la solidaridad de corrientes, agrupaciones y cuerpos de delegados combativos de otros gremios, mientras, en La Plata, se reunían los sindicatos y al gobierno provincial. De la reunión en la capital provincial, salieron promesas, por lo pronto, de pago de aguinaldo, levantamiento del retiro voluntario y pago del mes de enero ante la desaparición del ATP.

Con métodos directos y combativos, la autoconvocatoria junta fuerza y experiencia con cada acción. El 12 estuvieron en la convocatoria del SUTNA en Pilar; el domingo 13 unos treinta compañeros hicieron su primera gran asamblea decidiendo más acciones, y movilizaron; debaten y sacan sólidas conclusiones. El crecimiento es fuerte.

Con miles de despidos y suspensiones, paritarias inexistentes o a la baja, la mitad del país en la pobreza, 40 % de trabajo precarizado, con el impuesto al salario amputando los sueldos que quieren escapar a la línea de pobreza -todo ello bajo la vista gorda de las burocracias– el activismo de estas compañeras y compañeros adquiere relevancia fundamental, y pone en perspectiva la coordinación de las luchas.

Reincorporación ya de los 500 despedidos y despedidas. ¡Viva la lucha de los trabajadores del Parque de la Costa!

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