Moyano: acto en homenaje al enfermero Mario Flores

Escriben Maxi S. Cortés y Enfermería de Tribuna de Salud - Tendencia - CABA

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La muerte por Covid del enfermero Mario Flores no fue indiferente para sus compañeros del hospital Moyano. Ayer 5 de febrero, los compañeros realizaron en la puerta de entrada del hospital un reconocimiento y homenaje al compañero.

Una muerte que podía ser evitada

Mario falleció a los 58 años de edad en el hospital Muñiz, donde estuvo internado por dos semanas. La muerte de trabajadores de la salud en pandemia no es novedad, pero tuvo el impacto de ser de las primeras dentro del personal de salud de la CABA, como producto del rebrote de inicio de este año. En el sistema público, el número de enfermeros fallecidos en pandemia se acerca a 300.

El rebrote había tomado a Mario, como le sucede a tantas trabajadoras y trabajadores de la salud, muy cansado, luego de batallar todo el 2020 contra la pandemia en un sistema de salud fuertemente precarizado, sin licencias, francos y días de descanso suficientes. La falta de incorporación de personal es uno de los reclamos más sentidos de todos los servicios del sistema de salud, desde terapistas y médicos a enfermería. Por eso la enfermería lucha por el reconocimiento de sus tareas.

Mientras tanto, más de mil estudiantes de enfermería en la provincia de Buenos Aires esperan se habiliten sus prácticas finales para recibirse y poder trabajar. Fueron suspendidas por el ministerio de educación de la nación al inicio de la pandemia. La muerte de Mario es responsabilidad del estado, para quien el personal de enfermería es menos que un número, y de las burocracias sindicales que nada hacen frente a toda esta realidad que viven los trabajadores. Como dicen los trabajadores del hospital Moyano, “la muerte de Mario podía evitarse”.

El acto

A Iniciativa del colectivo independiente de trabajadores de enfermería del hospital, los compañeros directos de Mario se organizaron para imprimir fotos y armar carteles de despedida, invitar a los familiares que se hicieron presentes y realizar un acto donde hablaron compañeros, familiares y se leyó una poesía elaborada por uno de los obreros del hospital. Se acercaron al acto delegaciones de algunos sindicatos, personal de supervisión de enfermería, trabajadores del departamento de servicio social y el subdirector del hospital.

En el emotivo acto se reflejó el esfuerzo y la dedicación con la que interviene todo el personal de salud. Pero también las graves condiciones de precariedad y salarios de miseria que no permiten a los trabajadores esenciales llegar a fin de mes, obligándolos al pluriempleo y exponiéndolos a un mayor riesgo y vulnerando su salud. La muerte siempre se presenta como un hecho de tristeza, pero la muerte de un obrero atraviesa transversalmente a todos los compañeros despertando instintivamente un lazo de unidad de clase que se respira en el ambiente. Así se vivió en la puerta del hospital.

El 2021 será para el personal de salud un gran desafío. Para poder hacerle frente a una “segunda ola” es necesario superar estas condiciones que oprimen a los trabajadores con organización y unidad de clase. Una vez más, en la defensa de nuestros derechos laborales se juega la vida de los trabajadores y de la población.

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