Salud: otra muerte más que pudo ser evitada

Escribe Adriana Flores

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Las consecuencias del rebrote han comenzado a sentirse en los hospitales porteños de distintas maneras. El pasado 17 de enero falleció, por covid, Nemesio Flores, un trabajador de enfermería del hospital Moyano de la Ciudad de Buenos Aires. Su muerte, siendo de las primeras entre el personal de salud en este año, hace sonar las alarmas del impacto en el sistema de salud de la reciente suba de contagios en el AMBA.

Internado en el Hospital Muñiz, el compañero luchó por dos semanas, pero no logró superar el cuadro comprometido. Empujado al pluriempleo por los salarios de hambre que acuerdan el gobierno de la ciudad y las burocracias sindicales, y a pesar de su condición de personal de riesgo, estuvo trabajando toda la pandemia durante 2020.

Dio su batalla durante la primera ola, pero el virus tomó al compañero agotado frente al cansancio y estrés laboral. La falta de personal, licencias y vacaciones -que muchos trabajadores de los hospitales de la Ciudad no pueden tomarse- se cobró una nueva vida que podría haber sido evitada. El estado y la burocracia sindical son responsables.

En nuestro país no hay ningún plan sanitario de envergadura. Frente al descenso de casos durante los meses de octubre y noviembre, no solo no se previó este rebrote -cuando en todos los países del cono sur se disparaba-, sino que se relajó el sistema sanitario, desmontando salas y servicios covid que debieron, dos meses después, ser reorganizados de urgencia. El presupuesto para la salud retrocede.

A la falta de recursos humanos suficientes para cubrir los servicios - se sostienen con un enfermero por turno en algunos casos- se suma la falta de inversión en las estructuras edilicias. Entre los problemas podemos ver la falta de salas especiales para aislamiento, vestuarios, showroom, office “sucios” para poder realizar el lavado de manos, preparar inyectable o cambio de equipos de protección personal. Se improvisa todo esto en los mismos office “limpios” de enfermería donde el personal organiza su trabajo y desarrolla sus intervalos. Servicios sin ventilación necesaria tanto para el personal como para los pacientes, ascensores para traslado de camillas que no funcionan obligando a los enfermeros a realizar un trabajo extremadamente peligroso al bajar pacientes por las escaleras. La situación se agrava para todo el personal de salud, ya que se dejaron de realizar en CABA los testeos regulares desde hace dos meses, en todos los hospitales.

Si bien recientemente ha habido un relativo descenso en la curva, las medidas “sugeridas” por el gobierno nacional a los distintos gobiernos provinciales y municipales para contener la circulación social en horarios nocturnos no tienen peso y el proceso de vacunación avanza lentamente. El intento del gobierno porteño, como del de la provincia de Buenos Aires, de iniciar clases con presencialidad puede ser el detonante de un nuevo ascenso de la circulación viral y los contagios, como ya se ha visto en otros países.

Con salarios de miseria, y un estado de agotamiento límite, el 2021 será para el personal de salud un gran desafío. Para poder poder hacerle frente a una “segunda ola” es necesario superar estas condiciones. Una vez más, en la defensa de nuestros derechos laborales se juega la vida de los trabajadores y de la población. La deliberación debe comenzar por los servicios y las asambleas de turno. Se debe preparar condiciones para las asambleas generales y las medidas de fuerza necesarias, como son el paro, con guardias mínimas, por tiempo indeterminado.

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