Vicente López: la lucha de los compañeros de Salud

Escriben Federico Decoppet y Carlos Frígoli

Por el bono de $14.000, los nombramientos y el pase a planta de los trabajadores precarizados

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En el distrito de Vicente López, probablemente el de mayor recaudación por habitante de la provincia, las condiciones de salario y trabajo de los trabajadores municipales, y particularmente los de salud vienen sufriendo un agudo deterioro. Como paliativo, y con el antecedente de un bono de $ 7.000 cobrado a fines de 2019, los sindicatos solicitaron un bono de $ 14.000. La respuesta del intendente Jorge Macri fue una burla, $ 3.000, lo que probablemente él mismo gaste en una cena frugal. Para acompañar la miseria, eso sí, le regaló una plantita a cada trabajador.

La indignación se expresó en numerosas dependencias, como la maternidad Santa Rosa, en salas periféricas como la Burman de Carapachay y en el cementerio. Pero la protesta más visible fue la de los trabajadores del Hospital Houssay, donde se generó un vigoroso movimiento de asambleas y actos callejeros protagonizado por los trabajadores autoconvocados. Varias consignas sobresalen con absoluta nitidez: que paguen los $ 11.000 que faltan, y que se pase a planta permanente al personal precarizado, condición que se arrastra por años, y los correspondientes nombramientos y respeto a la carrera hospitalaria. La primera repercusión de la acción de los compañeros fue la convocatoria de la intendencia a una reunión con los gremios el próximo miércoles para discutir el tema, en un intento de contener el desarrollo del conflicto.

A nadie se le escapa, en la Argentina y en el mundo, la desigual batalla que vienen librando los trabajadores de la salud contra la pandemia, que le ha costado la vida a muchos de ellos. Una pelea que llevan adelante en las malas condiciones en la que han dejado a la salud pública décadas de desfinanciamiento, de sueldos muy por debajo de la canasta familiar, y crecientes condiciones de precariedad laboral. Estas condiciones llevan a muchos a sobrecargarse de trabajo, o trabajar en dos lugares, con el desgaste y agotamiento consecuentes. Esa es la situación con la que deberán encarar la mal llamada “segunda ola” de la pandemia.

La lucha en Vicente López es parte de una rebelión del personal sanitario que recorre el país. Es de sumo interés para la población trabajadora, porque su defensa es la de la salud pública, que intentan menoscabar en función del lucro de las privadas. Por eso importan las adhesiones y la coordinación de los distintos movimientos en la provincia y su confluencia con las luchas en capital y el resto del país, en un torrente común.

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