La Serenísima/Danone Longchamps: la lucha es por el salario

Escribe Bárbara Carrillo

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Desde hace varios meses se viene discutiendo en la planta de Longchamps el fin del régimen del 7×2 que había entrado en vigencia desde el año 2003. Este régimen consiste en siete días trabajados por dos de franco, las dos primeras semanas y un franco compensatorio, la tercera. Los casi 200 trabajadores que están bajo esta modalidad pasarán a trabajar 44 horas semanales como la totalidad de la planta. Para los trabajadores que estaban bajo este régimen, el golpe al bolsillo es brutal, ya que significa una pérdida de entre 35.000 y 40.000 pesos al mes. Y, es por esta razón que se han colocado de manera firme y con asambleas autoconvocadas en la puerta de la planta con la exigencia de seguir bajo la misma modalidad. Desestimando las intenciones de la patronal que intenta negociar, de manera individual ofreciendo una indemnización que no compensa en nada lo que se perderá con el cambio de régimen.

Pero, lo que sale a la superficie de toda esta discusión es que el salario básico de los trabajadores lácteos es totalmente paupérrimo. Dos años sin paritarias, sumado a negociaciones a la baja dan como resultado una confiscación total al bolsillo de los trabajadores lecheros.Héctor Ponce se jacta en cada de entrevista de marcar que el sueldo de los lecheros es uno de los más elevados del país, pero la realidad es que el básico conformado, en todas las categorías, no cubre las necesidades de una canasta familiar y, para lograr acercarse a ese monto, los trabajadores deben llevar sus esfuerzos al máximo. Como por ejemplo hacer una determinada cantidad de horas extras,trabajar feriados y fines de semana o dejar su salud de lado para cumplir con el presentismo que se ha endurecido desde la reforma del convenio, entregado en bandeja a las patronales por el gremio Atilra.

La salud de los trabajadores en peligro

Más allá del régimen en que se encuentren los trabajadores, hay algo que unifica a la totalidad de la planta y que es una bomba de tiempo para la salud de todos ellos: Los turnos rotativos, que provocan toda una serie de consecuencias negativas en la salud y en la vida social de los obreros. Está comprobado que el organismo necesita varios días para lograr adaptarse a cada ciclo, y con los turnos rotativos, cuando se está logrando esa adaptación, se vuelve a comenzar otra vez. Esto provoca diversos trastornos neuropsiquiátricos como así también la imposibilidad de poder planificar una vida social y familiar.

Este punto tan importante fue parte de una lucha llevada adelante por los trabajadores papeleros de Kimberly. Pero, para Atilra, este un punto que jamás se ha discutido. Otra muestra más de que quienes deberían defender el salario, los puestos de trabajo y la salud de los trabajadores se han convertido en defensores de las patronales.

Panorama lácteo nacional

La planta de Longchamps no puede ser caracterizada de manera aislada. La situación de la industria láctea en el país está en un estado crítico y tiene como responsables al Estado, las patronales y la burocracia sindical. Queda más que claro que un trabajador no puede pagar un sachet de leche a 60 pesos, o un sachet de yogurt a 100 pesos, con un salario que está rondando la canasta de pobreza. Y esto vale para los mismos trabajadores que producen estos lácteos. Por un lado tenemos a un Estado que condena a la población trabajadora a la malnutrición, y por el otro, tenemos patronales que despiden, cierran fábricas y flexibilizan con todo el apoyo de la burocracia sindical. El caso de SanCor es el más emblemático en este punto. Es en este cuadro que una de las empresas más grandes del país, y del mundo, pretende planificar la vida de los trabajadores en base a sus necesidades y sus ganancias.

Desde la tendencia del partido obrero sostenemos que deben ser los trabajadores los que discutan y lleven adelante un plan de lucha por sus reivindicaciones. El gremio ha dado pruebas contundentes de que está ubicado del lado de las patronales, y es por esto que urge una deliberación entre las bases a través de una asamblea general de todo el gremio. Para que se discuta la defensa de un salario básico igual a la canasta familiar (que ya sobrepasa los 70.000 pesos), por la reapertura de paritarias, un bono de emergencia que logre reparar lo perdido por la inflación y que ante cualquier cambio del régimen laboral no se afecte a la baja el salario.

contra los despidos, los cierres de fábricas y las suspensiones. Por los trabajadores de SanCor que están sin cobrar sus sueldos o cobrando al 70% incluidos los repositores y corredores. En defensa de la salud de los trabajadores, considerando al trabajo nocturno y los turnos rotativos como insalubres y por lo tanto exigiendo una jubilación anticipada, la reducción de los trabajos nocturnos a seis horas, la prohibición de tareas de riesgo también en horario nocturno y la extensión a 45 minutos de las pausas alimentarias en dichas jornadas.

Todo esto forma parte de un pliego reivindicativo que debe ser arrancado mediante un plan de lucha a nivel nacional y en coordinación con todos los trabajadores lácteos del país.

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