Camioneros: trabajadores de alto riesgo, sin bono de fin de año

Escribe Fabián Pacheco

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Después de vociferar durante una buena parte del 2020 contra la conducción de la CGT por arreglar suspensiones al 65% y declarar que no permitirían rebajas salariales o descuentos, la burocracia que conducen los Moyano acordó un bono de fin de año que deja afuera a los trabajadores de alto riesgo y despeja el terreno a las patronales para que paguen licencias con brutales recortes.

El acuerdo firmado por los Moyano con las patronales nucleadas en la Federación Argentina de Entidades de Transporte y Logística (FAETYL), establece en sus considerando que se reconocerá el pago del bono solamente a “aquellos trabajadores que hubieran prestado servicio durante más de la mitad de los días hábiles de 2020”. Es decir que los compañeros que hayan salido de licencia antes de julio de 2020 se quedan sin bono.

Los trabajadores de alto riesgo venían cobrando, en el mejor de los casos, por el artículo 223 bis de la Ley de Contrato de Trabajo, el 75% del neto conformado en este caso, lo que revelaba un acuerdo con el sindicato que no se dio a conocer públicamente. Ahora, aparentemente, el acuerdo caducó, ya que muchas patronales han decidido pagar sólo el sueldo básico a partir de diciembre, tomando como base el decreto que gobierno de Fernández promulgó en octubre de 2020 y avaló con su silencio la conducción del sindicato; es decir, hay vía libre para los recortes salariales sobre los trabajadores de riesgo. Este hecho, en Camioneros, implica que los trabajadores cobren menos del 65 % del básico conformado, ya que no se liquidan los adicionales de viáticos y comida que están sujetos a la asistencia al lugar de trabajo; un gigantesco castigo por ´ausentismo´ a compañeros que corren riesgo de vida por la pandemia.

Estos descuentos van a llegar al extremo con el cobro del bono. Si contamos los cobros de febrero a mayo, que incluyen el pago de esta suma fija (cuatro cuotas de $6.250), los que estén de licencia van a cobrar, con suerte, el 50% de sus ingresos de convenio comparado con trabajadores que se encuentran prestando tareas en la misma categoría; esto calculado sobre el básico conformado, sin contar horas extra. De este modo, la burocracia moyanista se coloca por detrás de los gordos de la CGT, lo que es mucho decir.

Esta concesión a las patronales es parte de una política que tiene larga data: las relaciones con las empresas del sector, que ha llevado recientemente al propio Hugo Moyano a oficiar de vocero de las patronales ante el gobierno, reclamando para estas beneficios impositivos, en una visita a la quinta de Olivos, al frente de una comitiva de empresarios del transporte.

La simbiosis entre Moyano y las patronales fue la base para sumar afiliados que se encuadraban en otros convenios, cuando estuvo al frente de la CGT durante el primer y segundo gobierno kirchnerista. El acuerdo consistía en la devolución de aportes patronales por parte del estado, siempre y cuando las empresas encuadraran a sus trabajadores bajo el convenio de Camioneros; razón fundamental del rencor que le guardan los gordos de la CGT.

Volviendo a la cuestión salarial, los Camioneros han perdido 35 puntos porcentuales con respecto a la inflación en los últimos tres años, 20 de los cuales se perdieron en la última paritaria, una verdadera política de rebaja salarial que se agrava considerando la esencialidad del transporte y por lo tanto la exposición de los trabajadores en la pandemia. En este aspecto, es importante señalar que durante todo el transcurso de la cuarentena, el sindicato no ha salido a reclamar sumas extraordinarias ni “bonos pandemia” en un gremio que ha tenido a la inmensa mayoría de sus ramas y rubros trabajando sin parar un solo día.

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